Lujos de Wine Lover

Así como un fanático de los automóviles sueña con conducir un Ferrari, en el mundo del vino también hay objetos para los más exigentes.

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Para el 99% de los consumidores de vino una botella, un par de copas y un descorchador son suficientes para pasar un buen momento. Sin embargo, para los wine lovers más sofisticados, eso es sólo el comienzo. A continuación te contamos cuáles son los artefactos que pueden convertir un simple descorche en una experiencia de lujo.
Sacarcorchos deluxe. Code38 Elite Series es el nombre de los descorchadores que todo sommelier moderno desearía tener en su bolsillo. Producto de la imaginación de un exitoso diseñador industrial, este “destapador” elegante y sofisticado a simple vista no dista demasiado de un clásico dos-tiempos de supermercado pero lo cierto es que su diseño es único y está totalmente construido en titanio. Su valor comienza en los 650 dólares y es posible personalizarlo con accesorios y repuestos del mismo material. Sin embargo, para los mas tradicionalistas no hay nada como un Chateau Laguiole. Estos sacacorchos son producidos artesanalmente en la localidad francesa de Lagiole desde 1829 y son verdaderas piezas de colección, en especial su serie Best Sommeliers. De formato clásico, ofrecen diferentes maderas para el recubrimiento y acabado. El valor piso es de 180 dólares y de acuerdo a la madera elegida y algunos otros aspectos que puede solicitar el comprador pueden ascender hasta los doscientos cincuenta.
Mucho más que copas. Desde hace varios años se habla de la importancia del formato de las copas para optimizar la expresión de un vino. Si bien la empresa pionera en este aspecto fue Riedel con su interminable catálogo de modelos de copas de cristal, hoy algunas nuevas empresas dominan la alta gama del cristal. La que actualmente marca tendencia entre los connoisseur de mundo es Zalto Denk`Art, producidas artesanalmente en Austria de acuerdo a un diseño exclusivo que las convierte en las más delgadas y livianas del planeta pero también en las más resistentes. Un set de seis unidades del emblemático modelo Gravitas Omega ronda los 250 dólares.
La medida justa. ¿Alguna vez imaginaste beber un vino sin quitarle el corcho? Bien, Coravin lo hizo posible. Este sofisticado implemento, con una especie de aguja que atraviesa el corcho en su extremo superior, cuenta un mecanismo que permite dosificar el vino y a la vez presuriza la botella con gas argón para evitar el ingreso de oxígeno que pueda estropear el vino. Gracias a Coravin hoy es posible probar un vino sin necesidad de descorcharlo y así hacerlo durar semanas. El kit completo cuesta unos 400 dólares y cada cápsula de recarga de gas unos 10 dólares.
El decantador inteligente. Si Stanley Kudbrick hubiese tenido que sumar un sommelier al elenco de alguna de sus películas seguro hubiese sentado las bases para este artefacto, el iSommelier. Con un diseño similar al de una moderna cafetera, este accesorio cuenta con un decanter de diseño propio y un sistema que logra filtrar el aire ambiente para eliminar las impurezas y aislar el oxígeno de las partículas de nitrógeno y de dióxido de carbono. De este modo el vino se airea de manera permanente mediante un flujo de oxígeno concentrado y purificado gracias a un sistema de extracción sin intervención química. Aseguran que logra una decantación perfecta, suaviza los taninos y lleva al vino al estado optimo de consumo, aún cuando se trate de una cosecha muy joven. Todo un proceso que puede controlarse desde una aplicación para el smartphone. Hacer la experiencia cuesta apenas 2000 dólares.

Para el 99% de los consumidores de vino una botella, un par de copas y un descorchador son suficientes para pasar un buen momento. Sin embargo, para los wine lovers más sofisticados, eso es solo el comienzo.