ABC: ¿Sirve oler el corcho?

Los tapones de corcho pueden anticiparnos defectos y problemas con el vino. ¿Queres saber por qué?

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A la hora de descorchar una botella quienes más entienden de vinos saben que vale la pena dedicarle tiempo y paciencia. Una maniobra que puede parecer exagerada para otros. Si bien no justificamos exageraciones o sobreactuaciones a la hora del servicio queremos dejar en claro que sobran motivos para oler, mirar y hasta testear la textura del corcho. Cada uno de estos pasos permiten descubrir defectos o bien comprender la condición del vino. a continuación te contamos cómo y porqué.

 

Por qué lo olemos. Inmediatamente después de descorchar una botella los sommeliers huelen el corcho, una acción que siempre genera curiosidad por parte de algún comensal. Incluso más de uno se anima a preguntar qué busca al acercar el tapón a la nariz. Si bien es un paso que marca el protocolo de servicio, se cumple para corroborar la sanidad del vino ya que al estar impregnado de los aromas de la bebida el tapón permite un primer acercamiento aromático. ¿Pero qué se busca? En primer lugar que el vino esté libre del aroma a corcho, es decir, tri-cloro-anisol o TCA. Este compuesto químico que generalmente contamina a los tapones llega al vino y le trasmite olores a trapo húmedo, cartón mojado y luego astringencia en paladar. Una nariz entrenada bien puede detectar problema con esta simple acción.

 

Por qué lo miramos. Una vez que se comprueban los aromas del corcho corresponde observarlo con detenimiento para chequear que no haya filtraciones o roturas. De existir cualquiera de estas situaciones es probable que el vino este oxidado o evolucionado. Sucede que al momento del taponado si la pieza de corcho no se adhiere correctamente a las paredes de la botella con el tiempo se filtrará oxigeno que terminará por alterar el vino. ¿Cómo lo descubrimos? Un corcho en optimas condiciones solo debe estar teñido por el vino en la cara que estuvo en contacto con la bebida. Es lógico que con los año el vino avance entre el vidrio y el corcho dejando su huella. Mientras esta estela de vino no traspase completamente el corcho la sanidad del vino esta asegurada pero si al quitar la capsula notamos que esta manchada o teñida la superficie externa del tapón seguramente estemos en problemas.

 

Por qué lo presionamos. Un tercer paso es chequear la turgencia del corcho. La pieza debe mostrar resistencia y elasticidad, si por el contrario, esta rígida y seca es posible que no haya logrado sellar correctamente el envase o que la botella haya reposado de forma vertical. En este último caso sucede que si el vino no esta en contacto con el corcho este pierde humectación y comienza a secarse, al ser una pieza porosa se comprime y permite la filtración de oxígeno al interior de la botella.

 

¿Siempre se deben cumplir estos pasos? Los tapones técnicos o sintéticos y las tapas a rosca o screwcap nos liberan de este trabajo así como también de incidentes como roturas o complicaciones en el descorche. Claro está que el tapón natural tiene su ventajas, sobretodo para los vinos de guarda.

 

Roturas. Hay quienes creen que al romperse el corcho esta todo perdido, sin embargo no implica que el vino se haya deteriorado. Al ser confeccionado con un material natural en el interior el corcho no siempre es perfecto. Por lo tanto conviene extraer la parte que pueda quedar en el cuello de la botella y catar el vino para despejar dudas. Para evitar que el polvo de corcho llegue a la copa es conveniente colarlo con algún lienzo libre de aromas o un filtro de papel.

 

corcho roto dañado

Complicaciones con el descorche. En algunas oportunidades los corchos ponen a prueba la fortaleza del sommelier o el encargado del descorche. No importa la cantidad de intentos que se hacen, el tapón no se mueve. En estos casos suele suceder que la parafina que recubre al corcho para que sea más fácil introducirlo durante el taponado lo afirma al cuello de la botella y suma resistencia a la hora del descorche. El primer consejo es tener paciencia y el segundo calentar el cuellos de la botella, puede ser con la palma de la mano y hasta con fuego. Si se opta por este último recurso es importante ser prudente, con unos segundos alcanza.

 

Tips. Muchos coleccionistas de vinos retiran las cápsulas de sus botellas o reducen su longitud para ver el corcho y estar atentos al momento en que el vino comienza a avanzar sobre el tapón. Incluso algunas bodegas recurren a cápsulas de menor longitud para sus vinos de guarda.

sacocorcho-pinza Al momento de descorchar una botella añeja cuyo corcho se presenta delicado conviene recurrir a los descorchadores pinza o de cintas. Con estos sacacorchos se logra trazar un surco entre el corcho y el vidrio que permite retirar la pieza entera sin que se desgrane.

Qué hacer con los corchos. no existe el winelover que no haya comenzado con su propia colección de corchos. Un muestrario de tapones que sirven para rememorar cada descorche y que se exhibe en algún rincón de la casa como un trofeo. Pero siempre sucede que el entusiasmo termina por convertir esa selección de tapones en una acumulación polvorienta y desordenada. Para lucir estos trofeos hoy existe Cork Station, un envase a la altura de cada uno de estos recuerdos que ayuda a que se luzcan como mejor se merecen. ¡Descubrilo!

 

 

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Sobran motivos para oler, mirar y hasta testear la textura del corcho cada vez que descorchamos una botella.