Cabernet Sauvignon para todos los gustos

Los avances que ofrece el Cabernet Sauvignon en nuestro país valen la pena un recorrido por las principales áreas de producción para entender qué ofrece cada provincia.

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Solo dos varietales tintos permiten recorrer los diferentes terruños argentinos desde la copa. Lógicamente, el Malbec es el principal y en segundo lugar el Cabernet Sauvignon que se los cultiva con éxito en todas las regiones vitícolas.

 

Si bien algunas regiones son más reconocidas que otras por el Cabernet, en los últimos años algunos rincones del país con poca tradición en la materia comienzan a presentar etiquetas que dan que hablar y ponen a los enólogos a ejercitar con los limites de este varietal.

 

En BONVIVIR para cada mes de septiembre seleccionamos los mejores Cabernet que probamos durante el año para nuestros socios pero hoy además hacemos un recorrido por el país en busca de los estilos y expresiones del rey tinto en nuestros terruños.

 

Cabernet cuyano

 

Como sucede con todos los cepajes en nuestro país el principal cultivo de Cabernet Sauvignon se encuentra en Cuyo. Mendoza, San Juan y La Rioja concentran el 87% del cultivo nacional, solo Mendoza cuenta con 11.750 hectáreas que se distribuyen principalmente entre Lujan de Cuyo, Maipú y los departamentos del Este.

 

Los estilos más tradicionales provienen de Luján de Cuyo y Maipú donde las condiciones naturales convirtieron a esta cepa en una de las protagonistas. En Luján de Cuyo los departamentos más emblemáticos son Perdriel y Agrelo, ambos a una altura promedio de 900 metros sobre el nivel del mar y con suelos que combinan arena, arcilla, limo y piedras que el Río Mendoza supo arrastrar desde la Cordillera durante miles de años. En este hábitat seco, caluroso y árido el Cabernet permite elaborar tintos intenso, de color rojo rubí característico, paladar jugoso y envolvente con taninos firme y buen carácter. Vinos que además ostentan un importante potencial de guarda como Penedo Borges Expresión ReservaRamanegra Reserva , Norton Reserva o Finca La Anita.

 

En Maipú, los suelos profundos y arcillosos y un clima algo más cálido han sido artífices de un estilo de Cabernet singular de buena intensidad en paladar, buen cuerpo y aromas de frutos negros confitados. Un perfil que disfrutan mucho los paladares más tradicionales como Luna Benegas o La Mascota.

 

Por su parte, el Valle de Uco comienza a ampliar sus viñedos e Cabernet Sauvignon, principalmente en zonas que se ubican entre los 1000 y 1200 metros de altura. Por encima de esta altitud el frío pone en riesgo la maduración de este varietal de ciclo largo. Actualmente los tres departamentos del valle tienen regiones que se lucen con el rey de los tintos. Por ejemplo, en Tunuyán, Vista Flores da lugar a tintos donde las frutas negras son protagonistas junto a tonos florales, en Altamira y La Consulta, el resultado son vino briosos y profundos de matices balsámicos y terrosos como Altocedro Año Cero o Manos Negras Quimay, mientras que en Tupungato se encuentran los más frutales, frescos y ligeros como Domaine Bousquet Reserve y Taymente. Estilos que comienzan a definirse con claridad en los últimos tiempos.

 

Un origen clásico para el Cabernet Sauvignon en Mendoza es San Rafael. El bastión sur de la vitivinicultura mendocina es famoso por la calidad de sus Cab de perfil clásico y rica frescura. Para muchos un estilo ligero, fresco y amable que se luce por si solo. Basta probar los elaborados por Goyenechea como 5ta Generación o Marqués del Nevado, incluso Famiglia Bianchi.

 

Mientras que San Juan y La Rioja elaboran un estilo de Cabernet frutal, intenso y profundo e ideal para consumirlo joven, Mendoza ofrece una diversidad estilística de punta a punta de la provincia.

 

La Patagonia y su Cabernet

 

En las región sur del país, donde la media térmica es más baja que en Cuyo, el Cabernet Sauvignon nunca fue la principal apuesta. Aquí, tanto en Neuquén como en Río Negro, la atención, en materia de tintos, siempre estuvo puesta en Pinot Noir, Merlot, Malbec y últimamente Cabernet Franc. Sin embargo, la cepa ícono de Burdeos no demoró en mostrar por qué es rey entre los tintos. Principalmente en los viñedos de San Patricio del Chañar donde el clima es frio pero también seco y soleado. Además los vientos patagónicos colaboran a un mayor crecimiento de los hollejos que luego aportan color, taninos y estructura. Gracias a esto, hoy son varios los que observan la evolución de esta cepa que ya permite elaborar vinos muy intensos, con carácter singular, acidez profunda y buen cuerpo, como FIN Single Vineyard o Mantra de Secreto Patagónico.

 

Los nuevos Cabernet de altura

 

Los Valles Calchaquíes son desde siempre un terroir reconocido por sus Cabernet. Con menos de 500 hectáreas esta cepa logro forjar una reputación en estos viñedos a más de 1700 metros de altura. Bajo un sol abrasador esta cepa madura de manera plena y desarrolla un paladar intenso y cálido con matices especiados y herbales que se suman al carácter de frutos negros característico del varietal. Sin embargo, este estilo es para mucho la vieja expresión de Cabernet de altura ya que hoy se buscan vino briosos y profundos pero con perfil complejo y en lo posible delicado. Un ejemplo de esto es Fincas Notables de El Esteco que al igual que el varietal de Domingo Molina buscan una expresión elegante que reemplace al típico carácter calchaquí.