Nebbiolo, fineza italiana

Italia elabora muchos de los vinos más encumbrados del planeta, entre ellos se destacan los de Nebbiolo cepa que da vida a nuestro último SINGULAR.

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A diferencia de las cepas francesas, cultivadas y reconocidas en todo el mundo, Italia cuenta con cientos de cepas autóctonas que rara vez echan raíces fuera de la bota. Entre ellas debemos destacar a la más delicada y codiciada expresión del vino italiano, la Nebbiolo.

 

Cultivada casi con exclusividad en el Piamonte, esta cepa da vida a dos de la denominaciones más célebres del mundo, Barolo y Barbaresco, dos Denominaciones de Origen Controladas y Garantizadas, máximo estatus para una región dentro la legislación vitivinícola italiana. Pero no son las únicas que se lucen gracias a los resultados obtenidos con estas uvas. También se debería mencionar Langhe y Gattinara, de alto prestigio pero con precios terrenales.

 

Algo que siempre llama la atención de estos vinos es que al momento de la elaboración resultan intensos y briosos, muy difíciles de beber. Por esto mismo, lo productores recurren a largas crianzas en fudres, o botti, con la finalidad de domar su carácter y taninos. Como si unos 3 años entre crianza en roble y botella fuera poco, los mejores Nebbiolo se beben añejos, preferentemente diez años después de su vendimia y hasta década más tarde ya que integran el selecto grupo de vinos que desafían al tiempo de una manera maravillosa.

 

Lo más increíble de estos vinos es que luego de estas guardas prolongadas, al descorcharlos son la antítesis de lo que entró a la botella. Al servirlo su color es ligero como el de un Pinot Noir y su aromática recuerda a flores, frutos rojo y negros y hasta trufas. En boca continúa esta sintonía y despliega una suave textura con acidez vibrante y taninos de grano pequeño que aportan el carácter justo para que el vino perdure en boca durante varios minutos. De esta manera, los Nebbiolo son esos vinos que todo winelover sueña beber al igual que un gran Burdeos o Borgoña.

 

Típica mañana en los viñedos de Nebbiolo en Piamonte, Italia.

 

El gran desafío de Nebbiolo es encontrar donde cultivarla para que dé grandes resultados. Su nombre, de acuerdo a varios expertos y productores, se debe a que las regiones donde se la cultiva en Piamonte reciben cada año bancos de niebla que definen de algún modo el ciclo de maduración de estas uva de ciclo largo. Por esto mismo, los viticultores piamonteses buscan sitios de altura, entre 250 y 350 metros de altura, con marcada pendiente y buena exposición solar, dos factores que ayudan a la maduración y sanidad del viñedo. Como sucede con el Pinot Noir, los mejores resultados se dan sobre suelos calcáreos, esqueléticos y pobres que son responsables en gran parte de su textura polvorienta tan distintiva como su color.

 

En Argentina, el cultivo de Nebbiolo es marginal ya que en todo el país apenas suma unas 40 hectáreas. Estas pocas vides fueron introducidas por inmigrantes italianos a comienzos del siglo XX y sobreviven como testimonio del trabajo de los primeros viticultores europeos que impulsaron la industria argentina. Entre estos hay que mencionar a Don Valentín Bianchi quién en 1928 fundó la bodega que aun hoy lleva su apellido. En su mítico viñedo Asti, Valentín supo plantar unas vides de Nebbiolo que la familia siempre conservó para elaborar vinos exclusivos para su consumo. Por esto mismo, es un verdadero orgullo que para el primer vino Singular que Bodegas Bianchi elabora para Club BONVIVIR hayan seleccionado un corte de Malbec y Nebbiolo, un vino único en el mundo.

 

Finca Asti en San Rafael, propiedad de Bodegas Bianchi.

En San Rafael, donde se encuentra el 10% de total de Nebbiolo cultivado en el país, las condiciones son claramente diferentes a las de Piamonte. La altura es tres veces mayor al igual que la insolación por lo que la cepa madura de forma completa y en menos tiempo. El resultado aquí es aromáticamente similar mientras que en cuerpo y textura resulta más jugoso, amplio y envolvente. Al juntarse con el Malbec es que se logra un equilibrio novedoso con los aromas florales sofisticados del Nebbiolo y un graso en boca que convierte a Famiglia Bianchi Nebbiolo Malbec 2015 en un vino original y muy sabroso.