6 errores comunes entre winelovers

Ciertas costumbres pueden privarnos de momentos inolvidables. Repasemos algunos malos hábitos entre los amantes del vino.

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Elegir una botella de vino es un momento muy especial para cualquier amante winelover. De acuerdo a su fanatismo, un enófilo puede sentir que en cada descorche pone en juego su reputación de experto ante los amigos o familiares. Por esto mismo, cada vez que clava su sacacorchos en una botella puede sentir la presión de las miradas. De alguna manera, es consiente que todos opinarán de cada uno de los vinos seleccionados del mismo modo que los críticos de arte juzgan las pinceladas de los artistas. Por esto mismo vale la pena repasar los hábitos y fetiches que suelen impulsar cómo elegimos cada botella para mejorar la puntería.

 

Tintos para todo, blancos para pescados. Es sabido que el maridaje puede asegurarnos un experiencia inolvidable pero también de las otras. Por esto mismo es que en los últimos tiempos tanto se habla acerca de cómo armonizar copas y platos. Sin embargo, pasan los años y los tintos parecer tener siempre todo para ganar. La mayoría de los consumidores considera que los vinos de color cuentan con más virtudes que los blancos, entre ellas la de poder acompañar cualquier preparación pero atención, los más versátiles resultan ser los blancos o mejor aún los rosados. Por esto mismo, siempre se sugiere animarse a experimentar el mundo de los vinos blancos y rosé por que justamente existen más posibilidades de encontrar un blanco para carnes que un tinto para una pesca.

 

Comprar de menos. Cualquier fin de semana es fácil encontrarse en las vinotecas y supermercados consumidores en busca del vino que les permita lucirse en las reuniones con amigos o familiares. Entusiasmados suelen encarar al sommelier del local con una frase certera “necesito un vino para…”. Según la consigna se les recomiendan diferentes opciones de acuerdo al presupuesto y felices abandonan el local con su compra. Aquí los errores suelen ser dos, el primero errarle a la cantidad por lo que siempre el pedido de asesoramiento debe también especificar cuantas personas serán en el encuentro y hasta en que horario puede ayudar. Solo así se puede evitar el papelón de llegar con menos botellas de las necesarias. El otro es dar por sentado que todos beberán el mismo vino o que a todos les gusta el mismo estilo. Por lo tanto, es bueno llegar siempre con más de una alternativa para que todos puedan estar a gusto.

 

Guardar sin saber para qué. A diferencia del caso anterior, existen enófilos que disfrutan al comprar vino y mucho más si pueden guardarlo o añejarlo. Éstos son los que siempre tienen guardadas sus perlitas en la cava aunque no tienen claro con qué fin. Guardar vino es siempre un gusto costoso y arriesgado aunque también puede convertirse en una inversión siempre y cuando se administren bien las cantidades y no se guarde indefinidamente todas las botellas. Es decir, al momento de iniciar una colección de vinos hay que asumir en que ocasiones se podría descorchar cada botella y no dejar pasar cada oportunidad. No hay pero desilusión para un winelover que descorchar un vino al que se le paso el mejor momento o peor aun descubrir que el momento o la compañía indicada para compartir aquel vino tan preciado difícilmente se repita.

 

Maridar platos sin pensar en el momento. Habitualmente los maridajes se piensan de acuerdo a los ingredientes de las recetas sin prestar atención al momento o la compañía. Este error siempre tiene consecuencias que cualquier enófilo descubre de inmediato. Básicamente por que desde el horario de una comida, la ocasión, el ambiente y quienes se sientan a la mesa son siempre parte de ese maridaje. Por ejemplo, en una reunión de negocios puede estar igual de errado pedir un vino muy costoso como uno barato o uno demasiado exótico. Depende siempre de a quién se querrá agasajar o sorprender y para esto es bueno comprender que tipo de vino le gusta a nuestras compañías de antemano.

El horario también es vital ya que no es lo mismo un almuerzo de domingo que uno de entre semana en el que difícilmente las ocupaciones nos permitan prestar atención a que se nos sirvió en la copa. Y otro error recurrente es pretender que siempre estaremos rodeados de entusiastas del vino que como nosotros mueren por saber cada detalle de la etiqueta, su origen e historia del enólogo. En estas oportunidades uno puede terminar frustrado y sentir que descorcho un gran vino que no se disfrutó lo suficiente. Recordemos que hay miles de opciones de vino como para poder sustituir cualquier selección.

 

Elegir siempre por “marca”. Esta claro que definir cuál es el mejor vino no es una tarea fácil y mucho menos si solo prestamos atención al precio o reputación de una marca. Hoy con miles de bodegas y botellas en el mercado lo mejor decisión es innovar y aprovechar las ciento de novedades que ofrecen las bodegas. Básicamente por que el mejor productor de Malbec no necesariamente elabora el mejor espumoso y si bien las marcas siempre generan fanatismos en el mundo del vino eso mismo puede generar frustración. Por lo tanto, es recomendable buscar siempre alternativas para el vino que consideremos más adecuado ya que en la sorpresa que puede producirnos un descubrimiento suele convertirse en un descorche inolvidable.

 

Sorprender por precio. Como sucede con muchos productos, el precio es siempre un parámetro muy valioso a la hora de elegir qué descorchar. Mas aun si debemos llevar el vino para una cena o recibir en casa gente a la que queremos cautivar con nuestros conocimientos enológicos. Ante esta situaciones muchas veces es mejor sorprender con curiosidades o novedades cuyas historias o excusas con mucho mas interesantes que el costo de la botella. Siempre una buena historia seduce más que una etiqueta costosa por más que se trate de una muy reconocida. Regalarle a quienes nos acompañan en el descorche nuestro conocimiento y entusiasmo suele ser mejor recompensado ya que el valor de ocuparse por elegir un vino especial siempre tiene un valor imposible de superar.