Copas color de rosas

Los vinos rosados coparon las mesas y barras del mundo con un estilo renovado. No importa su origen y mucho menos dónde se los descorche, estos vinos delicados y expresivos hoy marcan tendencia los doce meses del años.

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Tal como sucedió con los espumosos durante la última década, el consumo de vinos rosé mueve las ventas en muchos rincones del mundo. Despreciados en otros tiempos o encasillados para el consumo de determinados paladares, hoy estos vinos salen a la conquista de las copas con propuestas glamorosas de color asalmonado leve y frescura vibrante con recetas tan curiosas como las etiquetas o botellas con las que llegan al mercado.

 

El efecto Provence. Históricamente, Francia ha sido un importante consumidor de vinos rosados. A ningún francés se le ocurriría pasar una primavera sin al menos haber enfriado una botella de un rosé de la Provence, vinos que seducen con su color y envases propios de la industria perfumista. Hay quienes dicen que el vino que impulsó este fenómeno fue Miraval, elaborado por la bodega que oportunamente Brad Pitt le obsequió a su entonces amor de su vida Angelina Jolie. Con el glamour que esta pareja hollywoodense represente alrededor del globo este chateau de Cotes de Provence se impuso en los restaurantes más lujosos hasta convertirse en un ícono de la vitivinicultura francesa. Pero mas allá del componente cholulo, este vino permitió a muchos paladares descubrir y explorar los sabores de estos rosados del sur francés generalmente elaborados con Cinsault, Grenache y Syrah, cepas responsables de su color rosa bebé, pétalos de rosas o piel de cebolla, un atractivo atributo que se completa con una aromática frutal muy sutil y un paladar etéreo y refrescante, un modelo que hoy siguen en todos los rincones del mundo para sumarse a la tendencia rosé.

 

 

 

Argentinos a la provenzal. En nuestro país el consumo de rosados supo contar con números muy interesantes a mitad del siglo pasado. No por glamour sino por un público que disfrutaba de beber vino a diario y que veía en éstos una bebida amable y sencilla. Sin embargo, estos vinos no tardaron en caer en polémicas originadas por su dudosa calidad ya que eran una especie de subproducto vínico que siempre arrastraba unos cuantos gramos de azúcar residual para enmascarar aristas producidas durante una rústica elaboración. La realidad es que abonaban muy poco al negocio y esto hizo que las bodegas les prestaran poca atención al punto que los consumidores terminaron desconfiando de ellos.

 

Pero hoy estos vinos piden revancha de la mano de enólogos dispuestos a demostrar que cada una de las maneras de elaborarlos permite alcanzar estilos muy atractivos y exitosos así sea a partir de Malbec, Pinot Noir o algunas cepas de la Provence. Entre los tantos cambios que destacan los enólogos para que el estilo provenzal hoy se imponga en las bodegas argentinas están el manejo del viñedo, las cepas elegidas, el momento de cosecha y las maceraciones fugaces.

 

En cuanto a las cepas es lógico que se imponga el malbec, cepa que supo construir una categoría de vinos rosados más cercanos a los claretes bordeleses que los encantadores Cotes de Provence. El cambio detrás de los rosados elaborados con este varietal están en las vendimias tempranas que pueden tener lugar a mediados de Febrero y un trabajo en el viñedos similar al que se lleva adelante con las cepas blancas a fin de concentrar mayor acidez natural pero también minimizar la concentración de fenoles y color. Luego estas uvas son prensadas y sus jugos se separan inmediatamente de los hollejos para que estos no liberen un color demasiado imponente de modo que se logra un rosado o asalmonado leve. Incluso hay enólogos que no dudan en blendear esto vinos con un porcentaje de vino blanco, una práctica permitida y muy efectiva si se realiza con prudencia.

 

Ahora bien, además de Malbec otras cepas que permiten lograr rosados exquisitos en Argentina son Pinot Noir, Cabernet Franc, Merlot, Criolla y en algunos casos puntuales Garnacha o Grenache. Mientras que entre las blancas utilizadas para completar el corte en muchos casos se observa el uso de Semillón.

 

HJ-Fabre-Malbec-Rosé-2017

 

Diciembre en rosé. para estar a tono, nunca mejor dicho, con esta tendencia en alza en Club BONVIVIR sumamos a la Selección Exclusiva de Diciembre, HJ Fabre Malbec Rosé 2017 un rosado de Luján de Cuyo que se destaca por su suave color rosado y brillante mientras que en nariz despliega aromas de cerezas y ciruelas frescas con un dejo cítrico sutil que define una sensación de frescura agradable. Mientras tanto en boca su ataque es ligero y muy frutado con medio de boca envolvente con acidez firme que se traduce en un final envolvente y hasta jugoso. Un vino ideal para la gastronomía estival pero también para los encuentros al aire libre que proponen la primavera y el verano donde la gastronomía no es necesariamente protagónica y si los son los tapeos, fiambres y maridajes frugales.