Dime que cortas…

Los vinos de corte proponen nuevos estilos bajo denominaciones que no todos comprenden. Veamos entonces que podemos esperar de aquellos vinos donde la clave esta en la mezcla.

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Como habrás notado, en los últimos años llegaron al mercado vinos que abrieron el juego a nuevas denominaciones. Ya no todo es blanco o tinto en el mundo del vino así como tampoco las cosas se resumen en cortes o varietales. De la mano de una generación innovadora y con la necesidad de sorprender al consumidor, las etiquetas proponen nuevos estilos y definiciones.

 

En este contexto podemos ver que a los clásicos blend se sumaron otras maneras de denominar a los vinos de corte de acuerdo a como fue concebido el vino en la mente de su creador, por esto mismo hoy te pasamos un punteo para que sepas que vas a encontrar en cada botellas.

 

Vino de corte o genérico. Esta es la expresión más habitual y tradicional que indica que en el vino ninguna cepa supera el 85% del corte. De este modo, el vino persigue un estilo propio, definido por el winemaker sin buscar protagonismo de ninguna cepa

 

Bi Varietal. Compuestos por dos cepas, a primera vista se trata de un corte común y corriente aunque los enólogos destacan que estos vinos buscan acercar al consumidor la expresión de las dos cepas que lo componen y por los general cada cepa representa el 50% del blend final. Es decir, existe una intención de dar cuenta de la identidad de los componentes.

 

Assemblage. Este es el termino francés para definir un vino de corte, ahora bien, en general esto supone que los vinos que componen el assemblage fueron vinificados de manera separada pero mezclados antes de la crianza. De este modo se aprecia una mejore integración entre las partes con los atributos del roble.

 

White o Red Blend. Nuevamente, podrían tranquilamente llamarse vino de corte o blend pero lo cierto es que esta expresión más allá de la composión supone un estilo más moderno y sofisticado que los vinos de corte más tradicionales. Son generalmente etiquetas diseñadas y pensadas para un público joven que persigue las novedades de la industria. Además, son vinos con un perfil amable y fácil de beber.

 

Corte de … En este sentido las posibilidades son infinitas. Por un lado están los que embotellas bajo la mención Corte de Blancas o de Tintas y esto de acuerdo a varios winemakers implica que se trata de vinos que buscan una expresión determinada a partir de una formula que no siempre puede ser la misma. Mientras que los vinos de corte mas tradicionales suelen respetar a rajatabla los porcetajes de cada componente o del varietal principal durante años, estos nuevos “blend de” persiguen un estilo sin ataduras. También están los blend de regiones o viñedos los cuales pueden ser confusos en algunos casos donde se utiliza una única variedad, por ejemplo, Malbec. Esto significa que será un varietal pero a partir de componentes de diferentes zonas o fincas, algo que históricamente se realizó pero que hoy las bodegas se decidieron comunicar con mayor detalle.

 

Mezcla de añadas. Esta es otra práctica de larga data pero que antes se destinaba a vinos simples o de mesa. Sin embargo, hoy son muchos los productores que apuestan a vinos de corte donde los componentes no solo son diferentes cepas sin también de cosechas distintas. Una fórmula muy curiosa donde el tiempo es la clave ya que vinso criados en roble durante unos años puede entrar en combinación con otro que recién termina su fermentación. Una tendencia en ascenso que ya ofrece exquisitos resultados.

 

Blend de terruños. Aquí las propuestas son más extremas y en algunas ocasiones quedan en una zona gris de la góndola ya que cuesta encasillar el estilo. Se trata de vinos donde se mezclan componentes de diferentes viñedos pero ubicados en provincias o regiones distintas. Por ejemplo, blend de Luján de Cuyo y Valle de Uco en Mendoza o mas extremos aun, blend de una región especifica del Valle de Uco con Valles Calchaquíes o Patagonia.

 

Co-fermentaciones. Este es otro termino que suele aparecer hoy en varias etiquetas y remite a una practica enológica muy común que hoy a los winemakers le gusta revelar. Se trata de vino donde la mezcla se realiza antes de la fermentación de modo que las cepas se complementan durante este proceso potenciándose unas con otras en la extracción de color, aromas y sabor.