Decálogo para disfrutar de los espumantes

Sacarle provecho a los vinos espumosos tiene sus secretos. A continuación te los contamos.

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Comenzó la temporada alta de espumosos. Tanto para los brindis de fin de año como para acompañar cualquier momento del verano, las burbujas son la bebida ideal. Por esto mismo y para disfrutar a pleno cada sorbo compartimos un decálogo que todo winelover debe conocer.

 

Elección. Así como a la hora de elegir un vino tranquilo pensamos en blancos o tintos, en materia de espumosos importa el color (blanco rosado y hasta tintos), el método de elaboración (básicamente champenoise y charmat) y el estilo (dosage de azúcar, es decir, brut nature, extra brut, dulce, etc). Ahora bien todo esto importa por que depende si se descorchara a la hora del brindis o como aperitivo o bien su se acompañará o no con postre. Para tener claro qué tipo de espumoso se debe elegir recomendamos repasar esta nota.

 

Guarda. Una vez que tenemos nuestras botellas de espumoso en casa lo importante es saber que las condiciones necesarias para conservarlos son las mismas que para cualquier otro vino salvo que podemos tomarnos la licencia de conservarlos en la heladera para tenerlos fríos de antemano. Ahora bien, en la heladera conservarlos acostado y en un lugar fijo, no en la puerta o en un estante que movamos todo el tiempo ya que el gas carbónico en el interior del vino es preferible mantenerlo tranquilo.

 

 

Preparación y temperatura. La mise en place para una botella de espumoso demanda asegurarnos una temperatura adecuada para el vino que es entre los 6 y 9 grados. Para esto podemos enfriarlo en la heladera pero una vez abierto necesitaremos de una frapera para mantenerlo frio. Para esto usamos una frapera o un balde al que le agregaremos hielo y agua. Además necesitaremos un lienzo absorbente para apoyar la frapera sobre un plato plano. La finalidad de esto es que al transpirar la botella esta no moje la mesa ni derrame agua en el piso.

 

Copas. El formato de las compas para espumosos han cambiado mucho en los últimos tiempo pero con las clásicas flautas estará bien aunque unos copones mediano pueden resultar mucho mejor para la expresión del vino. Preferentemente evitar las viejas copas planas y vasos.

 

Descorche. Este paso es clave. Al contener gas carbónico, las botellas de espumosos demandan de cierta destreza al momento de la apertura. Lo importante es contener la presión del corcho para que este no salga despedido por la sala. Entonces se debe quitar el bozal metálico de la botella con esta apoyada en la mesa y luego se toma el envase con ambas manos. Con la mano derecha se sujeta la base de la botella y con la izquierda se afirma el corcho. Con movimientos cortos pero fuertes se debe comenzar a girar el corcho sujetando la base y una vez que se afloja el tapón el resto del trabajo lo hará la presión que los empujará hacia a fuera. Importante contenerlo. Al igual que el corcho de un vino tranquilo se lo puede oler para chequear la sanidad del espumante.

 

 

Servir. En el caso de las copas flauta la medida ideal es de tres cuartos mientras que en los copones pequeños será a la altura del Ecuador, es decir, la parte más amplio de la copa.

 

Degustar. Si antes de beberlo se quiere degustar el espumoso hay que seguir el mismo proceso que para cualquier vino, es decir, vista-olfato-paladar pero con la prudencia de no agitar la copa por que de este modo se perdería el gas carbónico. Otro consejo es darle mas de un sorbo antes de sacar conclusiones ya que al beberse muy fríos y como efecto del carbónico, el primer sorbo puede que resulte demasiado intenso.

 

Acompañar. Los espumantes son los vinos más versátiles que existen y al ofrecer tantos estilos, la categoría permite acompañar cualquier preparación. Un espumante bien puede abrir una comida, acompañarla o bien cerrarla. Pero si usaremos la botella para el brindis podrán alcanzar unos frutos secos, turrones y lógicamente el pan dulce.

 

 

Mezclar. Combinar vinos espumosos con otras bebidas e ingredientes es una gran alternativa cuando tenemos invitados que no son amantes de las burbujas. Hay infinitos cocteles secos o dulces y muy fáciles de hacer para aprovechar incluso las botellas abiertas.

 

Abierto y liquidado. A diferencia de lo que sucede con los vinos tranquilos, lo espumantes una vez abiertos conviene terminarlos. El tema es que durante el tiempo que están en la mesa pierden su gas carbónico y esto cambia su condición de un día para el otro. Además es corcho de estos vinos una vez retirado es imposible de volver a introducir en la botellas. Una solución puede ser comprar los tapone especiales para espumantes y mantener la botella tapada la mayor cantidad de tiempo posible.