Qué necesitas saber de las barricas

Contenedores históricos del vino, las barricas de roble ayudan a definir la expresión y sabor de algunas de las etiquetas más preciadas. Entérate cómo y por qué.

Compartir la nota

El roble es un aliado del vino desde hace siglos. Si bien esta relación nació de manera accidental durante las travesías que se realizaban para transportar el vino por el mundo, con el tiempo las barricas terminaron por definir la expresión de los vinos más importantes del planeta. Incluso, hay quienes aseguran que no existe un gran vino sin crianza en roble. No importa que se trate de tinto, blanco, dulce, seco o espumoso, el roble siempre aporta complejidad y elegancia al resultado final.

 

Básicamente, esto se debe a que el vino dentro de las barricas de roble evoluciona y se afina gracias a la micro oxigenación que asegura la porosidad de la madera.

 

Pero el mundo de las barricas y la tonelería es muy complejo y cada uno de esos recipientes que se pueden encontrar en las bodegas son verdaderas piezas de arte con muchos aspectos que vale la pena tener en consideración a la hora de elegir una botella de vino.

 

El origen. Si bien, a lo largo de la historia se han utilizado diferentes maderas para la construcción de barricas han sido las de roble las que mejor resultado han dado. Eso si, no de cualquier roble sino de quercus rubur y quercus sessilis conocidos como roble francés y el quercus alba popularizado como roble americano.

Las dos primeras especies crecen básicamente en los bosques franceses de Limousin, Allier, Nevers y Vosges mientras que el roble americano proviene del noreste de los Estados Unidos.

Cada uno de estos orígenes permite obtener distintos tipos de madera que se diferencian por su textura, porosidad y dureza. Por ejemplo, el roble francés posee una porosidad fina y una dureza menor que el roble americano y un dato clave es que mientras que estos arboles en Europa demandan unos ochenta años hasta alcanzar la madurez necesaria para su utilización en tonelería, en Estados Unidos bastan quince o veinte años.

Ahora, en cuestión de uso enológico, un vino contenido en roble francés estará sometido a una micro oxigenación paulatina y delicada debido a la porosidad fina mientras que el roble francés por su grano grueso acelera el proceso de oxigenación. Por otra parte, la cesión de aromas de madera son más pronunciados si la madera proviene del nuevo mundo.

Por lo tanto, no es que una madera sea mejor que la otra, sino que de acuerdo al tipo de vino que se busca obtener o del varietal que será criado los enólogos utilizan una u otra madera.

 

 

Producto artesanal. El arte de la tonelería desde sus orígenes es artesanal y transmitido de generación en generación. Un aspecto muy noble del oficio hoy en riesgo por falta de mano de obra calificada.

 

El proceso se inicia cuando los arboles de roble alcanzan altura suficiente para ser talados, tarea que se lleva a cabo con mucho cuidado con la finalidad de no estropear la madera.

 

Luego llega el momento de obtener las duelas (listones de roble de tamaño regular) que serán dispuestas en secaderos, grandes playones a la intemperie, por unos dos años para disminuir la humedad de la madera. Este proceso de curado favorece la disminución de polifenoles y el desarrollo de aromas.

 

Una vez listas las duelas, comienza el armado de la barrica para lo cual el tonelero selecciona las maderas de mejor calidad y que aseguren un mejor encastre natural por proximidad y presión. Sostenida solo por un aro metálico, la futura barrica se aproxima al fuego para tostar la cara interna de la madera. Este paso ayuda a evitar aromas de resinas y de madera cruda a la vez que colabora a la extracción de tonos tostados los cuales varían de acuerdo al tiempo de exposición al fuego. Por lo tanto, el tostado puede ser ligero, medio o fuerte.

 

 

Durante el tostado, las duelas son hidratadas con la finalidad de ser domadas. En este momento toman la forma cóncava definitiva que facilita la sujeción en el otro extremo con los aros de metal que aseguran el formato final.

 

Luego faltará poner las tapas que también son construidas con madera de roble y montadas sin la intervención de pegamentos.

 

Tamaños. Las barricas nacieron como contenedores de vino aptos para trasladar la bebida en diferentes medios de transporte sin riegos de roturas. Justamente, fue así como se comprobó que el sabor del vino variaba a partir del contacto con la madera y el tiempo. Por lo tanto, era necesario establecer alguna relación comercial a partir de estos contenedores y según los expertos el origen de la barrica de 225 litros se debe a que este volumen de vino representaba unas 300 botellas. De manera que las barricas también se convirtieron en una unidad de medida.

 

Ahora bien, el tamaño a la vez es determinante en la cesión de atributos que el roble tendrá sobre el vino. Por ejemplo, a menor volumen mayor es la relación de contacto vino-madera. Por esto mismo, cuando se espera un menor impacto del roble sobre el vino se busca recipientes más grandes como los de 300 o 500 litros. Incluso, son cada vez más buscados los fudres de 2000 o 3000 litros o toneles, un formato que supo ser muy popular hasta finales del siglo XX y que podían llegar a contener hasta quince mil litros de vino.

 

Usos. Las barricas de roble puede utilizarse infinidad de veces siempre y cuando se las mantenga limpias y sanas. Eso si, será en sus primeros usos que aporte más características al vino. En su primer uso, cede aproximadamente el 60% de su potencial y a partir del 4 uso solo aseguran micro oxigenación al vino.

 

Así y todo, los enólogos generalmente trabajan con barricas de diferentes usos y edades con la finalidad de contar con la mayor cantidad posible de componentes a la hora del corte final.

 

Orígenes, tostados y usos. Las combinaciones posibles detrás de las barricas son infinitas y resumir el tipo de roble utilizado a un solo origen o antigüedad es poco habitual. Los winemakers para asegurar la identidad y expresión de un vino trabajan con diferentes combinaciones según qué tipo de vino buscan embotellar. Cada uno de los componentes a los que pueda acceder le aseguran una mayor posibilidad de alcanzar el tipo de vino deseado.