Indicaciones Geográficas: el INV aprueba dos nuevas IG en Mendoza

El mapa vitícola argentino se sigue fraccionando en pos de proteger las características diferenciales de cada región. En las últimas semanas, dos nuevas IG entraron en vigencia.

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En el mundo del vino el origen es determinante. No solo para definir el perfil de un vino, su expresión o sabor sino también su valor. Por esto mismo, desde hace siglos ciertas regiones vitivinícolas tienen mejor reputación que otras, y lógicamente sus vinos son más costosos y exclusivos.

 

Sin embargo, en Argentina fue a comienzos del 2000 que las bodegas comenzaron a preocuparse por estos aspectos y el problema se presentó cuando descubrieron que los nombres de muchas regiones estaban registrados como marcas privadas. Ante esto, el Instituto Nacional de Vitivinicultura desarrolló un listado de Indicaciones Geográficas para protegerlas de futuros pedidos de registro. Pero esta nomina se realizó respetando los límites políticos históricos que poco tienen que ver con la viticultura. Por esto mismo, a partir de 2010, las bodegas comenzaron a interiorizarse en el tema y proponer nuevas IG cuyos límites se basen en aspectos climáticos, geológicos y morfológicos, en definitiva, los que influyen en el perfil de los vinos.

 

A partir de entonces, la ley 25.163 que regula la denominación de vinos, en su artículo 4° establece como Indicación Geográfica a una región, una localidad o un área de producción delimitada cuyas particularidades sean determinantes en las características de calidad de un producto que allí se origine. Sin embargo, vale destacar una gran diferencia entre las IG y las Denominaciones de Origen: estas últimas además de poner en consideración la procedencia de las uvas y el vino establecen parámetros y protocolos de elaboración, cultivo y manejos en viñedos y bodega.

 

Hoy en Argentina la preocupación de los enólogos, agrónomos y bodegueros es proteger el origen de los frutos y los nombres de ellos para que se conviertan en “marcas” de uso común para aquellos con viñedos en las regiones delimitadas. De este modo, cada región puede ostentan una valor o calidad diferencial de acuerdo a las otras y por otro lado se comienza a dibujar un mapa que permite establecer perfiles sensoriales para los vinos. Para esto, las bodegas realizan sus estudios, se agrupan con otros productores de la región y dan participación a instituciones especializadas como Universidades o el mismo INV. Será luego de proponer y defender su solicitud que las IG son finalmente aprobadas. Justamente, en las últimas semanas dos nuevas IG se sumaron a la nómina de Indicaciones Geográficas.

 

San Pablo. Sin dudas una de las Indicaciones Geográficas que más se hizo esperar en Mendoza. Solicitada conjuntamente por Bodega Tapiz, Salentein y Familia Zuccardi, tres firmas con viñedos en el área, esta IG es compartida por los departamento de Tupungato y Tunuyán. Se ubica sobre el cono aluvial del Río de las Tunas, entre los 1100 y 1700 metros de altitud y a pocos metros del cordon de la Cordillera Frontal. En sus suelos se aprecia un alto contenido de piedras y material calcáreo.

Sus viñedos se encuentran sobre una pendiente considerable para la región que determina diferentes matices climáticos de acuerdo a la altitud. La humedad relativa y la influencia de los arroyos Villegas y Las Cuevas además del recorrido del río Las Tunas imprime características muy singulares. Obviamente es uno de los rincones más fríos del Valle de Uco donde los vinos de Mlabec dan cuenta de una frescura y tensión diferencial mientras que las cepas blancas se lucen con un carácter vibrante y franco.

 

Mapa satelital con los límites propuestos para la Indicación Geográfica San Pablo en Valle de Uco.

 

Pampa El Cepillo. El Cepillo establece el limite sur para el cultivo de la vid en Valle de Uco y pertenece al departamento mendocino de San Carlos. Muchos agrónomos y winemaker la definen como una zona extrema por su clima frío si se la compara con Paraje Altamira, región inmediatamente al norte. Aquí el factor determinante es la orientación sureste que la expone a altos riesgos de heladas y a pesar que su altura máxima es de unos 1000 metros, el frío se padece con más crudeza que en zonas más elevada de Gualtallary o San Pablo.

 

Pero esto mismo es su atractivo ya que el clima, la exposición y sus suelos son un combo muy tentador para el cultivo de varietales principalmente tintos como Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir.

 

Hace a penas unas semanas, el Instituto Nacional de Vitivinicultura aprobó la Indicación Geográfica Pampa El Cepillo para una porción de la región de acuerdo a los planos una antigua estancia que cubría la superficie delimitada y llevaba ese nombre. Dentro de sus límites se encuentran varios productores de uva de excelente calidad y muy demanda por las bodegas más importantes de Mendoza. Pronto, estos vinos ostentarán la IG y podremos reconocerlos en el mercado.

Recolección de gravas de los suelos de San Pablo para la presentación de IG.