Alfa Crux, el relanzamiento más esperado.

La estrategia comercial de Alfa Crux se enfoca en la elaboración de vinos de alta gama con una marcada identidad del terroir, con partidas limitadas y visualizando las virtudes de cada cosecha.

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Luego de dos años de intensos trabajos en viñedos y bodega, la ex O. Fournier está lista para volver a brillar en el firmamento del Valle de Uco pero con nuevo nombre: Alfa Crux, el mismo de su vino icónico y las estrellas de la constelación Cruz del Sur que sólo pueden verse desde el hemisferio austral. La bodega emblema de los vinos de alta gama de Argentina y símbolo mundial del nuevo vino argentino por su extraordinaria arquitectura, fue adquirida en 2018 por el grupo Agostino Wines, propietarios de Finca Agostino y Telteca con bodega y viñedos en Barrancas, Maipú.

 

Luego del éxito alcanzado con sus marcas en el exterior, los hermanos Vincenzo, Rosalía, Sebastián y Miguel Agostino, renuevan su apuesta para ampliar su portfolio con una colección de vinos ultra premium elaborados con uvas de sus viñedos de La Consulta, distrito donde se encuentra la imponente bodega a más de 1.100 metros sobre el nivel del mar y en las faldas de la cordillera de los Andes.

 

La estrategia comercial de Alfa Crux se enfoca en la elaboración de vinos de alta gama con una marcada identidad del terroir, con partidas limitadas y visualizando las virtudes de cada cosecha. El nuevo portfolio se integra con las marcas Alfa Crux, Beta Crux y Crux. En las tres líneas está presente la variedad Tempranillo, su variedad emblemática.

 

Mientras Alfa Crux y Beta Crux siguen en guarda, la bodega icónica acaba de lanzar los nuevos Crux Malbec y Crux Tempranillo. Con una marcada expresividad aromática, cada uno de ellos refleja la nueva impronta de una bodega inspirada en la total satisfacción de los consumidores más calificados. Modernos, atractivos, seductores y vanguardistas. Asi es Crux, como su imagen, su comunicación y su estilo, pensado en consumidores que valoran y buscan experiencias únicas.

 

Alfa Crux, la bodega.

Futurista y moderna, la obra del destacado estudio, Bormida-Yanzón, combina arquitectura, cultura, arte y contemplación ofreciendo a los visitantes un encuentro inolvidable con el vino y el paisaje.

 

El diseño lírico de Alfa Crux está en perfecta armonía con la tierra. En la suave luz de la mañana o con el brillo dorado del crepúsculo mendocino, la bodega aparece como si flotara sobre el suelo. Desde la distancia, la entrada abierta de medio círculo es como un par de brazos que se extienden para abrazar a los viñedos. Más allá de su diseño innovador, Alfa Crux fue proyectada para ser funcional, utilizando un sistema de gravedad para la producción más natural de los vinos.

 

El conjunto arquitectónico se completa con un inmenso pabellón con espacios de trabajo, recepción de visitas, Wine Bar y Crux Cocina, un coqueto y sofisticado restaurant que reposa sobre un espejo de agua. Y, como si el sueño cumplido no alcanzara, la familia Agostino proyectan la construcción de un hotel lodge de máxima categoría, entre los viñedos, que se convertirá en destino obligado de los turistas más exigentes.