¿Como identificar un vino de guarda?

Conservar botellas en la cava es una tarea compleja que comienza el mismo día que elegimos un vino. Veamos que no podemos dejar de tener en cuenta a la hora de buscar vinos para añejar.

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Solemos decir que el vino nace en el viñedo. Blancos, tintos, rosados o espumosos, todos los vinos nacen en la viña dónde los agrónomos y enólogos se ponen de acuerdo en cómo cuidar y cosechar las uvas de acuerdo al vino que planean elaborar.

 

Por ejemplo, para los vinos base de espumosos un Pinot Noir se cosecha de manera anticipada cuando su potencial alcohólico es de unos 10 grados mientras que si se espera elaborar un rosado se espera otros punto de madurez y cuando sea para tinto quizás se espere hasta llegar a los 13 grados. Lógicamente, las zonas de cultivo para estos fines también pueden variar y se buscan las zonas más frías para las bases de burbujas y alguna región más cálida para un tinto tranquilo.

 

Ahora bien, una de las obsesiones de los winelovers es la posibilidad de añejar sus botellas con la esperanza de disfrutarlas en el futuro sin llevarse ninguna sorpresa con los años. Por esto mismo, a la hora de elegir sus vinos leen atentamente etiquetas y contras en busca de información que les de la tranquilidad suficiente para destinar las botellas a la cava. ¿Pero que tipo de información debemos considerar?

 

¿Qué es un vino de guarda? Estos vinos son aquellos que podremos conservar por años sin miedo a que se echen a perder. Los hay de todos los tipos y orígenes y son infinitos los factores a considerar para asegurarnos una buena estiba. Ahora bien, todo gran vino debería soportar entre tres a cinco años con una buena guarda y hasta el más sencillo puede sorprendernos. Sin embargo, cuando hablamos de vinos de guarda nos referimos a aquellos que pueden soportar mucho más que eso, una década o más aun. Estos vinos nacen para tal fin y a pesar que el 80% de los vinos del mundo se descorchan durante su primer año en el mercado, siempre habrá quienes los atesoren para descubrir su potencial en el futuro.

 

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Las cepas. Entre los varietales están aquellos que mejor se adaptan al añejamiento siendo los Cabernet Sauvignon (también el Franc), Merlot, Malbec los más populares para este fin aunque en blancas los Chardonnay o Riesling pueden sorprendernos. Por su parte los espumosos, principalmente cuando hay Pinot Noir en el assemblage, dan cuenta de un gran potencial. Otro caso curioso son los vinos dulces, botritizados, de cosecha tardía o ice wine que por su alta concentración de azúcar y acidez sobreviven por años.

 

 

Origen. En el mundo existen regiones muy conocidas por sus vinos longevos, por ejemplo, Burdeos en Francia, Rioja en España y Toscana en Italia, pero a estas podemos decir que se suma casi la totalidad de los rincones vitícolas del mundo. Aquí cumple un rol preponderante el trabajo de las bodegas que cosecharan en el punto exacto de concentración fenólica y de acidez para que el vio cuente con los atributos suficientes para la guarda. Si bien en las zonas cálidas la concentración de fenoles y taninos es mayor y esto ayuda a enfrentar el paso del tiempo, lo cierto en que en las zonas frías la acidez será la responsable de una evolución sana con los años.

 

Elaboración. Las etiquetas hoy suelen indicarnos mucha información acerca de cómo el vino ha sido elaborado. Tiempos de crianza y hasta momentos de cosecha en algunos casos. Todo esto nos ayuda a proyectar cuánto tiempo podemos conservar una botella. Por su parte, la crianza en barrica siempre ayuda a estabilizar el vino y afinarlo además de asegurar más estructura. Estos datos son clave pero no solo se miden en tiempo de guarda sino en el tipo de barrica utilizada, si nueva o de varios usos, si de 225 litros, 500 o toneles, por mencionar algunos aspectos importantes del roble. De algún modo podemos asegura que con al menos un año en barrica ya sea un tinto o un blanco contará con atributos suficientes. Otros aspectos pueden ser las maceraciones, a mas prolongadas mayor extracción de fenoles y eso siempre ayuda. En el caso de los espumosos, este rol lo cumple la crianza sobre levaduras, ya sea en botellas o tanque. A mayor tiempo sobre lías mayor será el potencial de envejecimiento de la burbujas.

 

Botellas. Cada vez más las bodegas lanzan al mercado botellas magnum, es decir, de un litro y medio, o superiores. Estas son ideales para la guarda ya que la relación del vino sobre el tapón es mayor y el riesgo de una evolución acelerada por oxigenación disminuye. El tapón también es clave y por esto los vinos de guarda suelen llegar con tapón natural y de los más largos del mercado, este material asegura un correcto intercambio de oxigeno con los años aunque hoy existen opciones de tampones técnicos, ya sea a partir del alcornoque o de otros materiales, que protegen correctamente el vino. De modo que un dato a considerar es siempre el tapón y se debe evitar la tapa a rosca si se desea una estiba prolongada.

 

Seguir de cerca al vino. Nunca es bueno tener una única botella o, llegado el caso, al menos conocer ese vino lo mejor posible. No existe una formula perfecta para indicar cuanto tiempo puede evolucionar un vino, incluso una misma etiqueta puede demostrar comportamientos diferentes de acuerdo a la añada o factores como la botella o el modo en que fue almacenada. Por esto mismo lo ideal es beber cada tanto una botella, una al año, para comprobar como viene la evolución. Ante esto es importante tener presente que con los años los vinos pierden su frutosidad y color de modo que cuanto más tiempo se conserva una botella más cambios se producirán hasta que el vino pierda completamente sus atributos.