Pét Nat, las burbujas felices

Curiosamente, el 2020 se convirtió en el año de los vinos naturales, naranjos y pet nat, espumosos muy particulares de los que vale la pena hablar.

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Ya hemos visto como los tintos y los blancos argentinos se aggiornaron en busca de la mejor calidad y también para llamar la atención de nuevos consumidores.

 

Por un lado los vinos de color transitaron hacia sabores más puros y texturas amigables a partir del uso de huevos de hormigón, toneles de roble o barricas usadas mientras los blancos intensificaron su expresión para definir un nuevo carácter. ¿Pero, qué pasó con los espumosos?

 

Quizás deberíamos recordar cómo durante los últimos tiempos los assemblage más tradicionales de Pinot Noir y Chardonnay le ganaron la pulseada a los otros varietales a la vez que los Nature se impusieron a los clásicos Extra brut. Y cuando todo parecía haberse acomodado llegaron los Pét Nat, vinos espumosos tan antiguos como originales que hoy los winemakers rescatan para convertirlos en tendencia.

 

¿Qué son los Pét Nat?

 

Su nombre deriva de la expresión francesa Pétillant Naturel aunque para ser precisos debemos destacar que son elaborados por el método conocido como ancestral, es decir el original experimentado por los primeros productores de burbujas.

 

Este método comienza cuando se embotella y tapona un vino que aún no finaliza su fermentación alcohólica, al terminar dentro de la botella el gas carbónico producido por las levaduras se retiene y se convierte en burbujas. Por esto mismo, su efervescencia es más delicada que la de un espumoso tradicional al que se le adiciona azúcar y levaduras para lograr un mayor caudal de burbujas.

 

Difundidos principalmente por los productores de vinos naturales y biodinámicos, suelen ser vinos fermentados con levaduras nativas y mínima intervención aunque cada vez más bodegas se suman a esta tendencia que enamora a los paladares más jóvenes y a los cazadores de curiosidades.

 

¿Qué esperar de los Pét Nat?

 

Lógicamente son elaborados con uvas como Chardonnay y Pinot Noir pero lo cierto es que no hay reglas al respecto y también podemos encontrarlos de Viognier, Malbec, Aglianico y varias otras combinaciones.

 

A diferencia de los espumantes más clásicos, los Pét Nat suelen llegar al mercado con la tapa corona que se les tapona por única vez y para destaparlos hay que ser prudentes para evitar encontrarse. Los productores más fundamentalistas no suelen filtrarlos de modo que podremos encontrar borras y hasta un color algo turbio, ante esto la clave es enfriarlos de manera vertical dejando que las borras se asienten en el fondo de la botella o bien con el pico hacia abajo e intentar al momento de la apertura que las borras sean expulsadas por las burbujas.

 

En cuanto al sabor, esto varía de acuerdo a las cepas utilizadas aunque se destacan por su expresión frutal primaria y un intenso sabor a levaduras. 

 

Siempre secos, conviene descorcharlos como vinos de aperitivo o para acompañar platos que demandan vinos de baja graduación, aromas profundos y buena cremosidad en boca.

 

En nuestro país ya es posible encontrar al menos una docena de etiquetas entre las que destacamos Sobrenatural Frizante de Chakana, el nuevo Phos de Alma 4, Omaggio Pét-Nat Viognier de Ernesto Catena o los producidos por Cruzat, un varietal de Chardonnay y otro de Pinot Noir. Mientras que productores como Krontiras están prontos a presentar nuevas etiquetas a partir de la cepa Agliánico.

 

Fotográfía gentileza de Bodega Cruzat