Llega el Día Internacional del Syrah, ¡a brindar!

En unos días las redes sociales se harán eco del día del Syrah y para que no te tome de sorpresa te contamos lo que debes saber de esta uva.

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A esta altura podemos asegurar que todas las variedades de vino tienen un día para ser celebrarlas. Lógicamente bebiendo, sino de qué otro modo sería posible.

En el caso del Syrah, en Estados Unidos y Europa la fecha es el 16 de febrero donde hace tiempo se celebra el International Syrah Day, sin embargo, en Australia, referente indiscutido del Syrah, es el 23 de julio y los llaman Shiraz Wine Day.

Más allá del detalle del calendario, lo importante es comprender que estas fechas buscan promocionar y difundir los beneficios y particularidades de cada variedad y sus vinos, que en el caso del Syrah se ubican entre los más populares del mundo sin importar dónde han sido elaborados. Así que siempre es bueno saber un poco más de esta cepa de origen místico.

Qué sabemos del Syrah

Hoy en día, la Syrah es la sexta variedad de uva tinta más plantadas del mundo y las historias detrás de su origen son muy variadas.

En cuanto a los orígenes de la uva se sabe que desciende del cruzamiento de dos cepas muy antiguas: Dureza y Mondeuse Blance. Un cruzamiento accidental que para los expertos tuvo lugar en las laderas del norte del Ródano posiblemente en tiempos del Imperio Romano. Sin embargo, también hay información que nos lleva a pensar que su origen es muy anterior, en los tiempos que los griegos. En cuanto a su nombre, se lo ha vinculado al de una de las ciudades persas más importantes y a Syracruse, una ciudad próxima a Sicilia. Incluso, se puede leer por ahí que el vino bebido por Cristo era elaborado con esta variedad.

Pero lo que no cabe dudas es que el Syrah es hoy una de las uvas más popular en todo el mundo con 186.000 hectáreas cultivas de las cuales el 90% se concentra en Francia, más precisamente en el Ródano donde es protagonista de los grandes vinos de Hermitage y Cornas.

¿Syrah o Shiraz?

Como cualquier variedad vinífera consagrada, el Syrah logro expandirse por el mundo y encontró en lugares como Australia y California condiciones para dar vinos notables.

Pero sin dudas, fue en Australia donde se consagró y si bien la legada del Syrah a estas tierras fue durante el siglo XIX hay que destacar que recién a partir de la década de 1950 fue cuando se la tomó como bandera de la vitivinicultura australiana. Cabe destacar la labor de la bodega Penfolds para convertirla en emblema del país del canguro con sus Grange Hermitage, uno de los vinos más importantes del nuevo mundo.

Este suceso incluso derivo el bautismo de estos vinos como Shiraz para diferenciarlos de los franceses y así los australianos marcaron la cancha y se adueñaron del fenómeno de este varietal en el mundo.

A partir de entonces, el Syrah comenzó a ganar popularidad al punto que la superficie en Francia se multiplicó por diez en solo tres décadas y el furor del varietal del Ródano en mercado como el estadounidense la catapultaron al estrellato a fines del siglo XX. Pero como siempre, las tendencias tienen un fin y debido a la baja calidad de varietales de Syrah de bajo precio que Australia exportaba a USA la fiebre se calmó y así esta uva volvió a ser una más del negocio liderado por el Cabernet y el Chardonnay.

Syrah argentino

Sabemos que a nuestro país la mayoría de las variedades viníferas francesas arribaron a mediados del siglo XIX aunque poco se sabe de los primeros Syrah en llegar a Mendoza.

Fue recién en la década de 1960 que Samuel Flichman, creador de la bodega homónima comenzó a utilizar el nombre de esta uva en sus vinos convencido que las condiciones de Maipú podían dar origen a grandes tintos de Syrah. Con el tiempo de hecho se convirtió en referente de estos vinos en Argentina.

Es más, a mediado de 1990 los argentinos adorábamos al Syrah y esto impulsó en San Juan la plantación de muchas hectáreas que darían vida a una versión de tintos inspirados en los australianos, más intensos, frutales y profundos. Pero lógicamente el tsunami que generó el malbec los condenó a un segundo plano. De todos modos, en Argentina hay unas 11.916 hectáreas de Syrah cuyos vinos son bien valorados por un cluster de fanáticos que aún sueñan con una reivindicación de esta uva en los viñedos de la Cordillera.

¿Qué esperar de un Syrah?

Lo primero que deberíamos hacer es desmitificar que el Syrah es un vino potente como muchos creen. En realidad es un vino que tiende a ser ligero o de cuerpo medio mientras que la sobremaduración y crianza en roble le suman intensidad. Pero en general es un vino de color violáceo de profundidad media con aromas principalmente de frutos negros como arándanos y berries tipo frambuesas, tanto frescas como en mermelada. A esto suma tonos de pimientas y especias como clavo de olor, regaliz, olivas negras y un dejo cárnico y hasta sanguíneo que muchos destacan como su diferencial principal.

En boca es de cuerpo medio con acidez marcada y taninos amables.

En general los del viejo mundo, en particular los del Ródano, se ubican entre los intensos con un gran potencial de añejamiento. En el nuevo mundo, los australianos son los más estructurados y carnosos pero siempre sacando provecho al perfil frutal. En California y Chile son más bien de cuerpo ligero a medio mientras que en Argentina los encontramos voluptuosos con buen cuerpo y paladar sabroso, un estilo que explica por que ha generado tanta aceptación y expectativa local.