¿Vinos terrosos?

El mundo de los aromas del vino es infinito y por esto mismo es importante saber cuales son los que debe estar y cuales no. A partir de hoy te vamos a contar el origen de los aromas más exóticos del vino.

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En muchas ocasiones repasamos el ABC de la cata y hasta sumamos algunos tips para mejorar el modo de describir un vino. En esos casos insistimos en que la mejor forma de aprender es catando y prestar mucha atención a cada uno de los aspectos del vino así como también guiarnos con ciertas listas de aromas y descriptores.

Si cumpliste con esos pasos seguro hayas comprobado que estábamos en los cierto aunque en el durante descubriste algunos aspectos del vino que quizás no te mencionamos. Esto no se debe a que nos hayamos olvidado o no los sepamos, sino que al ir aumentando tus habilidades llega el punto en que descubrir por tu cuenta más de lo que podemos contarte.

Por ejemplo, es común con los aromas ya que siempre hacemos foco en las frutas y especias o los derivados del roble que son los más comunes pero puede que te encuentras con otros en los que no hicimos particular atención y salta la pregunta: ¿esta bien encontrarme con estos aromas?

La respuesta es que siempre es bueno detectar tantos aromas como puedas y si logras identificarlos mucho mejor pero entre los que podes pescar seguro hay algunos que es bueno que estén y otros que no. Los últimos, claro esta, son los defectos de los que alguna vez hablamos, como el olor a corcho. Pero también hay otros curiosos que pueden generarte dudas, como por ejemplo, el olor a tierra, o a sangre, o a metal y así muchos más.

Hoy hablemos del perfil terroso de un vino y veamos que tan bueno o malo es.

En carne propia

Recuerdo una vez, ante un importante sommelier, haber escuchado el descriptor “terroso” y quedarme impresionado. No era que descreyera del crac de la cata sino que ya lo había olido sin darle importancia. Pero él lo remarcaba con algo importante así que pregunte, “a que llamas terroso”. Con entusiasmo me explicó que era cuando estábamos ante aromas o la sensación de un bosque, especialmente en un día de lluvia. Con esa descripción mi mente viajo a Patagonia inmediatamente y a aquel día que recorrí uno de su bosques donde el aroma silvestre de las hierbas se mezcla con la tierra que podríamos encontrar en cualquier maseta o al humus que agregamos para que nuestras plantas crezcan más vigorosas. Pero no era solo eso sino que también me recordaba a un aroma de asfalta mojado por la lluvia, algo que él llamó piedra mojada.

Una vez que entendí y asimilé toda esta información volví a la copa y era verdad, el vino olía a tierra húmeda con algo silvestre y piedras. Mientras me convencía de eso me preguntaba a mi mismo como explicar cada uno de esos descriptores hasta que comprendí que eran eso, descriptores. ¿O alguna vez me cuestioné el aroma del limo o de una manzana? Así que comencé a utilizarlos y explicarlos del mismo modo. Ahora bien, ¿en que vinos lo encontré?

Vinos del bosque

En primer lugar podemos decir que esta mezcla de aromas forestales son componentes primarios de varias uvas, entre ellas, Pinot Noir y Nebbiolo puede que sea en las que más se destacan. De hecho, es una buena forma de identificarlas.

Pero también algunos terruños fríos suman estos descriptores a vinos de Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah, un detalle que el paso del tiempo intensifica. Incluso algunos expertos vinculan estos aromas a la madurez de las uvas en la vendimia. Básicamente en las uvas muy maduras es difícil de encontrarlo, aun en las de Pinot Noir.

Ahora bien, nunca debe ser un aroma dominante o que anule la expresión frutal del vino ya que si esto sucede es posible que se trate de brettanomises, un defecto muy polémico del mundo del vino que abordaremos muy pronto.

Por lo tanto, a no asustarse si uno de estos aromas aparece en la copa, todo lo contrario, aprovechemos a memorizarlo y vincularlo con el vino, su elaboración y origen. Es así la mejor manera de aprender.