El malbec demuestra que el terroir existe

De la mano del malbec, el Catena Institute of Wine demuestra con base científica la existencia del terroir.

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En el mundo del vino muchos términos suelen generar polémica entre los expertos. Alguno por ser difícil o imposible de demostrarse científicamente y otros por que resultan tan vagos como rebuscados.

Sin embargo, algunos que podrían ajustarse al primer grupo son aceptados desde hace siglos aún cuando cuesta dar una definición exacta e irrefutable.

Entre estos últimos, el termino “terroir” logró despertar más admiración que polémica aunque en su definición siempre parece faltar algo. Sabemos que utilizamos este término cuando nos referimos a las condiciones de un lugar especifico donde las características de los suelos, el clima, la vides involucradas y conocimiento y cultura del trabajo dan como resultado un producto, en este caso un vino, de características diferenciales.

Hablamos de “ese no se qué” que diferencia a un Champagne de otros espumosos del mundo, a un assemblage de Burdeos de un tinto de corte de Mendoza o a un Sancerre de una Sauvignon Blanc de Casablanca, Chile. Entre estas comparativas en las que siempre hay puntos en común, lo cierto es que los vinos son totalmente diferentes. ¿Por qué? Por el terroir… solemos decir.

Pero ahora gracias a una estudio del Catena Institute of Wine muchos interrogantes detrás del terroir comienzan a tener respuesta científica. Todo esto como resultado de una investigación que demandó algo más de cinco años al equipo liderado por los winemakers Fernando Buscema y Roy Urvieta en colaboración con expertos en cuestiones climáticas, biológicas, químicas y agrícolas, entre los que se encuentran profesionales del CONICET, la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad Juan A. Maza y la Universidad de Oregón.

Con 201 vinos malbec elaborados con uvas de las cosechas 2016, 207 y 2018 de 23 diferentes parcelas de 12 indicaciones geográficas diferentes, como materia de análisis, el equipo del CIW desarrolló un método de análisis químico que permite identificar con una precisión del 100% el origen de cada muestra aun cuando provienen de parcelas muy cercanas.

Publicado con el título “Discriminación de terruño y cosecha de vinos Malbec de múltiples sitios en Mendoza a partir de la composición fenólica” – “Terroir and vintage discrimination of Malbec wines based on phenolic composition across multiple sites in Mendoza, Argentina”, el paper da cuenta del método y  las conclusiones que permiten demostrar que la características que el terroir imprime a un vino pueden ser identificadas de manera científica al igual que la añada.

Un logro que ubica al malbec a los terruños de Mendoza a la altura de los grandes terroir del mundo donde desde hace años se habla de la expresión del origen.