Varietales exóticos para paladares curiosos

Si cada tanto te asaltan las ganas de probar sabores nuevos esta nota es para vos.

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Ancellotta, Garnacha, Petit Verdot y hasta Riesling fueron algunas de las variedades que lograron agitar la escena del vino argentino en los últimos años. con estas y algunas más llegamos a pensar que las novedades o curiosidades posibles en el mercado se habían terminado, sin embargo siempre hay nuevas uvas para descubrir.

En realidad hay muchísimas, según los censos llevados a cabo por la Organización Internacional de la Vid y el Vino existen unas 10000 variedades que se multiplican por los diferentes nombres que algunas tienen en cada país. Pero siendo que unas 30 son las que controlan el 50% del negocio es lógico que sea difícil encontrarse con novedades que a la vez nos sorprendan.

De todos modos, siempre existen enólogos dispuestos a hacerlo y hoy te contamos de cinco uvas extrañas que vale la pena descubrir en nuestro país.

Agliánico

Aunque su origen es griego, la cepa es reconocida en el sur de Italia, en las regiones de Basilicata y Campania. Allí se utiliza para vinos de diferentes Denominaciones que suelen ser buenas alternativas para los bebedores intrépidos que gustan de los vinos potentes. En nuestro país hay un buen número de hectáreas aunque se lo utiliza principalmente en cortes salvo el caso del Krontiras Family Selection que elabora Maricruz ANtolin con uvas de Maipú, un vino biodinámico e intenso, sabroso y exótico en su propuesta.

Marssanne

Se trata de una de las cepas blancas más exquisitas de la región Norte del Ródano donde se luce en corte junto al Roussanne y se caracteriza entre las blancas que se llevan bien con el clima cálido. Por esto último es raro que no haya logrado extenderse en Argentina donde apenas tenemos 3 hectáreas. Sus vinos son muy interesantes y complejos con aromas florales, de frutos blancos y miel. Para descubrirlo podes buscar el Zaha Marsanne elaborado por Alejandro Sejanovich con uvas de Los Chacayes, Valle de Uco, también hay algunos cortes tipo Ródano como Geisha de Ver Sacrum o Corazón del Sol Blend de Blancas.

Cordisco

Si bien su nombre es desconocido por los argentinos y gran parte de los winelovers del mundo la mayor sorpresa es que en Argentina hay unas 80 hectareas de esta uva también conocida como Montepulciano en Italia donde da vida a vinos muy consumidos. Su característica es que permite elaborar tintos ligeros y frescos como el que hacen los hermanos Durigutti para su Proyecto Las Compuertas, primer y único varietal de Cordisco del país. Recientemente La Liga de Enólogos lanzó un corte Cordisco – Tannat con la etiqueta “El que ríe último ríe mejor” muy sabroso.

Fiano

Otra cepa italiano de la que nos sorprende que no haya más hectáreas y vinos en el mercado. Sobretodo por que en Italia da vida al Fiano di Avellino un blanco consagrado por su versatilidad, complejidad aromática y sencillez de paladar. ¿cuál beber en Argentina? la bodega Caelum de Agrelo tiene el suyo, 100% Fiano que es una maravilla.

Trousseau

Casi olvidada en el mundo, la Trousseau es una cepa francesa que hoy cuenta on más hectáreas en Portugal y Argentina que en su tierra natal. Lo curiosos es que en nuestro país al igual que en Portugal se la conoce como Bastardo y da origen a vinos con un perfil similar al de un Pinto Noir potente y concentrado. Fue la Bodea Aniello de Río Negro la primera en lanzarla a nuestro mercado, le siguió Marcelo Miras y luego se sumó Matías Riccitelli. En los tres casos con uvas de viejos viñedos patagónicos. Una joya para aprovechar.

Teroldego

Esta es otra uva de la que muy pocas hectáreas quedan en el mundo a pesar de su antigüedad. En Italia se la cultiva en el norte, en la región de Trentino Alto Adige y en Mendoza algunas planas sobreviven en el Este, más precisamente en Lavalle donde Mariana Onofri obtiene las uvas para su varietal Alma Gemela. EL resultado es un vino vigoroso de muy buen paladar y carácter.