Frío, frío… caliente, caliente…

Entre los catadores, profesionales o amateurs, a la hora de evaluar qué están bebiendo es común recurrir a los atributos del vino para identificar con que cepas está elaborado el vino en su copa o bien el origen.

No se trata de un juego de adivinanzas sino de un método deductivo que funciona si se presta atención al color, aromas y sabor del vino pero también texturas, carácter, concentración alcohólica y acidez.

Estos atributos que bien pueden ayudar a identificar un varietal, también darán precisión sobre las características del origen. Así podremos saber si procede de una región fría o cálida, seca o húmeda. A mayor cantidad de aspectos identificados más oportunidades de dar con el lugar. Y nuevamente, esto no es un juego sino que un vino elaborado a conciencia debe expresar las condiciones del lugar, y esto es importante para definir su calidad.

Cuanto importa el origen

En el mundo del vino el origen es uno de los atributos más importantes para los consumidores. No es lo mismo, a los ojos de un winelover, un tinto de Burdeos que uno de Languedoc o Cahors. Cada región ofrece un estilo que con los años se convirtió en parámetro de calidad.

Además, de acuerdo al origen también estaremos ante determinados varietales. No es lo mismo un Riesling de Mosela que otro elaborado en Salta y esto se debe a que a la hora de hablar de una cepa la expresión que logra en el lugar que se hizo famosa marca la pauta de calidad. Por ejemplo, la calidad de un Malbec se mide de acuerdo al carácter que logró en Argentina aunque se lo elabora en diferentes partes del mundo. Entonces, un catador buscará en un malbec los atributos que lo hicieron famoso de mano de los argentinos y casi se exigirá a un vino francés de esta cepa compartir características con el de Sudamérica.

Pero, ¿que pasa si un malbec de Mendoza se expresa como un tinto de una zona atlántica o fría y húmeda? De más está decir que el clima es desde siempre un factor determinante pero que ante el cambio climático pone a los winemakers en aprietos más de lo esperado.

Por todo esto, es común que en una degustación alguien utilice como puntapié la pregunta, ¿clima frío o cálido?

¿Clima ideal?

En primer lugar recordemos que la vid es un planta con la capacidad de adaptarse a múltiples condiciones aunque los mejores resultados los dará en zonas que no sean muy húmedas y calurosas o muy frías y secas. Por esto mismo, las regiones vitivinícolas más importantes se ubican entre los paralelos 30 y 50, de ambos hemisferios. Es decir, lejos de las áreas tropicales y los polos.

Estas regiones en principio reúnen las condiciones para que la planta cumpla su ciclo vegetativo anual y para esto es vital que las cuatro estaciones se den de modo marcado.

Si nos ubicamos en una región fría como puede ser Borgoña, Champagne o Austria, el clima se define como frío, algo húmedo y no tan soleado de modo que la maduración de los frutos debe tomar menos tiempo que en una zona cálido y por ello se recurre a cepas de ciclo corto como Pinot Noir, Chardonnay o Riesling. Incluso algunos años el otoño se adelanta y la maduración no llega a ser completa lo que se traduce en vinos con bajo alcohol, acidez elevada y ligeros con taninos medios a suaves. Aromáticamente la expresión frutal suele ser fresca y los matices herbales también se presentan.

Pero si vamos a una región cálida con buen sol y bajas precipitaciones como los Valles Calchaquíes, Languedoc o Sur de Australia la madurez se cumple con facilidad y por esto se recurre a cepas de ciclo largo como Malbec, Cabernet o Syrah. Pero el riesgo aquí es la sobre madurez que dará vinos potentes, de alcohol elevado y acidez media a baja con buen cuerpo y taninos marcados. Es decir, vinos opulentos.

Expuestos ambos extremos, es obvio que el equilibrio se encontrará en los climas moderados y en la destreza de enólogos y agrónomos para dar con el momento exacto de la vendimia. Así y todo, el clima marca a fuego a los vinos y por esto mismo el carácter de un vino de Borgoña siempre será muy diferentes al de uno de Cafayate o Barossa.

Entonces, ¿qué clima es mejor?

Buenos y malos vinos hay en todas partes por lo que no solo el origen determinara la calidad. Pero es cierto que algunas cepas se dan mejor en algunas zonas que en otras.

Por ejemplo, Pinot Noir o Chardonnay son cepas cuya mejor expresión proviene de zonas frías aunque esto no implica que tenga que ser si o si Borgoña. Las zonas más elevadas del Valle de Uco donde el clima es moderado para el clima de montaña o en Oregón cuya influencia oceánica es vital al igual que en Chile o Nueva Zelanda hacen posible que sean orígenes ideales para estas uvas.

Y lo mismo sucede con cepas como Cabernet Sauvignon donde el clima de Burdeos y sus suelos parecen óptimos aunque en California y Australia existen muchísimo ejemplos que desafían ala elite bordelesa.

Ahora bien, saber que nos gusta un Pinot de clima frío o un Merlot de clima cálido nos ayudará a encontrar nuestros vinos favoritos con mayor facilidad si interpretamos el carácter que cada región con su clima imprime a los vinos.

El malbec demuestra que el terroir existe

En el mundo del vino muchos términos suelen generar polémica entre los expertos. Alguno por ser difícil o imposible de demostrarse científicamente y otros por que resultan tan vagos como rebuscados.

Sin embargo, algunos que podrían ajustarse al primer grupo son aceptados desde hace siglos aún cuando cuesta dar una definición exacta e irrefutable.

Entre estos últimos, el termino “terroir” logró despertar más admiración que polémica aunque en su definición siempre parece faltar algo. Sabemos que utilizamos este término cuando nos referimos a las condiciones de un lugar especifico donde las características de los suelos, el clima, la vides involucradas y conocimiento y cultura del trabajo dan como resultado un producto, en este caso un vino, de características diferenciales.

Hablamos de “ese no se qué” que diferencia a un Champagne de otros espumosos del mundo, a un assemblage de Burdeos de un tinto de corte de Mendoza o a un Sancerre de una Sauvignon Blanc de Casablanca, Chile. Entre estas comparativas en las que siempre hay puntos en común, lo cierto es que los vinos son totalmente diferentes. ¿Por qué? Por el terroir… solemos decir.

Pero ahora gracias a una estudio del Catena Institute of Wine muchos interrogantes detrás del terroir comienzan a tener respuesta científica. Todo esto como resultado de una investigación que demandó algo más de cinco años al equipo liderado por los winemakers Fernando Buscema y Roy Urvieta en colaboración con expertos en cuestiones climáticas, biológicas, químicas y agrícolas, entre los que se encuentran profesionales del CONICET, la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad Juan A. Maza y la Universidad de Oregón.

Con 201 vinos malbec elaborados con uvas de las cosechas 2016, 207 y 2018 de 23 diferentes parcelas de 12 indicaciones geográficas diferentes, como materia de análisis, el equipo del CIW desarrolló un método de análisis químico que permite identificar con una precisión del 100% el origen de cada muestra aun cuando provienen de parcelas muy cercanas.

Publicado con el título “Discriminación de terruño y cosecha de vinos Malbec de múltiples sitios en Mendoza a partir de la composición fenólica” – “Terroir and vintage discrimination of Malbec wines based on phenolic composition across multiple sites in Mendoza, Argentina”, el paper da cuenta del método y  las conclusiones que permiten demostrar que la características que el terroir imprime a un vino pueden ser identificadas de manera científica al igual que la añada.

Un logro que ubica al malbec a los terruños de Mendoza a la altura de los grandes terroir del mundo donde desde hace años se habla de la expresión del origen.

Varietales exóticos para paladares curiosos

Ancellotta, Garnacha, Petit Verdot y hasta Riesling fueron algunas de las variedades que lograron agitar la escena del vino argentino en los últimos años. con estas y algunas más llegamos a pensar que las novedades o curiosidades posibles en el mercado se habían terminado, sin embargo siempre hay nuevas uvas para descubrir.

En realidad hay muchísimas, según los censos llevados a cabo por la Organización Internacional de la Vid y el Vino existen unas 10000 variedades que se multiplican por los diferentes nombres que algunas tienen en cada país. Pero siendo que unas 30 son las que controlan el 50% del negocio es lógico que sea difícil encontrarse con novedades que a la vez nos sorprendan.

De todos modos, siempre existen enólogos dispuestos a hacerlo y hoy te contamos de cinco uvas extrañas que vale la pena descubrir en nuestro país.

Agliánico

Aunque su origen es griego, la cepa es reconocida en el sur de Italia, en las regiones de Basilicata y Campania. Allí se utiliza para vinos de diferentes Denominaciones que suelen ser buenas alternativas para los bebedores intrépidos que gustan de los vinos potentes. En nuestro país hay un buen número de hectáreas aunque se lo utiliza principalmente en cortes salvo el caso del Krontiras Family Selection que elabora Maricruz ANtolin con uvas de Maipú, un vino biodinámico e intenso, sabroso y exótico en su propuesta.

Marssanne

Se trata de una de las cepas blancas más exquisitas de la región Norte del Ródano donde se luce en corte junto al Roussanne y se caracteriza entre las blancas que se llevan bien con el clima cálido. Por esto último es raro que no haya logrado extenderse en Argentina donde apenas tenemos 3 hectáreas. Sus vinos son muy interesantes y complejos con aromas florales, de frutos blancos y miel. Para descubrirlo podes buscar el Zaha Marsanne elaborado por Alejandro Sejanovich con uvas de Los Chacayes, Valle de Uco, también hay algunos cortes tipo Ródano como Geisha de Ver Sacrum o Corazón del Sol Blend de Blancas.

Cordisco

Si bien su nombre es desconocido por los argentinos y gran parte de los winelovers del mundo la mayor sorpresa es que en Argentina hay unas 80 hectareas de esta uva también conocida como Montepulciano en Italia donde da vida a vinos muy consumidos. Su característica es que permite elaborar tintos ligeros y frescos como el que hacen los hermanos Durigutti para su Proyecto Las Compuertas, primer y único varietal de Cordisco del país. Recientemente La Liga de Enólogos lanzó un corte Cordisco – Tannat con la etiqueta “El que ríe último ríe mejor” muy sabroso.

Fiano

Otra cepa italiano de la que nos sorprende que no haya más hectáreas y vinos en el mercado. Sobretodo por que en Italia da vida al Fiano di Avellino un blanco consagrado por su versatilidad, complejidad aromática y sencillez de paladar. ¿cuál beber en Argentina? la bodega Caelum de Agrelo tiene el suyo, 100% Fiano que es una maravilla.

Trousseau

Casi olvidada en el mundo, la Trousseau es una cepa francesa que hoy cuenta on más hectáreas en Portugal y Argentina que en su tierra natal. Lo curiosos es que en nuestro país al igual que en Portugal se la conoce como Bastardo y da origen a vinos con un perfil similar al de un Pinto Noir potente y concentrado. Fue la Bodea Aniello de Río Negro la primera en lanzarla a nuestro mercado, le siguió Marcelo Miras y luego se sumó Matías Riccitelli. En los tres casos con uvas de viejos viñedos patagónicos. Una joya para aprovechar.

Teroldego

Esta es otra uva de la que muy pocas hectáreas quedan en el mundo a pesar de su antigüedad. En Italia se la cultiva en el norte, en la región de Trentino Alto Adige y en Mendoza algunas planas sobreviven en el Este, más precisamente en Lavalle donde Mariana Onofri obtiene las uvas para su varietal Alma Gemela. EL resultado es un vino vigoroso de muy buen paladar y carácter.

Llega el Día Internacional del Syrah, ¡a brindar!

A esta altura podemos asegurar que todas las variedades de vino tienen un día para ser celebrarlas. Lógicamente bebiendo, sino de qué otro modo sería posible.

En el caso del Syrah, en Estados Unidos y Europa la fecha es el 16 de febrero donde hace tiempo se celebra el International Syrah Day, sin embargo, en Australia, referente indiscutido del Syrah, es el 23 de julio y los llaman Shiraz Wine Day.

Más allá del detalle del calendario, lo importante es comprender que estas fechas buscan promocionar y difundir los beneficios y particularidades de cada variedad y sus vinos, que en el caso del Syrah se ubican entre los más populares del mundo sin importar dónde han sido elaborados. Así que siempre es bueno saber un poco más de esta cepa de origen místico.

Qué sabemos del Syrah

Hoy en día, la Syrah es la sexta variedad de uva tinta más plantadas del mundo y las historias detrás de su origen son muy variadas.

En cuanto a los orígenes de la uva se sabe que desciende del cruzamiento de dos cepas muy antiguas: Dureza y Mondeuse Blance. Un cruzamiento accidental que para los expertos tuvo lugar en las laderas del norte del Ródano posiblemente en tiempos del Imperio Romano. Sin embargo, también hay información que nos lleva a pensar que su origen es muy anterior, en los tiempos que los griegos. En cuanto a su nombre, se lo ha vinculado al de una de las ciudades persas más importantes y a Syracruse, una ciudad próxima a Sicilia. Incluso, se puede leer por ahí que el vino bebido por Cristo era elaborado con esta variedad.

Pero lo que no cabe dudas es que el Syrah es hoy una de las uvas más popular en todo el mundo con 186.000 hectáreas cultivas de las cuales el 90% se concentra en Francia, más precisamente en el Ródano donde es protagonista de los grandes vinos de Hermitage y Cornas.

¿Syrah o Shiraz?

Como cualquier variedad vinífera consagrada, el Syrah logro expandirse por el mundo y encontró en lugares como Australia y California condiciones para dar vinos notables.

Pero sin dudas, fue en Australia donde se consagró y si bien la legada del Syrah a estas tierras fue durante el siglo XIX hay que destacar que recién a partir de la década de 1950 fue cuando se la tomó como bandera de la vitivinicultura australiana. Cabe destacar la labor de la bodega Penfolds para convertirla en emblema del país del canguro con sus Grange Hermitage, uno de los vinos más importantes del nuevo mundo.

Este suceso incluso derivo el bautismo de estos vinos como Shiraz para diferenciarlos de los franceses y así los australianos marcaron la cancha y se adueñaron del fenómeno de este varietal en el mundo.

A partir de entonces, el Syrah comenzó a ganar popularidad al punto que la superficie en Francia se multiplicó por diez en solo tres décadas y el furor del varietal del Ródano en mercado como el estadounidense la catapultaron al estrellato a fines del siglo XX. Pero como siempre, las tendencias tienen un fin y debido a la baja calidad de varietales de Syrah de bajo precio que Australia exportaba a USA la fiebre se calmó y así esta uva volvió a ser una más del negocio liderado por el Cabernet y el Chardonnay.

Syrah argentino

Sabemos que a nuestro país la mayoría de las variedades viníferas francesas arribaron a mediados del siglo XIX aunque poco se sabe de los primeros Syrah en llegar a Mendoza.

Fue recién en la década de 1960 que Samuel Flichman, creador de la bodega homónima comenzó a utilizar el nombre de esta uva en sus vinos convencido que las condiciones de Maipú podían dar origen a grandes tintos de Syrah. Con el tiempo de hecho se convirtió en referente de estos vinos en Argentina.

Es más, a mediado de 1990 los argentinos adorábamos al Syrah y esto impulsó en San Juan la plantación de muchas hectáreas que darían vida a una versión de tintos inspirados en los australianos, más intensos, frutales y profundos. Pero lógicamente el tsunami que generó el malbec los condenó a un segundo plano. De todos modos, en Argentina hay unas 11.916 hectáreas de Syrah cuyos vinos son bien valorados por un cluster de fanáticos que aún sueñan con una reivindicación de esta uva en los viñedos de la Cordillera.

¿Qué esperar de un Syrah?

Lo primero que deberíamos hacer es desmitificar que el Syrah es un vino potente como muchos creen. En realidad es un vino que tiende a ser ligero o de cuerpo medio mientras que la sobremaduración y crianza en roble le suman intensidad. Pero en general es un vino de color violáceo de profundidad media con aromas principalmente de frutos negros como arándanos y berries tipo frambuesas, tanto frescas como en mermelada. A esto suma tonos de pimientas y especias como clavo de olor, regaliz, olivas negras y un dejo cárnico y hasta sanguíneo que muchos destacan como su diferencial principal.

En boca es de cuerpo medio con acidez marcada y taninos amables.

En general los del viejo mundo, en particular los del Ródano, se ubican entre los intensos con un gran potencial de añejamiento. En el nuevo mundo, los australianos son los más estructurados y carnosos pero siempre sacando provecho al perfil frutal. En California y Chile son más bien de cuerpo ligero a medio mientras que en Argentina los encontramos voluptuosos con buen cuerpo y paladar sabroso, un estilo que explica por que ha generado tanta aceptación y expectativa local.

A disfrutar de ricos vinos en San Valentín

El día de los enamorados es una fecha que nos inspira al descorche. No importa si ambos en la pareja toman vino, siempre la cita comienza o termina con un brindis. Pero más allá de eso, el vino se ha convertido en una opción ideal de regalo que para variar se podrá compartir en pareja. Así que si nunca te animaste a regar vino en San Valentín o bien no sabes como sacarle provecho a tus botella en esta fecha tan melosa, a continuación te damos algunas ideas.

Decilo con un botella

Los bombones y las flores no son regalos tan ideales en esta parte del planeta en pleno verano, por esto mismo una botella de vino es el regalo ideal. Lógicamente, no cualquier vino sino ese que mejor se adapte a los gustos de quién queremos seducir o conquistar.

Claro está que con un vino costoso cualquiera se luce pero que mejor q sorprender con alguna etiqueta que deje en evidencia que nos esforzamos para dar con la mejor opción. Y si bien sabemos que elegir un vino puede no ser tan fácil, acá tenemos unas opciones que funcionan para todos.

Si se trata de una persona que sabe de vinos hay que ir por botellas consagradas o bien por esas que marcan tenencia y quizás aun no probó. Entre las clásicas los tintos de corte son un pista y si fueran blancos los Chardonnay criados en barrica. Ahora si es alguien que disfruta más de las tendencias la mejor opción por estos días es un Cabernet Franc, un vino de algún varietal exótico como Agliánico, Garnacha o Riesling o los modernosos white blend.

Pero si hay que sorprender a alguien que esta aprendiendo los varietales son un buen camino que le permitirán conocer los sabores de los diferentes vinos. en estos casos un combo de un malbec y un cabernet o un Chardonnay con un Sauvignon blanc funcionaran mejor que cualquier otro regalo.

El amor se celebra

San Valentín no es solo una fecha para los que recién se inician en el amor sino también para quienes se acompañan desde hace años. y que mejor motivo para brindar que recordar los años juntos, por esto mismo no puede faltar jamás un espumante es esta fecha tan romántica. Y si no sabes que tipo de burbujas elegir quizás lo mejor sea tener un Extra Brut o un Demi Sec que suelen ser los estilos más versátiles y a los que nadie va a decir que no.

Pero también podes aprovechar y usar un espumante para preparara un coctel del tipo Spritz con campari y vermú, algo más sofisticado como un Kir Royale, o refréscate como un Bellini o mejor aún un Mimosa.

Declarate con un vino

Si sos fundamentalista del vino o a quien pensas declararle tu amor recuerda cual fue su primer vino pero no cuando se dieron el primer beso, estas etiquetas te pueden ayudar a dar un primer paso a la hora de compartir lo que sentís.

Tikal Amorío de Ernesto Catena es un Malbec sofisticado y sabroso con una etiqueta ideal para romper el hielo. Pasionado de Andeluna es la línea tope de gama de la bodega y bien podes elegir el Malbec, el Cabernet Franc o un Blend, con cualquiera vas a encandilar a tu pareja. Milamore de Renacer es un vino curioso que te va a obligar a soltar la lengua para contar al menos como se hace y ene le envión seguro puedas hasta pedir matrimonio. Primera Amante de la bodega Solocontigo no dejará lugar a dudas de lo que queres compartir y sino puede que un Osadía de Susana Balbo sea todo un mensaje en la botella.

¿Vinos terrosos?

En muchas ocasiones repasamos el ABC de la cata y hasta sumamos algunos tips para mejorar el modo de describir un vino. En esos casos insistimos en que la mejor forma de aprender es catando y prestar mucha atención a cada uno de los aspectos del vino así como también guiarnos con ciertas listas de aromas y descriptores.

Si cumpliste con esos pasos seguro hayas comprobado que estábamos en los cierto aunque en el durante descubriste algunos aspectos del vino que quizás no te mencionamos. Esto no se debe a que nos hayamos olvidado o no los sepamos, sino que al ir aumentando tus habilidades llega el punto en que descubrir por tu cuenta más de lo que podemos contarte.

Por ejemplo, es común con los aromas ya que siempre hacemos foco en las frutas y especias o los derivados del roble que son los más comunes pero puede que te encuentras con otros en los que no hicimos particular atención y salta la pregunta: ¿esta bien encontrarme con estos aromas?

La respuesta es que siempre es bueno detectar tantos aromas como puedas y si logras identificarlos mucho mejor pero entre los que podes pescar seguro hay algunos que es bueno que estén y otros que no. Los últimos, claro esta, son los defectos de los que alguna vez hablamos, como el olor a corcho. Pero también hay otros curiosos que pueden generarte dudas, como por ejemplo, el olor a tierra, o a sangre, o a metal y así muchos más.

Hoy hablemos del perfil terroso de un vino y veamos que tan bueno o malo es.

En carne propia

Recuerdo una vez, ante un importante sommelier, haber escuchado el descriptor “terroso” y quedarme impresionado. No era que descreyera del crac de la cata sino que ya lo había olido sin darle importancia. Pero él lo remarcaba con algo importante así que pregunte, “a que llamas terroso”. Con entusiasmo me explicó que era cuando estábamos ante aromas o la sensación de un bosque, especialmente en un día de lluvia. Con esa descripción mi mente viajo a Patagonia inmediatamente y a aquel día que recorrí uno de su bosques donde el aroma silvestre de las hierbas se mezcla con la tierra que podríamos encontrar en cualquier maseta o al humus que agregamos para que nuestras plantas crezcan más vigorosas. Pero no era solo eso sino que también me recordaba a un aroma de asfalta mojado por la lluvia, algo que él llamó piedra mojada.

Una vez que entendí y asimilé toda esta información volví a la copa y era verdad, el vino olía a tierra húmeda con algo silvestre y piedras. Mientras me convencía de eso me preguntaba a mi mismo como explicar cada uno de esos descriptores hasta que comprendí que eran eso, descriptores. ¿O alguna vez me cuestioné el aroma del limo o de una manzana? Así que comencé a utilizarlos y explicarlos del mismo modo. Ahora bien, ¿en que vinos lo encontré?

Vinos del bosque

En primer lugar podemos decir que esta mezcla de aromas forestales son componentes primarios de varias uvas, entre ellas, Pinot Noir y Nebbiolo puede que sea en las que más se destacan. De hecho, es una buena forma de identificarlas.

Pero también algunos terruños fríos suman estos descriptores a vinos de Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah, un detalle que el paso del tiempo intensifica. Incluso algunos expertos vinculan estos aromas a la madurez de las uvas en la vendimia. Básicamente en las uvas muy maduras es difícil de encontrarlo, aun en las de Pinot Noir.

Ahora bien, nunca debe ser un aroma dominante o que anule la expresión frutal del vino ya que si esto sucede es posible que se trate de brettanomises, un defecto muy polémico del mundo del vino que abordaremos muy pronto.

Por lo tanto, a no asustarse si uno de estos aromas aparece en la copa, todo lo contrario, aprovechemos a memorizarlo y vincularlo con el vino, su elaboración y origen. Es así la mejor manera de aprender.

Taninos, la caricia del vino

Si alguna vez asististe a una cata de vinos, una clase de degustación o bien te gusta hablar de vinos con tu amigos, con seguridad quisiste saber sobre los taninos. Pero no solo desde la teoría, sino entender cómo son, qué aportan al vino y por qué son tan importantes.

Lo primero que tenemos que destacar es que los taninos son importantes y entenderlos te ayudará a elegir mejor tus vinos. Independientemente del tipo de vinos que te gusta. Por esto mismo hoy retomamos este tema recurrente entre las preguntas de los enófilos más curiosos.

¿Qué son?

El origen de estos compuestos naturales son los hollejos, las pepas y las partes leñosas del racimo, es decir, el escobajo. Estos polifenoles llegan al vino a partir de la maceración, el momento en que las partes sólidas quedan en contacto con el jugo de la uva antes de la fermentación. Entonces, a mayor tiempo de maceración, mayor extracción de color, taninos y estructura. Por esto mismo, los taninos son casi exclusivos de los vinos tintos y algunas cepas como Cabernet Sauvignon, Tannat, Merlot y Malbec son de las que más carga de taninos pueden ofrecernos.

Obvio que hay otras cepas que pueden arrastrar una mayor intensidad como Ancellotta o Aglianico, pero quedémonos con las que más conocemos.

Además, los taninos llegan al vino durante la crianza en roble ya que las maderas tiene la capacidad de impartir una cuota extra hacia el vino. un leve diferencia es que los de la madera pueden incrementar la sequedad que producen mientras que los de la fruta tienen la capacidad de madurar con los años y redondearse para ser más amables con el paso del tiempo.

¿Cómo los sentimos?

Para comenzar, vamos a decirte lo que seguramente ya escuchaste mil veces: los taninos imprimen una sensación secante sobre el final del paladar. Dependiendo su calidad, el momento de cosecha de las uvas o la edad del vino, esta sensación podrá ser astringente o amigable y entre las reacciones de paladar que evaluamos al momento de degustar, los calificamos entre las táctiles.

Entonces, cada vez que bebamos un sorbo de vino tinto experimentaremos la textura y efecto de los taninos, es decir, esa sensación secante que puede combinarse con la frescura y el cuerpo del vino para darnos una impresión de jugosidad o bien, si son muy intensos, llegar a ser astringentes. Esto último es lo que los winemaker siempre buscan evitar.

Por lo tanto, el carácter e intensidad de un vino suele explicarse desde los taninos y su sensación. Entonces, de acuerdo al tipo de vino que busquemos, si ligero y suave o estructurado y potente saber que cepas son las que mayor concentración de taninos pueden ofrecernos es una buena guía.

Taninos saludables

Otro de los atributos más importantes de los taninos es que pertenecen al grupo de los antioxidantes del vino de modo que colaboran con la conservación además de ser saludables para quien los consume. Pero como mencionábamos anteriormente, el equilibrio es vital. Que sean saludables no implica que a mayor carga tánica mejor, justamente una concentración tánica excesiva tornará al vino agresivo. Y si bien los taninos maduran con los años en botellas y se suavizan, alcanzar una textura amigable demanda mucho tiempo. De aquí que muchas veces ante un vino joven y robusto se suele decir que un tiempo en botella colaboraría a su redondez pero siempre hay excepciones. Un vino que evolucionará favorablemente siempre será un vino agradable.

¿Guardarías tus vinos en Marte?

Desde siempre, el vino a sido expuesto a infinitas condiciones que ponen a prueba su tolerancia a los años, la temperatura y muchas otras condiciones que bien pueden estropearlo. Desafíos que suele superar con éxito y que nos permiten saber cuál es la mejor manera de cuidar nuestras botellas.

Pero esta vez, la ciencia a ido muy lejos…

Houston… ¡no tenemos sacacorchos!

Hace poco más de un año, doce botellas de vino de Burdeos viajaron rumbo a la Estación Espacial Internacional a bordo de una aeronave espacial que despegó desde una de las plataformas de la NASA en Virginia.

El motivo de este curioso periplo es investigar los cambios que podrían sufrir las botellas y su contenido ante la radiación, la microgravedad y las condiciones de la Estación Espacial Internacional (EEI) y cómo esto afecta el envejecimiento del vino.

A la tan curiosa noticia debemos sumar que la botellas acaba de ser recuperadas por el equipo de investigadores de la Universidad de Burdeos quienes explicaron que durante el último año las botellas se mantuvieron a 18 grados de temperatura a bordo de la EEI.

Ahora queda comparar el estado de las botellas con un juego testigo que fueron conservadas en similares condiciones pero en nuestro planeta. Para esto, en las próximas semanas, como parte de la investigación se llevarán a cabo diferentes análisis químicos a los vinos además de una cata comparativa por parte de un panel de expertos.

Los aspectos que se pondrán en comparación son los principales componentes del vino tales como polifenoles y taninos. Por más que la noticia suene alocada, el objetivo de esta investigación es explorar la capacidad de almacenamiento de bebidas en condiciones extremas así como también considerar algunas hipótesis de análisis ante el cambio climático.

Junto a las botellas también viajaron estacas de vides de Cabernet Sauvignon y Merlot que serán estudiadas con los mismos propósitos además de indagar respecto a los cambios genéticos que podrían haber sufrido las plantas.

Cosmo sommeliers

Para seguir sumando datos curiosos del vino en el ámbito espacial, debemos recordar que ya se ha demostrado que el reverastrol, el compuesto antioxidante más famosos que nos puede aportar el vino y motivo de estudio a partir de la Paradoja Francesa, es un aliado importantísimo para los cosmonautas.

Debido a las condiciones de gravedad cero que deben afrontar los astronautas, uno de los principales riesgos a los que son expuestos es la perdida de masa ósea y muscular, un padecimiento que podrían revertir gracias a la ingesta de reverastrol.

Lógicamente no podrían hacerlo copas mediante ya que para lograr la cantidad necesaria para afrontar el desgaste que les produciría una estadía en Marte deberían consumir cinto de litros de vino al día. Desde ya que la solución es extraer este antioxidante y suministrarlo disuelto en agua con azúcar en dosis aproximadas de 150 mg de resveratrol por cada kilo de peso corporal.

¿El vino puede ayudar ante la pandemia?

Es de público conocimiento que desde hace un año los laboratorios más importantes del mundo trabajan contra reloj en la búsqueda de una vacuna para aplacar la epidemia causada por el Covid-19.

Para esto, los esfuerzos de la ciencia han llevado a los investigadores a explorar diversos recursos y si bien ya existen resultados alentadores lo cierto es que nada se descarta ante la urgencia. En medio de tantas líneas de investigación no faltan las que ponen al vino en medio de la escena.

Polifenoles al rescate

En este sentido, hace unos días nos sorprendieron los resultados publicados por la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), que contemplan al vino entre los aliados para combatir el coronavirus. Básicamente, el estudio asegura que ciertos compuestos de las uvas son capaces de bloquear una de las enzimas clave del virus.

El foco se ha puesto en las variedades de uva muscadine o vitis rotundifolia que es muy cultivada en el sudeste estadounidense y destinada para el consumo en fresco como uva de mesa pero también para la vinificación.

El trabajo de los científicos de la universidad se basa en las propiedades antivirales de estos frutos para inhibir al SARS-Cov-2 ya que cuentan con abundantes flavan-3-oles y proantocianidinas. Estos compuestos alteran el modo en que el virus se multiplica y se adhiere a las células humanas.

Por esto mismo, esta nueva línea de investigación explora las posibilidades de utilizar los polifenoles de las uvas como un recurso terapéutico ante la pandémica.

Un nuevo sensor de Covid-19

Del otro lado del Atlántico, más precisamente en Portugal, el vino también aparece entre las noticias de la lucha contra el coronavirus. En este caso, una universidad de este país europeo acudió a tecnología utilizada en la vitivinicultura para la identificación molecular de variedades de uva para desarrollar un sensor para realizar test rápidos del virus.

La excusa para este proyecto que hoy se deriva para la detección del Covid-19, era identificar genéticamente las uvas utilizadas y autenticar los vinos de la Región del Duero.

El equipo a cargo del desarrollo del test asegura que en tan solo 20 minutos y sin involucrar personal profesional, su dispositivo podrá ayudar en la detección del SARS-CoV-2.

2020, un año muy consciente en el mundo del vino

Sabemos que los últimos doce meses nos pusieron a prueba en muchos aspectos como sociedad. De un momento al otro tuvimos que aprender a cuidarnos como nunca antes e incorporar conductas que sabíamos correctas pera a las que muchas veces hacíamos la vista gorda.

Entre las actividades que estuvieron a la altura y casi anticipadamente se encuentra la del vino donde los cuidados, personales y por el medio ambiente, son una norma desde hace años.

Pero la casualidad quiso que en 2020 muchas tendencias que nacen de la responsabilidad social y ambiental ganen terreno en nuestro país. Es mas, a la hora de hacer un repaso por las tendencias de los últimos meses notamos que muchas están ligadas a la menor intervención, la producción organicoa o natural e incluso al veganismo. Veamos de qué hablamos.

Pet nat, burbujas ancestrales

Hace poco dábamos cuenta cómo estos vinos naturalmente efervescentes comenzaban a ganar terreno en el país. Por un lado, de la mano de los productores de vinos naturales que veían en este estilo la mejor manera de hacer burbujas mientras que los especialistas en espumosos tomaron los petillant naturel como una posibilidad de descontracturar las propuestas clásicas que dominan este segmento. Al cierre del año una docena de Pet Nat se encuentran a mano para dar la bienvenida al 2021 de un modo natural, destacamos el más novedoso de Krontiras, el Chakana y las dos versiones de Cruzat, vinos que se suman a los que Ernesto Catena lanzara a comienzos de año. 

Chau sulfitos

Cada vez son más los productores que en sus etiquetas suman la leyenda “sin sulfitos añadidos”. Muchos incluso recurren a la categoría de Vino Natural aunque la mayoría prefiere detallar que no suman anhídrido. Pero sin meternos en discusiones si recomendamos explorara estos estilos que junto a los vinos orgánicos se han convertido en los más buscados por las generaciones más jóvenes de enófilos. Por ejemplo, El Burro Malbec de Santa Julia demostró que esta filosofía no es exclusiva de los pequeños productores aunque hay que destacar que los primeros pasos los dieron bodegas como Krontiras con su Malbec Natural, Chakana con Sobrenatural y Stella Crinita que en 2020 amplio su porfolio con On The Road y Tatú. Como novedades se destacan los Kung Fú de Matías Riccitelli.

Vinos con historia

Con el envión ganado por los vinos blancos en los últimos años y la revalorización de las cepas criollas, en 2020 se consolidó la elaboración de vinos con cepas que supieron ser claves en la historia de la vitivinicultura argentina. marginadas ante el avance de las más globalizadas Chardonnay y Sauvignon Blanc, hoy uvas como Chenin Blanc y Semillón reclaman espacio en el mercado con vinos exquisitos como Nacional de Santa Julia elaborado con Semillón y Torrontés, el patagónico Riccitelli Chenin Old Vines, Cara Sucia Blanco Legítimo, field blend que combina muchas de las cepas que los viñateros solían utilizar para los blancos más populares del país, y por ultimo, D.V. Catena Blanco Histórico fue un lanzamiento que recurrió a partes iguales de Semillón y Chenin.

Naranjos

Los blancos elaborados como tintos, es decir, macerados con pieles por periodos prolongados a fin de lograr el color naranjo que a nombre a la categoría también marcaron la escena de 2020. A la lista que comenzaron a escribir hace unos años Matías Michelini, 2Km y L’Orange de Alma Negra, hoy hay que agregar Flora by Zaha de Alejandro Sejanovich, el primer Naranjo espumoso elaborado por Cruzat a partir de Chardonnay y Zum Zum de Sauvignon Blanc creado por Lamadrid Wines.

Vinos de ánforas

Decir que las ánforas son el nuevo recipiente de fermentación para el vino es dejar de lado los cinco mil años de historia que tiene nuestra bebida favorita. En todo caso, podemos decir que la enología es una actividad que suele buscar en el pasado respuestas para el futuro. Y ahí es donde se suman las ánforas como una opción de modernidad estilística que en Argentina cuenta con algunos ejemplares muy originales para experimentar como Histeria Blanco de Eugenia Luka, Amansado Pedro Ximénez, La Marchigiana Criolla de Catena Zapata y el escaso pero maravilloso Zuccardi The Amphora Project Malbec.

Veganos

La búsqueda por consumir productos saludables, amigables con el medio ambiente y respetuosos de los animales también se instaló en el universo del vino argentino. Incluso, varias bodegas ya certifican sus etiquetas como veganas al declarar que no utilizan insumos de origen animal durante la vinificación y tampoco hacen uso de animales en sus fincas. Si te interesa apoyar a quienes certifican en este camino podes buscar los vinos de Santa Julia, Kaiken, Domaine Bousquet y Chakana, por mencionar solo algunos.