Cuáles fueron los mejores vinos de 2018

Conocer los gustos y preferencias de ustedes, nuestros socios, es algo que nos desvela en pos de bridar siempre un mejor servicio. Es por esto que hace tres años nos propusimos saber cuáles son los vinos que más disfrutan los miembros del club. Un tarea que llevamos adelante mensualmente mediante el seguimiento de las opiniones que cada vino seleccionado merece para los socios.

 

“Mensualmente realizamos una encuentra de satisfacción en la que los socios nos cuentan qué etiquetas fueron sus preferidas. Así confeccionamos a lo largo del año nuestro Top10 para la Selección Exclusiva y un Top5 en el caso de la Selección Alta Gama”, explica Teresa García Santillán, Gerente de Desarrollo Comercial del club, sobre el método de selección de los mejores vinos.

 

Como bien sabes, desde nuestros inicios en 2010, la selección de los vinos para que recibís son responsabilidad de un equipo de sommeliers profesionales que cata a ciegas cada etiqueta para las tres Selecciones: Exclusiva, Exclusiva Blanca y Alta Gama. “Para ser elegidos, los vinos deben superar 90 puntos sobre 100 posibles en nuestras catas pero el ranking es solo decisión de los socios”, insiste Alejandro Iglesias uno de los sommeliers del club.

 

De esta manera, anualmente confeccionamos los ranking y analizamos las tendencias y preferencias que más llaman la atención de la comunidad con la única intención de seguir mejorando nuestras selecciones futuras.

 

Cuáles fueron las tendencias del 2018. Tras repasar el ranking de las Selección Exclusiva nos quedó claro que los favoritos fueron los tintos de corte. Siete etiquetas del Top10 fueron justamente Red Blends en todas sus variables posibles. Incluso los puestos uno y dos fueron assemblages. Como era de esperarse, el Malbec fue la cepa destacada entre los varietales y luego el Cabernet Franc. En cuanto al origen, Mendoza ocupa siete posiciones siendo las tres restante para vinos elaborados en los Valles Calchaquíes.

 

En cuanto a la Alta Gama, las preferencias fueron más variadas. La gran sorpresa fue que un Pinot Noir haya encabezado el el Top5 mientras que las posiciones restantes se distribuyeron entre varietales de Malbec, Cabernet Sauvignon y dos vinos de corte. El origen elegido fue solo Mendoza para esta categoría encontrándose cuatro vinos Valle de Uco y dos de Luján de Cuyo ya que el puesto cinco es compartido por dos vinos que lograron una misma performance.

 

Un año Singular. En nuestro afán de acercar los mejores vinos argentinos a nuestros más de 15.000 socios con propuestas novedosas y exclusivas, en 2017 desarrollamos vino Singular del mes. Etiquetas que nacen del trabajo conjunto entre las bodegas y nuestro equipo de expertos. Nacen así, hasta el momento, doce etiquetas anuales de las cuales cinco fueron TOP10 de Selección Exclusiva. “Nos alegró muchísimo observar que el vino Singular se instaló entre las preferencias de los socios. Este año tenemos planeado seguir trabajando sobre estos vinos y acercar a los socios al menos un Singular todos los meses”, comentó García Santillán.

 

Y los ganadores son… A continuación el detalle completo de los vinos más votados por los socios de Club BONVIVIR.

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Selección Exclusiva: Los mejores 10 vinos de 2018

 

Puesto Nro 1 – Las Perdices Reserva Red Blend 2016

El vino más votado por los socios de BONVIVIR en 2018 fue el Singular de Julio, tinto elaborado conjuntamente el equipo de Finca Las Perdices. Un corte 50% Malbec, 25% Cabernet Franc y 25% Petit Verdot con componentes originarios de la finca de la familia Muñoz, de Agrelo.

 

Puesto Nro 2 – Santa Julia Magna Malbec Tempranillo 2017

El segundo puesto fue para el vino Singular de Diciembre para el cual el equipo de BONVIVIR junto a los enólogos de San Julia seleccionaron 60% Malbec y 40% Tempranillo de Vista Flores. Un corte moderno y sabroso.

 

Puesto Nro 3 – Perro Callejero Blend de Malbec 2016

Con este vino se consolida la preferencia de los miembros del Club por los Red Blend aunque en este caso es un Malbec elaborado a partir de diferentes regiones de Mendoza: 50% de Perdriel, 25% de El Manzano y 25% de Los Chacayes. Por esto mismo el vino ofrece la carnosidad de Luján de Cuyo con la frescura del Valle de Uco.

 

Puesto Nro 4 – Famiglia Bianchi Nebbiolo Malbec 2015

Los vinos más exóticos también se ubicaron en el Top10 y este Singular de octubre da cuenta que la curiosidad es un atributo en alza entre los socios BONVIVIR. Elaborado junto a la bodega emblemática de San Rafael, este vino fue elaborado con 50% uvas Nebbiolo y el 50% restante de Malbec. Para ambas cepas se eligieron los viñedos más antiguos de la familia Bianchi.

 

Puesto Nro 5 – Amalaya Corte Único 2015

Considerado uno de los nuevos clásicos calchaquíes, este tinto que llego a los hogares de los socios en el mes de Enero es un blend de 85% Malbec, 10% Cabernet Sauvignon y 5% Tannat que ya define un nuevo perfil para los vinos de altura.

 

Puesto Nro 6 – Alta Vista Los Escasos Syrah Mourvedre 2017

Otro de los vinos más curiosos de 2018 sin dudas fue este corte Singular elaborado con los enólogos de Alta Vista: 70% de Syrah y otro 30% de Mourvèdre, de Vista Flores, Valle de Uco. Un corte habitual en la región francesa del Ródano pero inédito en nuestro país.

 

Puesto Nro 7 – La Mascota Cabernet Franc 2016

Opi Sadler se convirtió este año en el único enólogo presente en los dos ranking de los socios de BONVIVIR. Entre los de la Selección Exclusiva fue este Cabernet Franc de Cruz de Piedra, Maipú, el que le valió un lugar en el ranking.

 

Puesto Nro 8 – Vinyes Ocults Malbec 2015

Una de las bodegas que descubrieron los socios durante 2018 fue este proyecto de Tomas Stahringer, un joven winemaker que con uvas de La Consulta elabroa un Malbec sorprendente por sabor y con su imagen súper original

 

Puesto Nro 9 – Don David Reserva Malbec 2016

El sabor más tradicional del Malbec de altura llegó a los socios en mayo de la mano de El Esteco en una de sus etiquetas emblemáticas. Intenso y con la personalidad típica de los Valles Calchaquíes este vino

 

Puesto Nro 10 – Colomé Lote Especial Altitude Malbec Tannat 2017

El Top10 de 2018 se completa con otro Singular, para ser mas precisos el de agosto que fue elaborado junto a Bodega Colomé a partir de Malbec en un 80% y resto de Tannat, un corte que comienza a imponerse en los viñedos de altura.

 

 

Selección Alta Gama: Los mejores 5 vinos de 2018

 

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Puesto Nro 1 – Luigi Bosca Grand Pinot Noir La Consulta 2014

La cepa tinta más sofisticada del planeta conquistó los paladares de los socios de Alta Gama en el mes de Agosto y nada pudo hacerles cambiar la decisión. Pinot Noir de trazo clásico y refinado, este vino es una joya para los más conocedores y una tentación para los que dan sus primeros paso en el mundo del vino.

 

Puesto Nro 2 – Catalpa Assemblage 2016

En Alta Gama los tintos de corte también tuvieron una gran performance como sucede con este proveniente de San José, Tupungato, que combina de manera certera 50% Cabernet Franc, 20% Merlot, 20% Malbec, 10% Cabernet Sauvignon. Un gran vino para atesorar por algunos meses más en la cava.

 

Puesto Nro 3 – Gran Mascota Malbec 2014

Nuevamente aparece Opi Sadler entre los winemakers que se lucen en el club. Ahora con un Malbec deluxe que llegó en la selección de Mayo. Con carácter de altura definido, este vino de San Carlos, Valle de Uco, es un exquisito exponente para los que buscan elegancia y potencia.

 

Puesto Nro 4 – Casarena Single Vineyard Owen´s Vineyard Cabernet Sauvignon 2015

No caben dudas que el Cabernet Sauvignon encuentra en los viñedos de Agrelo una de las mejores expresiones locales. Más aun cuando se trata de viñas viejas como las que posee Casarena. De tipicidad certera y elegancia definida, este Cabernet hizo suspirar hasta a los más fundamentalistas del rey tinto.

 

Puesto Nro 5 – Antucura Grand Vin 2012 y Fabre Montmayou Gran Reserva Malbec 2015

Nuevamente, el puesto numero cinco es compartido por dos grandes vinos, tal como se hacen llamar estos dos tintos de colección. Primero fue el turno de Fabre Montmayou que con su Malbec Gran Reserva de Luján de Cuyo dio cátedra del estilo más tradicional para la cepa emblemática del país. Mientras que en Febrero Antucura desplegó la elegancia que solo los vinos añejos pueden brindar de la mano de su Grand Vin de la cosecha 2012, un corte de corazón bordelés elaborado con 50% Merlot, 40% Cabernet Sauvignon y 10% Malbec de Valle de Uco.

Los Chacayes, un terroir con carácter

Fotografía gentileza: Bodega Piedra Negra

 

La identificación de terruños se ha convertido en prioridad para la vitivinicultura argentina. Básicamente, las bodegas se empeñan en dar relieve a aquellos parajes con rasgos diferenciales que permiten elaborar vinos especiales. Para esto, enólogos, agrónomos y hasta geólogos trabajan en conjunto en el análisis de las diferentes zonas de cultivo con herramientas y procedimientos que permiten encontrar aspectos comunes que justifiquen la individualización de un área en especial.

 

Este proceso, conocido como caracterización de los terroirs argentinos tuvo un importante envión a partir de 2013 con la aprobación del la Indicación Geográfica de Paraje Altamira que sentó las bases para continuar en otras zonas. De este modo, y siempre bajo un estricto criterio científico, el Valle de Uco se convirtió en la panacea de quienes viven removiendo piedras y tallando calicatas en los suelos de la montaña. Con esta nueva dinámica, a fines de 2018 se aprobó finalmente la Indicación Geográfica de Los Chacayes, en Tunuyán, paraje que ya se convirtió en uno de los nuevos protagonistas de nuestra vinicultura. ¿Queres saber por que?

 

Los Chacayes, un terroir con carácter. Durante años considera parte de Vista Flores, Los Chacayes es actualmente una Indicación Geográfica de Tunuyán con una superficie propia de 102.500 hectáreas al pie de la Cordillera Frontal.

 

Ubicada entre el distrito de Los Arboles, zona históricamente reconocido por la calidad de sus uvas blancas, y Campo de los Andes al sur, esta IG aprobada en noviembre de 2018 cuenta con 1600 hectáreas de viñedos entre los 1000 y 1350 metros de altura.

 

Al este limita con la IG Vista Flores desde donde traza una franja transversal a la Cordillera de los Andes que corre hasta la frontera internacional con Chile.

 

 

Al igual que la delimitación de Paraje Altamira, Los Chacayes también esta enmarcada en un cono aluvial. En este caso, trazado por el Arroyo Grande, una corriente natural de agua que desciende desde la Cordillera Frontal. Como particularidad, en este aluvión puede observarse dos regiones cuya formación responde a diferentes momentos geológicos. El sector sur, enmarcado en el aluvión original mientras que el sector norte, más reciente, se genero a partir de una desviación natural del cauce del río producto de un plegamiento posterior que dio origen a una cerrillada en la cota de los 1600 metros.

 

A lo largo de este cono aluvial los suelos son franco arenoso y rocosos así como también se encuentran arcillo-limosos de con gran proporción de gravas en todo su perfil. En profundidad, se encuentra un importante cantidad de rocas pulidas tipo bola, pero también rocas volcánicas más ligeras y rocas metamórficas, generalmente recubiertas por carbonato de calcio, material calcáreo transportado por el arroyo desde la cordillera. En todos los casos, estos suelos garantizan buena permeabilidad, un crecimiento limitado de las plantas a la vez que aseguran una perfecta madurez.

 

Perfil de suelos de Los Chacayes. Foto: Bodega Benmarco

El clima es continental árido a desértico con una pluviometría promedio próxima a los 300 mm anuales. De manera que es necesario el riego para el cultivo que en todos los casos es presurizado. De aquí que la zona haya experimentado un crecimiento considerable a partir de la década de 1990 con la llegada del riego por goteo al país.

 

Con una excelente insolación producto de la altura y la cercanía a la montaña, en la zona no se registran grandes riesgos climáticos ya que al encontrarse en un plano en pendiente tampoco las heladas revisten grandes preocupaciones para los productores de la zona. En verano los días son calurosos con noches frescas que dan cuenta de un importante amplitud térmica mientras que los inviernos son fríos por las noches mientras que durante el días la buena insolación marca un ascensos de la temperatura.

 

Con estas condiciones generales, los productores de la zona apuestan lógicamente al Malbec y otras variedades tintas como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot mientras que proyectos como The Vines of Mendoza, Casa de Uco y Los Arbolitos ofrecen diversidad varietal con Nebbiolo, Gewürztraminer, Garnacha, Monastrell, Marsanne y Roussanne por mencionar algunas curiosidades. Otro caso singular es el viñedo de Piedra Negra donde cuentan con Pinot Gris y Cot como diferencial.

 

Vista de la Cordillera Frontal desde Los Chacayes. Foto: Bodega Piedra Negra

Entre sus bodegas se destaca Piedra Negra (ex Lurton), pionera a en el cultivo en la zona desde mediados de los 90’s y si bien para Francoise Lurton esta región fue siempre Los Chacayes, hasta no hace mucho era consideraba como parte de Vista Flores, distrito de superficie considerablemente menor pero con más renombre en el mercado. Hoy un gran número de bodegas se acercan a los productores de Los Chacayes en busca de sus uvas, cada vez más preciadas mientras que otras bodegas sobresalientes del área son Giménez Riili, Súper Uco, Alpasión, Finca Blousson, Corazón del Sol, Casa de Uco y Enzo Bianchi.

 

Los vinos de Los Chacayes. En materia de tintos, los vinos de esta región se imponen por su carácter y profundidad. De aromáticas frutales gracias a una madurez que llega a un punto justo sin sobremaduración, también se destacan con trazos herbales y silvestres. En boca por su parte son expresivos con potencia y taninos firmes de textura de “tiza”.

 

En cuanto a los blancos, las variedades aromáticas y las clásicas del Ródano marcan un diferencial mientras que los Chardonnay se destacan por su complejidad y frescura.

Indicaciones Geográficas: cómo funcionan en Argentina

Desde 2009, año en que un grupo de bodegas comenzó a darle forma a la Indicación Geográfica Paraje Altamira, en Argentina cambió el proceso de delimitación para nuevas regiones vitivinícolas.

 

Hasta entonces, las Indicaciones Geográficas (IG) locales – muchas más de las que seguro imaginas – eran contenidas por límites políticos trazados hace más de un siglo. Por ejemplo, las IG que conocemos de Luján de Cuyo como Vistalba, Las Compuertas o Agrelo responden a estas demarcaciones.

 

Esta metodología, que en los albores de la vitivinicultura local no suponían ningún inconveniente, entraron finalmente en vigor en 2002 y apenas un puñado fueron las que las bodegas implementarían al etiquetado.

 

Los suelos del pedemonte cordillerano y su heterogeneidad son una pieza vital del estudio de los agrónomos a la hora de proponer nuevas delimitaciones e Indicaciones Geográficas.

 

 

Sin embargo, los inconvenientes comenzaron con la exploración de la regiones a partir de criterios técnicos y científicos que buscan explicar cómo actúan los diferentes factores del terroir en cada viñedo y cuál es el perfil de vinos que se puede desarrollar en cada caso.

 

La principal complicación con la metodología original de delimitación es que una misma zona puede contener diferentes condiciones naturales, entiéndase de suelos y clima. Justamente, la nueva metodología busca trazar limites con estos aspectos como premisas principales.

 

Claro está que el objetivo es comprender cuáles son las expresiones de vinos posibles y que cepas se adaptarían mejor de acuerdo a las condiciones climáticas identificadas además de origen y tipografía de los suelos.

 

Por esto mismo, desde hace una década los expertos en viticultura junto a los enólogos trabajan en pos de trazar límites que protejan las zonas vitivinícolas a partir de la caracterización de los terruños y los factores que definen características únicas para los vinos producidos con los frutos obtenidos.

 

Siguiendo estos protocolos, en 2013 fue aprobada la Indicción Geográfica Paraje Altamira (ampliada en 2016 en su superficie total) mientras que otras siguieron el mismo procedimiento y esperan la validación final del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Entre estas otras se encuentran El Cepillo en San Carlos, Gualtallary en Tupungato y Los Chacayes y San Pablo en Tunuyán. Todas en el Valle de Uco. Como dato a destacar, solo Los Chacayes ha logrado el status definitivo de IG mientras que San Pablo está próxima a ser aprobada.

 

Cómo funcionan estas IG. Al igual que muchas legislaciones del mundo vitivinícola, en Argentina el INV protege el origen de los frutos con los que se elabora cada vino y para esto aprueba Indicaciones de Procedencia, Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen Controladas. Este sistema funciona con la lógica de general a particular siendo la mención de menor escala la más preciada.

 

Sigamos un ejemplo fácil de comprender con la IG Paraje Altamira. Para ostentar esta indicación en su etiqueta, un vino debe estar elaborado con uvas cultivadas dentro del área aprobada para esta Indicación. Ahora bien, Paraje Altamira se encuentra en San Carlos, departamento del Valle de Uco, una de las regiones vitícolas de Mendoza, principal provincia vitivinícola de Cuyo y lógicamente dentro del territorio argentino.

 

Ubicada sobre el cono aluvial sur del Río Tunuyán, la IG Paraje Altamira corresponde al Departamento de San Carlos, jurisdicción del Valle de Uco, Provincia de Mendoza.

 

De manera que este recorrido geográfico no permite comprender que una botella que puede acceder a dicha IG especifica bien podría llevar en su etiqueta la procedencia departamental, es decir, San Carlos, o bien Valle de Uco, o Mendoza y Cuyo. Sin embargo, no todos los vinos de Cuyo podrían acceder a la mención Valle de Uco.

 

Ahora, cuál es el objetivo de este sistema. En principio, proteger el origen de las uvas y así al consumidor que al acceder a un vino de una IG especifica espera un estilo de vino en particular ligado a las condiciones de dicha área. Además de pagar seguramente un precio diferencial por la exclusividad que podría implicar una Indicación Geográfica.

 

Las marcas del origen. Además de las ambigüedades que suponen las delimitaciones políticas a la hora de hablar de terruños, el trabajo técnico dio a luz otros inconvenientes. Uno, para nada menor, fue la imposibilidad por parte de las bodegas de usar los nombres de ciertas zonas pro estar ya registrados como marcas por otras compañías. Por ejemplo, si bien la región estrella de la vitivinicultura argentina se llama Altamira, se debió recurrir al nombre compuesto, Paraje Altamira, ya que el nombre original es propiedad intelectual de una bodega mendocina. Esto mismo sucede con varias otras regiones aunque siempre hay una excepción.

 

Francois Lurton, viticultor francés y propietario de la bodega Piedra Negra en Valle de Uco, registro hace años la marca Chacayes para su vino ícono. Por aquel entonces, la región donde está emplazada la bodega se conocía como parte de Vista Flores aunque su nombre original era este vocablo nativo que hace mención a los arbustos típicos de la zona pedemontana. Sin embargo, el mismo Lurton cedió la utilización de la marca a la Indicación Geográfica Los Chacayes aunque aun conserva el nombre para su vino ícono.

 

Lógicamente, hoy ya no es posible registrar nombres de la regiones como marcas privadas.

El formato de la botella, ¿importa?

Hace unos días una escena algo curiosa ocurrió frente a una góndola de vinos. Un comprador, con gesto porfiado, tomaba las botellas de los diferentes estantes, las agitaba como comprobando su peso y palpaba la base del envase. Con curiosidad, el sommelier del local se acercó para evacuar las dudas que el consumidor pudiera tener y preguntarle qué era lo que hacia. Con gesto firme el enófilo sin dejar de llevar adelante su pesquisa explicó que comprobaba la calidad de los vinos ante de comprarlos, “chequeo el peso de la botellas y si la base esta hundida, los mejores vinos vienen en botellas pesadas y con la base bien hundida”. Lógicamente el sommelier no corrigió esta teoría aunque busco sugerirle otros aspectos a considerar para evaluar la calidad del vino.

 

Ahora bien, la teoría desarrollada por este consumidor no debería parecer tan disparatada ya que es cierto que las bodegas destinan mayores recursos para los insumos de sus grandes vinos o etiquetas ícono, pero esto no necesariamente define calidad. De hecho, muchas veces para impulsar las ventas de un producto o su posicionamiento, las bodegas acuden a botellas imponentes, etiquetas llamativas, estuches lujosos y otros insumos que siempre elevan la percepción del producto. Sin embargo, estos elementos no alteran la calidad del vino una vez embotellado, es decir, no lo mejoran ni perjudican.

 

Cuestión de peso. Las botellas ícono se han convertido en una tendencia que lógicamente el consumidor valora. Cuanto más imponente el envase esta claro que la percepción del consumidor por el vino en cuestión será mas alta pero cuánto influye esto en la calidad del vino. La realidad es que muy poco. La botella debe contener al vino y protegerlo de los rayos UV, de ahí el color verde o marrón de muchos envases. Es cierto que cuanto más grueso sea el vidrio mas resistente será el recipiente pero basta con mirar las botellas que se utilizaban décadas atrás para notar que siendo mucho más delgadas y livianas que las actuales cumplieron su misión. Incluso, muchos países del mundo impulsan medidas para que las botellas dejen de ser un instrumento de musculación dado que a la hora de movilizar los embarques el peso de estos fletes insumen más energía y combustibles y producen mayor polución y contaminación. De manera que hoy se promocionan las botellas ecológicas que demandan menos cantidad de vidrio y pesan mucho menos.

 

El “culito” de la botella. Otra creencia muy popular es que si la base de la botella esta hundida para dentro el vino es de mejor calidad. La explicación de este hundimiento tiene algunas razones de ser pero poco influirá en la calidad final del vino. Imaginemos que si el formato de la botella pudiese definir los atributos del vino sería muy sencillo lograr vinos perfectos con solo envasarlos en la botella correcta. En general este hueco en la base de la botella responde a cuestiones técnicas de la fabricación y para dar resistencia al envase. De hecho tampoco es cierto que sea para tomar la botella y servirla de manera elegante como un experto sommelier.

 

El tapón si importa. Los enólogos afirman que el insumo más importante para conservar la calidad del vino un vez embotella es el sistema de taponado, ya sea corcho, tapón sintético o tapa a rosca. Será esta pieza la que resguardara la sanidad del vino por lo tanto a la hora de buscar una buena botella quizás sea más importante indagar en estos aspecto siendo tolerante a las nuevas tecnologías diseñadas para asegurarnos un sorbo perfecto. Actualmente las bodegas disponen de diversos sistemas y materiales desde el clásico tapón natural que es siempre ideal para los vinos que necesitan envejecer en botellas mientras que para vinos de consumo dentro de los dos o tres años existen alternativas de materia prima natural (alcornoque) pero también otras de orígenes diversos pero siempre aptas para alimentos. Finalmente, está la tapa a rosca, cada vez más popular, que en muchas partes del mundo incluso se destina para vinos de altísima gama.

 

El formato dice más que el peso. Existen ciertas convenciones internacionales que permiten saber que tipo de vino contienen una botellas de acuerdo al formato. Los dos ejemplos más tradicionales son la botella Bordeaux y la Borgoña. Con estilos casi antagónicos, estas dos regiones elaboran vinos tan diferentes como los envases que utilizan. Producidos a partir de cortes con Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot, los vinos bordeleses son más intensos y llegan al mercado en las botellas de hombros altos mientras que en Borgoña, los vinos se elaboran con Pinot Noir siendo más sutiles y ligeros y se embotellan en las botellas sin hombros. Por esto mismo, muchas bodegas recurren a un modelo de envase de acuerdo al estilo de vino que elaboran y así el consumidor puede saber de antemano el estilo que va a encontrar. Otro caso es el de los vinos Riesling que recurren a la botella alsaciana y es una buena manera de diferenciarse de los Chardonnay que recurren casi en su totalidad a la botella Borgoña.

 

Botellones, otro dato a considerar. En materia de tamaños, las botellas de vino pueden llegar hasta los 21 litros. Aunque a los formatos tradicionales de 750 cm3 le siguen las magnum (litro y medio) y doble magnum (tres litros) entre las más habituales. Ahora bien, cuanto importa el tamaño en este asunto, mucho. El vino al estar contenido en menor volumen logra protegerse mejor del paso del tiempo dándose una evolución más lenta. La clave es que el único acceso posible de oxigeno serán los poros del tapón y siendo mayor la relación del volumen que la del orificio de la botella, las dosis de aire que ingresa influye siempre menos que en una botella regular. De manera que si se quisiera guardar un gran vino para una ocasión especial, lo ideal es hacerlo con botellas oversize como se las conoce en el mundo.

¿Por qué debe respirar el vino?

Muchas veces a la hora de abrir una botella añeja o un vino que compramos con mucha expectativa, nos encontramos en la copa con un vino tímido de baja expresión que nos hace replantear la guarda del mismo. Valió la pena guardarlo, lo habré guardado mal, se echó a perder… son la primeras conclusiones. Pero mientras dudamos, el vino comienza a expresarse y a los minutos vuelve a cautivarnos con sus aromas finos y complejos.

 

Básicamente, el vino necesitaba respirar, es decir, incorporar oxigeno para volver a la vida luego de una larga somnolencia en la botella. Un “problema” que tiene varias soluciones posibles y hoy te las contamos.

 

 

¿Por qué debe respirar el vino? El vino, única bebida con vida elaborada por el hombre, necesita del oxigeno para expresarse. Aun dentro de la botella, donde todo, mejor dicho el poco, oxigeno que se encuentra disuelto molecularmente será transformado para así poder conservarse dignamente. De esta manera durante el tiempo en botella, el oxigeno que además penetre por los micro poros del corcho servirá para dar vida a la complejidad aromática, sostener el color y también afinar la textura.

 

Ahora bien, ante la falta de oxigeno dentro de la botella, el vino entra en un estado de stand by ante un ámbito reductivo donde el desarrollo aromático se perfilará lentamente hasta la obtención del anhelado bouquet. Un estado aromática que solo es posible de apreciar cuando el vino vuelva a entrar en contacto con el oxigeno.

 

Por esto mismo es tan importante que un vino respire antes de ser bebido. Alguno necesitaran solo minutos mientras que otros un par de horas. Ante esto no existe una regla o una forma perfecta de saberlo, solo la experiencia ante la copa nos permite descubrir cuanto tiempo nos conviene oxigenar el vino. Para esto los caminos son dos, o se lo abre unas horas antes para asegurarnos una buena oxigenación o bien se emplean herramientas como los decantadores. Al trasvasar el vino al botellón la incorporación de aire por parte de l vino es algo más violenta y esto acelera el proceso. Si bien solo los vinos de añejos, más de diez años, y los de guarda, unos cinco años en adelante, los que más necesitan de esto, cualquier vino cambia su expresión aromática a medida que corre el reloj y lo tenemos en la copa. Por lo tanto, nunca esta de más trasvasar un vino o bien ventilarlo en un copón.

 

Existen diseños muy curiosos a la hora de hablar de decantadores como la serie Snake de Riedel.

 

Cómo oxigenar el vino. Durante el tiempo que el vino esta embotellado, su contacto con el oxigeno es nulo. Solo algunas pequeñas cuotas de aire podrán ingresar a través del corcho para ayudar a la polimerización de taninos y la evolución aromática. Por esto mismo es tan importante darle aire una vez descorchado.

 

Para esto lo mejor son los decantadores, que existen en diferentes precios, tamaños y materiales. Al pasar el vino a uno de estos contenedores, el vino no solo respira durante el proceso sino que además una vez en el botellón aumenta su superficie de contacto con el oxigeno y esto ayuda a seguir incrementando su expresión.

 

La clave para una buena decantación es hacerlo de manera lenta. Basta con acercar la botella a la boca del decanter y verter el vino sobre la pared de vidrio del nuevo envase y que la bebida caiga de manera suave. Hacerlo de modo agresivo en algunos casos puede ser contraproducente para el vino.

 

Estos oxigenadores hacen la vida del winelover siempre un poco más fácil.

 

Si no hubiese decantador bien puede servir cualquier otro envase donde podamos trasvasar el vino sin riesgo de perdidas o contaminación con otros producto. En estos casos lo ideal es regresar el vino a la botella luego d dejarlo respirar unos minutos para facilitar el servicio.

También existen herramientas que actúan como oxigenadores express como este de Winefroz (que podes adquirir en nuestra tienda) y aseguran una buena oxigenación al pasar el vino por él al momento de servirlo sobre la misma copa. Este producto es muy higiénico, fácil de usar y no demanda de mucho espacio para su guardado.

 

Ahora, si queres convertirte en crack de la decantación, lee esta nota donde te enseñamos el paso a paso.

El Malbec se viste de Celestina en el Día de los Enamorados

La entidad responsable de la promoción del Vino Argentino en el mundo, acaba de lanzar una mini serie rodada en suelo mendocino como parte de su campaña de promoción para el mercado de Estados Unidos. “Vino Argentino: A Blind Tasting Story” buscará profundizar la percepción de Argentina como un país moderno en términos vitivinícolas en el principal destino de exportación.

 

Pilar, una exitosa sommelier argentina, y Justin, un excéntrico cervecero estadounidense, son los protagonistas de A Blind Tasting Storie.

 

Esta novedosa apuesta se enmarca en la constante tarea de comunicar la evolución y los atributos diferenciales del Vino Argentino. Para esto Wine of Argentina estrenó el teaser de su primera miniserie de ficción que cuenta compuesta por 10 capítulos orientados principalmente a consumidoras mujeres, prensa e influencers. La miniserie puede visualizarse en entregas progresivas a través de YouTube y las redes sociales de WofA. El capítulo final se estrenará el 14 de febrero, día de San Valentín, o de los Enamorados, una fecha muy popular en Estados Unidos.

 

Vino Argentino: A Blind Tasting Story. La mini serie aborda la relación entre representantes de dos mundos completamente opuestos. Justin es un exitoso productor de cerveza artesanal de California, con un estilo muy particular y ordenado dentro de su propio caos; inquieto, ansioso, impulsivo y un poco ególatra. Pilar es una destacada figura de la sommellerie argentina. Sumamente aplicada desde temprana edad, es metódica, perfeccionista y un tanto obsesiva. Una confusión involuntaria seguida de una mentira piadosa, serán el puntapié para que juntos inicien un recorrido por las diversas regiones vitivinícolas de Argentina, hasta darse cuenta de que, a pesar de sus diferencias, tienen mucho más en común de lo que podían imaginar.

 

El Vino Argentino será el hilo conductor de la historia, reflejando la diversidad de terroirs, variedades y nuevos estilos que ofrece nuestro país, permitiendo también que el consumidor descubra los paisajes y la riqueza cultural de Argentina.

 

 

“Nuestra intención es enfocarnos y hablarles a las mujeres jóvenes que representan un segmento en alza entre los consumidores de vino de Estados Unidos. Es una historia que pretende derrumbar ciertos prejuicios fuertemente instalados, sin perder de vista el objetivo final de la campaña: que el consumidor se enganche con Argentina y nuestros vinos”, expresó Magdalena Pesce, Marketing & Communications Manager de Wines of Argentina.

 

De este modo, Wines of Argentina continúa posicionando con fuerza la categoría argentina con el propósito de incrementar la distribución y las ventas en USA, anticipándose de manera estratégica al día de los enamorados, una de las fechas de gran consumo en ese país y cuando está previsto que los seguidores descubran el final de la historia.

 

Sumate a esta desopilante historia de amor y compartila en tus redes sociales con los hashtag #ABlindTastingStory y #VinoArgentino

Qué son las Estrellas Michelin

En el mundo del la alta gastronomía existen varias empresas dedicadas a calificar la performance de los mejores restaurantes. En la mayoría de los casos, estos referentes de la calidad son representados por expertos del arte culinario entre los que se lista reconocidos chefs, celebridades con experiencia en el rubro, empresarios gastronómicos y periodistas especializados.

 

Cada uno de estos rankings aplica su manera de evaluar el rendimiento de cada local. Por lo general, estos equipos de evaluadores, actúan cual mystery shopper, es decir, llegan al restaurante, piden sus platos y toman nota de cada atributo del lugar, tanto los positivos como los negativos. De esta manera, anualmente se conocen los ranking o puntuaciones, reconocimientos que desvelan a los más prestigiosos chefs del planeta.

 

Ahora bien, rankings existen muchos y todos los años algún medio impulsa uno nuevo, sin embargo, solo uno es el que desvela a los chefs más consagrados: la Guía Michelin. Esta publicación anual se caracteriza por calificar a los restaurantes con estrellas.

 

 

¿Qué es la Guía Michelin? A la vista, se trata de una pequeña guía de tapa roja cuyo contenido supera ampliamente su fisonomía, básicamente por que este librito no puede faltarle a ningún sibarita de ley. A diferencia de la mayoría de los ranking actuales, la Guía Michelin cuenta con más de cien años de historia. Su primera edición circuló en el 1900 y sus creadores fueron André y Edouard Michelin, miembros de la familia fundadora a una de las empresas más importantes en materia de neumáticos, cuidado y aprovisionamiento para el automóvil.

 

Este emprendimiento comenzó por que esta empresa contaba con puestos de asistencia para el viajero en todo Francia y más tarde se extenderían por el resto de Europa. De manera que los viajantes hacían sus altos en estos locales para acondicionar sus vehículos y abastecerse. Así fue que a partir de 1920 nace esta guía que relevaba los locales gastronómicos de cada zona y ayudaba a los visitantes a encontrar un buen lugar dónde comer y pasar la noche. Para 1926 finalmente toman a las estrellas como referencia de calidad y en 1936 se definen los criterios de una estrella para locales con muy buena cocina en su categoría, dos estrellas para los de excelente cocina por lo que vale la pena desviarse y tres estrellas solo para los restaurantes de cocina excepcional con una mesa que justifica el viaje. Actualmente, en el mundo solo 139 restaurantes cuentan con tres estrellas.

 

Con los años notaron que debían clasificar los lugares y no referenciar todos sino los que realmente valían la pena. Fue así que nació el sistema de estrellas siendo tres la máxima categorización. El sistema se impuso sin demasiados inconvenientes y tanto gastronómicos como viajeros lo incorporaron. De esta manera se convirtió en la biblia para aquellos que disfrutan de la mejor gastronomía y los chef más consagrados se desviven por estar entre sus páginas.

 

¿Por qué es tan respetada? Es el método de calificación detrás lo que la hace única. Básicamente por que es un proceso transparente y secreto en el que anónimos visitan los restaurantes para arribar a la calificación que tendrá cada uno de los locales que forman parte de sus selecciones anuales. Estos inspectores deben demostrar al menos cinco años de experiencia en el sector y son coaucheados en sus primeras temporadas por inspectores senior hasta que demuestran que pueden encargarse de probar el menú, evaluar el servicio y las instalaciones. Y lo más interesante es que estos visitadores no lo hacen solo una vez, sino que lo harán en mas de una oportunidad para que la evaluación sea objetiva y contundente.

 

 

Mauro Colagreco, el chef estrella. Como mencionamos con anticipación, este chef de origen platense se convirtió en el primer argentino en lograr la máxima clasificación posible de la Guía Michelin y como si fuera poco en el primer extranjero en hacerlo dentro de Francia. Ahora bien, no es la primera vez que Mauro Colagreco está en la portada de todos los diarios, locales e internacionales. Desde 2006, año en que inauguró su restaurante Mirazur en Mentón, Francia, nos tiene acostumbrados a los reconocimientos. Por ejemplo, ese mismo año fue considerado el chef revelación del país galo y con apenas una temporada desplegando su arte obtuvo su primera estrella. En 2011 su restaurante se consagra como uno de los mejores del planeta y para 2012 ya contaba con dos estrellas. Desde entonces todo fue cuesta arriba entre reconocimientos de las principales revistas, guía y rankings además de menciones honoríficas del gobiernos francés y argentino. Finalmente, el pasado 20 de enero alcanzó la preciada tercera estrella, categoría que solo ostentan otros 27 restaurantes en Francia, un logro que según los expertos no tardara en ponerle al tope de todos los rankings del mundo.

“La historia de Giménez Riili se relaciona con la voluntad de perseguir nuestros sueños”

Los Giménez Riili están vinculados a la vitivinicultura argentina desde hace más de un siglo. Hoy, la generación más joven de esta numerosa familia esta al frente de una pujante emprendimiento en Valle de Uco que combina vitivinicultura y gastronomía con una experiencia turística imperdible.

En Marzo, esta bodega se encargará de nuestro vino Singular y para conocer más sobre su historia conversamos con Federico Giménez Riili.

 

¿Cómo fue el comienzo de la bodega familiar?

La historia de nuestra familia es como la de tantas otras en Mendoza inicia por inmigrantes que llegaron al país en busca de oportunidades. Por esto mismo explicamos que desde fines de siglo XIX la pasión por los vinos corre por las venas de nuestra familia.

Podemos decir que todo comienza en 1890 con la llegada desde Sicilia de Fernando Riili y su esposa Antonia Vacante junto a cinco de sus trece hijos. Ellos se instalarían en Colonia Segovia, Guaymallén, Mendoza e inmediatamente se animarían a dar vida a al sueño del viñedo propio fuera de Europa. En pocos años crearían unas de las primeras bodegas familiares de la zona especializada en buenos vinos en damajuana.

Mientras, en 1905, también llegaba a Mendoza, pero desde Granada, Pedro Giménez Padilla, junto con sus padres y hermanos. Ellos se afincarían en Maipú donde se dedicaron al trabajo de la tierra. Años más tarde, Pedro comenzó a soñar en su propio viñedo, anhelo que en 1945 finalmente hace realidad en La Primavera, Maipú, y se aboca junto con sus hijos al paciente cultivo de la vid.

Sucedió entonces que pasaron los años y Eduardo Giménez conoce a Susana Riili, ambos fruto de estas familias que cruzaron el Atlántico para echar raíces en Mendoza. Estas historias finalmente entrelazaron sueños y pasiones. En 1967, Eduardo se casa con Susana y luego del fallecimiento de su padre, junto con sus hermanos, adquieren y refaccionan una bodega de Rodeo de la Cruz en el departamento de Guaymallén, donde comienzan a elaborar sus propios vinos, para su posterior comercialización. Consecuencia del trabajo, en1972 los hermanos Giménez construyen una nueva bodega más grande, donde continúan desarrollando la tradición familiar. Del amor de Eduardo y Susana nacen 5 hijos varones, quienes muy unidos desde chicos heredan y comparten la misma pasión por la vitivinicultura de sus padres y antepasados. Los Giménez Riili, tienen ya su propia historia compartida desde la unión familiar, la diversidad de pensamientos y el compromiso de mirar hacia adelante con pasión, fraternidad y trabajo.

Hoy a la cuarta generación nos toca continuar este legado en la bodega familiar de Los Sauces, Tunuyán, Valle de Uco. Lugar donde continuamos el legado familiar por el respeto de los procesos, la confianza en nuestra gente, el cuidado meticuloso de cada detalle. Valores que convierten a la bodega en una prolongación de nuestra casa.

 

Federico Giménez Riili junto a Pablo Martorell, enólogo de la bodega, y el equipo a cargo de la finca.

 

Se encuentran en Los Chacayes, una de las regiones vitivinícolas más relevantes en la actualidad. ¿Cuáles son las características de esta zona y qué particularidades logran sus vinos?

Los Chacayes es una zona ubicada a 80 km al sur de Mendoza, en el piedemonte de la cordillera entre 1.100 y 1.400 metros de altura, una zona fresca arriba del pueblo de Vista Flores. Esta atravesada por algunos arroyos secos que bajando de la cordillera dibujaron nuestros suelos compuestos de gravas aluviales. Por lo tanto, son suelos sumamente pobres y muy heterogéneos, donde una vena con mucho limo y arena se puede cruzar con una muy pedregosa, sin partículas finas. La heterogeneidad y pobreza de nuestro suelo, así como la altura, la ubicación relativamente austral y la escasez de precipitaciones, todos estos factores aplican sobre la vid un leve estrés al cual ella responde concentrando todas sus reservas en bayas negras, ricas en polifenoles, acidez y azúcar.

 

La expresión de Los Chacayes en nuestros vinos es producto de la altura, los suelos pedregosos, la escasez de precipitación, todo este contexto extremo lleva a la vid a producir bayas concentradas en taninos, en color, con aroma frescos dentro de los cuales se destacan componentes florales. Nuestros vinos son a la imagen de nuestra uva, concentrados en color, en aromas, con taninos firmes y una boca amplia, todo sostenido por una equilibrada acidez, lo cual le da un perfil elegante y asegura un gran potencial de guarda.

 

¿Qué encuentra el consumidor al descorchar los vinos de Giménez Riili? 

Se encuentra con un trabajo mancomunado de todo un equipo, la idea es transmitir la Experiencia Giménez Rilli en casa. El esfuerzo de cada uno que tiene parte en cada botella, desde los viñedos, elaboración, vestido de dicho producto y obviamente la experiencia al dar a degustar cada copa a quien nos visite. Lo mismo esperamos que pueda vivir cada uno de los socios del club.

 

 

Hoy ofrecemos 4 líneas de vinos, DE NOS con tres diferentes blends, uno de blancas, uno de rosados y otro de tintas. Son vinos con frescura para consumidores millenials. BUENOS HERMANOS son vinos varietales jóvenes con sutil paso por madera. PADRES DEDICADOS ofrece tres varietales tintos con una presencia más marcada del roble equilibrada con las respectivas características primarias de cada cepa. Vinos que se pueden disfrutar en el momento o bien tener en guarda en casa. GRAN FAMILIA son dos varietales, Malbec y Syrah. Estos son vinos con estructura marcada y carácter. Complejidad y sutileza gracias a un paso por barrica nueva durante dos años. JOYAS DE LA FAMILIA es el icono de la bodega. Representa a los 5 hermanos que estamos involucrados en el proyecto en una sola botella en completa armonía. Vino redondo con excelente estructura, final amplio y sedoso para que cada copa sea mejor que la última. Especial para guarda.

 

Buenos-Hermanos-Cabernet-Franc-2015

 

En marzo, nuestro Vino Singular es Buenos Hermanos Cabernet Franc 2015, ¿cómo nace este vino y cómo te gustaría presentarlo a nuestros socios?

Este vino nace de querer llegar al consumidor como un vino de sutil paso por roble francés, combinando la elegancia de las especias y piracinas que predominan en un Cabernet Franc propio de Los Chacayes.

 

 

¿Qué otros servicios ofrecen en la bodega y cómo se los puede aprovechar?

La bodega se encuentra abierta al turismo todos los días. Ofrece visitas guiadas y degustaciones para que el visitante se deleite con el paisaje y con la familia de vinos combinados con tabla quesos y las empanadas típicas mendocinas.

La experiencia se completa con la Casa de huéspedes. La misma tiene 3 años y cuenta con 4 habitaciones totalmente equipadas y con una hermosa vista a la montaña y al valle.

 

Contamos con Restaurant para nuestros huéspedes y para el visitante ofreciendo almuerzo y cena todos los días del año. Aquí los vinos se combinan con una gastronomía tradicional donde no falta la parrilla. En verano, la experiencia se combina con almuerzos bajo la sombra de nuestros árboles y el sonido del arroyo, que transporta el agua de deshielo hacia las viñas.

 

Las clases de cocina transforman este menú en una actividad inolvidable. El turista aprende a preparar platos típicos de Mendoza en el marco de un divertido momento, llevándose el delantal bordado de recuerdo.

No puede faltar un paseo a caballo por los viñedos. El visitan

te puede realizar una cabalgata guiada de una hora.