¿El vino tiene gusto o sabor?

El camino hacia el conocimiento del vino es interminable. Siempre existirá un nuevo vino por descubrir que nos permitirá conocer una región, un varietal o un productor. Y lógicamente, ante esto es imposible contener las ganas de conocer todo lo relacionado a su elaboración y los diferentes secretos de la vitivinicultura que definen su estilo y sabor.

 

Algo similar sucede con la cata cuando comprendemos como funcionan nuestros sentidos y pescamos durante una degustación un nuevo descriptor o finalmente comprendemos como reacciona nuestro paladar ante un determinado estimulo. Pero a la hora de la cata existen otros desafíos, como por ejemplo, explicar lo que sentimos. Sabemos que para esto existe un vocabulario infinito que debemos usar con precisión. Básicamente, sucede que aquello que apreciamos no siempre es fácil poner en palabras, incluso para todo aquello que creemos tener claro.

 

Por esto mismo, muchas veces cuando escuchamos o leemos la descripción de un vino notamos que se utilizan para describir un aroma términos que corresponden al sabor o bien palabras que difícilmente estén relacionadas a los aromas y sabores. Pero lo bueno es que todo es parte del ejercicio de aprendizaje que podemos constatar en diversas bibliografías.

 

Un error habitual, por ejemplo, es mencionar la dulzura en los aromas cuando difícilmente un producto huela diferentes si es o no dulce. Pero a esto se le puede sumar una de las confusiones más comunes la de hablar de sabor y gusto como si fueran lo mismo cuando en realidad están relacionados sin ser lo mismo.

 

Para comenzar a aclarar los tantos podemos indicar que el gusto del vino es aquello que percibimos en el paladar a partir de los estímulos dulces, ácidos, salados, amargos, las texturas y sensaciones térmicas. Por su parte, el sabor está definido por el gusto y las texturas cuando se relaciona con los aromas, es decir, todo aquello que percibimos vía nasal y retronasal. En conclusión, el sabor del vino es cómo nuestro cerebro procesa y recuerda esta compleja relación de aromas y gustos, una combinación que siempre será única.

La importancia del color del vino

El entusiasmo que genera oler un vino o darle un sorbo a la copa de alguna manera opacan el momento de apreciar su color. De este modo, la primera instancia de cualquier degustación o bien el primer contacto que podemos tener con un vino ha quedado devaluada y son pocos los que reparan en los atributos visuales. Un error cada día más recurrente para todos, expertos o principiantes.

 

Sin embargo, el color del vino es tan importante como lo aromas y sabores ya que nos puede brindar muchísima información y muy importante. Repasemos entonces el modo en que debemos analizar visualmente una copa y a qué prestarle atención.

 

Como evaluar el color. En primer lugar y aunque parezca absurdo, es importante destacar que siempre debemos utilizar una copa de vino bien limpia y fajinada de modo que el cristal esté cristalino y sin manchas.

En segunda instancia, debemos tomar la copa por el tallo e inclinarla sobre un fondo de color blanco, es el mejor contraste que podemos darle al color para analizarlo. Lo ideal es hacerlo a 45 grados de manera que el vino desplegará sus matices y profundidad. Hacerlo sobre cualquier otro fondo no permite que la evaluación sea precisa al igual que si observamos el vino a trasluz con la copa alzada.

No importa el tipo de vino de que se trate, siempre observaremos que en la parte más próxima al tallo hay mayor concentración y por lo tanto profundidad mientras que en la parte alta el vino pierde intensidad de color. Nuestro análisis abordará de punta a punta sus matices y reflejos.

 

Temperatura. mientras que la temperatura incide en la apreciación aromática y gustativa, a la hora de hablar de colores no es relevante. Ahora bien, si el vino está frío es lógico que se empañe la copa y para poder llevar adelante un análisis correcto siempre conviene con un lienzo limpiar el cristal.

 

Que colores podemos observar. En principio podemos decir que cada vino tiene un tipo de color con matices que lo diferencian de otros varietales. Incluso el color puede acercarnos información sobre el origen y la edad. Es por esto que debemos prestarle atención.

 

En los blancos notaremos colores cristalinos y verdosos cuando el vino es joven mientras que los años suman tonos de color amarillo intenso, dorados y hasta ambarinos.

 

En cuanto a los tintos, todo comienza con colores rojizos de diferente intensidad, profundidad y matices, están los rojo rubí, rojo azulado, rojo purpura o rojo violáceo. Todos válidos y correspondientes a diferentes varietales u orígenes. Con el tiempo, los tintos irán perdiendo profundidad y los tonos rojizos cambiaran hacia los teja, anaranjados y ocre.

 

Concentración y profundidad. Este factor puede ayudarnos a concluir de qué varietal se trata en el caso de los tintos o bien cómo fue elaborado o su edad. Para comprobar la profundidad observaremos la parte baja de la copa, donde hay mayor volumen de bebida y pasaremos nuestra otra mano por detrás, si el vino nos permite ver la silueta de los dedos con facilidad estaremos ante un vino de baja profundidad o concentración mientras que si cuesta verlos se tratara de un vino profundo.

 

Reflejos. Los observaremos en los laterales del vino y donde hay menos profundidad. En el caso de los blancos serán acerados o verdosos al tratar de de un vino joven y amarillentos a dorados en la evolución. En los tintos son azulados, rojizos y violáceos en juventud mientras que con los años se desarrollan hacia los granate, teja y anaranjados.

 

Sanidad y limpidez. En la copa el vino siempre debe esta limpio y libre de cualquier partícula ajena en suspensión. Por lo tanto, si observamos algo extraño primero debemos despejar dudas sobre su origen, por ejemplo, una copa mal lavada o partículas de un corcho roto. Luego saber si el vino fue o no filtrado, sucede que a veces el vino se observa turbio justamente por compuestos sólidos presentes en la botella. Si comprobamos que se trata de borras o sedimentos no habrá inconveniente aunque siempre es mejor dejarlas en la botella y para esto es ideal decantar el vino antes de servirlo.

 

Piernas o lágrimas. Las formas que el vino dibuja en las paredes de las copas esta relacionado con su densidad, graduación alcohólica y presencia de azúcar residual. En rasgos generales podemos decir que aquellos vinos cuyas lagrimas son voluminosas tienen mayor contenido alcohólico (Etanol y glicerol).

 

Brillo. Un vino sano es siempre brillante y resplandeciente, estos dos atributos definen su vivacidad y por esto mismo es tan importante. Un vino opaco, de color apagado siempre anticipa alguna posible alteración o bien que su mejor momento ya ha pasado.

BONVIVIR Experience: Wine Tour & Premium Tasting 2019

Sabemos que aprender de vino demanda de experiencia, pero no solo de las que vienen en forma de descorche, también es importante acercarse al origen del vino. Pocas experiencias son tan clarificadoras como pisar un viñedo, visitar una bodega o respirar el aire de una sala de barricas.

 

Por esto mismo, este año decidimos darle forma a un sueño que teníamos desde hace años en mente, un wine tour para visitar las bodegas que nos acompañan en Club BONVIVIR desde hace años para que nuestros socios conozcan a los protagonistas y responsables de sus vinos favoritos. Un programa de 4 días y 3 noches (del 15 al 18 de agosto) hospedados en el Hotel Sheraton Mendoza con comida y degustaciones incluidas además del acceso a la PREMIUM TASTING 2019, la degustación de vinos argentinos más impresionante del país a la que anualmente asisten más de 500 personas junto a los enólogos más reconocidos de nuestra vitivinicultura.

 

¿Qué es la Premium Tasting?

Creada por Nicolás Aleman y Rodrigo Kohn en 2011, Premium Tasting consiste en una exclusiva degustación a ciegas para  500 personas dirigida por reconocidos periodistas y sommeliers encargados de presentar junto a 50 de los enólogos más reconocidos del país las etiquetas consagradas de la  vitivinicultura argentina.

 

Este año, la degustación principal será guiada por la sommelier Valeria Mortara de la Guía Reporte Vino Argentino (Argentina) y los periodistas especializados Michael Scharchner de Wine Enthusiast (USA) y Patricio Tapia de Descorchados (Chile).

 

En el siguiente link podras conocer todo acerca de la edición 2018 del evento: Premium Tasting, la nueva meca de los wine lovers

 

Programa completo BONVIVIR Experience: Wine Tour & Premium Tasting, agosto 2019

 

Jueves 15 de Agosto

Recepción en aeropuerto de Mendoza y traslado al Hotel Sheraton Mendoza.

19.00 hs – Pick up a Bodega Los Toneles

Degustación de los vinos Abrasado, Mosquita Muerta y Fuego Blanco

Cena de bienvenida

23.00 hs – Regreso al Hotel

 

Viernes 16 de Agosto

Desayuno en hotel

11.00 hs – Degustación enfocada en el terroir de Gualtallary guiada por los sommeliers de Huentala Wines en el hotel

13.00 hs – Lunch con vinos de Huentala Wines

17.20 hs – Pick up – Traslado al Hotel Intercontinental

18.00 hs – PREMIUM TASTING

23.00 hs – Cocktail de cierre

00.30 hs – Traslado al hotel

 

Sábado 17 de Agosto

Desayuno en hotel

09.00 hs – Pick up por el hotel

10.00 hs – Traslado a Susana Balbo Wines. Visita y degustación

12.00 hs – Traslado a Lagarde Wines. Visita a la bodega.

13.00 hs – Almuerzo de 4 pasos en Restaurante El Fogón.

16.00 hs – Juego del Blend con sommeliers y enólogos.

18.00 hs – Trasaldo a Bodega Casarena. Visita y degustación

19.00 hs – Traslado a Casa Naoki en los viñedos de Casarena para cocktail de cierre.

 

Domingo 18 de Agosto

Desayuno en hotel.

Check out en Sheraton Hotel.

08.30 hs – pick up por el hotel con equipajes.

10.00 hs – Bodega Piedra Negra. Visita y degustación.

12.30 hs – Traslado a Enzo Bianchi Valle de Uco. Degustación y almuerzo.

16.00 hs –   Traslado al Aeropuerto

 

¿Qué incluye BONVIVIR Experience: Wine Tour & Premium Tasting 2019?

 

3 noches de alojamiento en hotel 5 estrellas, Sheraton Mendoza, con desayuno buffet incluido.

Traslados Aeropuerto – Hotel – Aeropuerto.

Visita y traslado a bodegas con degustaciones.

Almuerzos, cenas y/o cocktails

Entrada a la Premiun Tasting, incluye cocktail de cierre.

*No incluye aéreos*

 

PRECIO EXCLUSIVO SOCIOS CON 35% OFF (y sus acompañantes)

Por persona Base Doble: $25.800

12 cuotas* de $  2350 cada una
18 cuotas** de  $ 1630 cada una

Por persona Base Single: $32.800

12 cuotas* de $ 2995 cada una
18 cuotas** de $ 2080 cada una

Formas de pago: 1, 12 y 18 cuotas con Ahora12* y Ahora18**

 

PARA MÁS INFORMACIÓN Y RESERVAS

COMUNICARSE CON HON TRAVEL:

reservas@hontravel.com

0261 4202134 / 0261 4238316

Lunes a viernes de 9 a 16:30 hs

 

*Ahora 12: Promoción Válida en la República Argentina solamente para hoteles y otros alojamientos turísticos habilitados; paquetes turísticos adquiridos a través de la agencia de viaje; excursiones y actividades recreativas en general hasta el 31/12/2019 inclusive para Compras en 12 cuotas fijas de jueves a domingo. Tarjetas adheridas: Visa Y MasterCard. Costo Financiero Total (CFT) 25,06% TNA 18.37% únicamente para planes en 12 cuotas no incluye cargos mensuales de administración de cuenta y costos asociados al mantenimiento de la tarjeta.

**Ahora 18: Promoción Válida en la República Argentina solamente para hoteles y otros alojamientos turísticos habilitados; paquetes turísticos adquiridos a través de la agencia de viaje; excursiones y actividades recreativas en general hasta el 31/12/2019 inclusive para Compras en 18 cuotas fijas de jueves a domingo. Tarjetas adheridas: Visa Y MasterCard. Costo Financiero Total (CFT) 25,89% TNA 18.78% únicamente para planes en 18 cuotas no incluye cargos mensuales de administración de cuenta y costos asociados al mantenimiento de la tarjeta.

Qué necesitas saber de las barricas

El roble es un aliado del vino desde hace siglos. Si bien esta relación nació de manera accidental durante las travesías que se realizaban para transportar el vino por el mundo, con el tiempo las barricas terminaron por definir la expresión de los vinos más importantes del planeta. Incluso, hay quienes aseguran que no existe un gran vino sin crianza en roble. No importa que se trate de tinto, blanco, dulce, seco o espumoso, el roble siempre aporta complejidad y elegancia al resultado final.

 

Básicamente, esto se debe a que el vino dentro de las barricas de roble evoluciona y se afina gracias a la micro oxigenación que asegura la porosidad de la madera.

 

Pero el mundo de las barricas y la tonelería es muy complejo y cada uno de esos recipientes que se pueden encontrar en las bodegas son verdaderas piezas de arte con muchos aspectos que vale la pena tener en consideración a la hora de elegir una botella de vino.

 

El origen. Si bien, a lo largo de la historia se han utilizado diferentes maderas para la construcción de barricas han sido las de roble las que mejor resultado han dado. Eso si, no de cualquier roble sino de quercus rubur y quercus sessilis conocidos como roble francés y el quercus alba popularizado como roble americano.

Las dos primeras especies crecen básicamente en los bosques franceses de Limousin, Allier, Nevers y Vosges mientras que el roble americano proviene del noreste de los Estados Unidos.

Cada uno de estos orígenes permite obtener distintos tipos de madera que se diferencian por su textura, porosidad y dureza. Por ejemplo, el roble francés posee una porosidad fina y una dureza menor que el roble americano y un dato clave es que mientras que estos arboles en Europa demandan unos ochenta años hasta alcanzar la madurez necesaria para su utilización en tonelería, en Estados Unidos bastan quince o veinte años.

Ahora, en cuestión de uso enológico, un vino contenido en roble francés estará sometido a una micro oxigenación paulatina y delicada debido a la porosidad fina mientras que el roble francés por su grano grueso acelera el proceso de oxigenación. Por otra parte, la cesión de aromas de madera son más pronunciados si la madera proviene del nuevo mundo.

Por lo tanto, no es que una madera sea mejor que la otra, sino que de acuerdo al tipo de vino que se busca obtener o del varietal que será criado los enólogos utilizan una u otra madera.

 

 

Producto artesanal. El arte de la tonelería desde sus orígenes es artesanal y transmitido de generación en generación. Un aspecto muy noble del oficio hoy en riesgo por falta de mano de obra calificada.

 

El proceso se inicia cuando los arboles de roble alcanzan altura suficiente para ser talados, tarea que se lleva a cabo con mucho cuidado con la finalidad de no estropear la madera.

 

Luego llega el momento de obtener las duelas (listones de roble de tamaño regular) que serán dispuestas en secaderos, grandes playones a la intemperie, por unos dos años para disminuir la humedad de la madera. Este proceso de curado favorece la disminución de polifenoles y el desarrollo de aromas.

 

Una vez listas las duelas, comienza el armado de la barrica para lo cual el tonelero selecciona las maderas de mejor calidad y que aseguren un mejor encastre natural por proximidad y presión. Sostenida solo por un aro metálico, la futura barrica se aproxima al fuego para tostar la cara interna de la madera. Este paso ayuda a evitar aromas de resinas y de madera cruda a la vez que colabora a la extracción de tonos tostados los cuales varían de acuerdo al tiempo de exposición al fuego. Por lo tanto, el tostado puede ser ligero, medio o fuerte.

 

 

Durante el tostado, las duelas son hidratadas con la finalidad de ser domadas. En este momento toman la forma cóncava definitiva que facilita la sujeción en el otro extremo con los aros de metal que aseguran el formato final.

 

Luego faltará poner las tapas que también son construidas con madera de roble y montadas sin la intervención de pegamentos.

 

Tamaños. Las barricas nacieron como contenedores de vino aptos para trasladar la bebida en diferentes medios de transporte sin riegos de roturas. Justamente, fue así como se comprobó que el sabor del vino variaba a partir del contacto con la madera y el tiempo. Por lo tanto, era necesario establecer alguna relación comercial a partir de estos contenedores y según los expertos el origen de la barrica de 225 litros se debe a que este volumen de vino representaba unas 300 botellas. De manera que las barricas también se convirtieron en una unidad de medida.

 

Ahora bien, el tamaño a la vez es determinante en la cesión de atributos que el roble tendrá sobre el vino. Por ejemplo, a menor volumen mayor es la relación de contacto vino-madera. Por esto mismo, cuando se espera un menor impacto del roble sobre el vino se busca recipientes más grandes como los de 300 o 500 litros. Incluso, son cada vez más buscados los fudres de 2000 o 3000 litros o toneles, un formato que supo ser muy popular hasta finales del siglo XX y que podían llegar a contener hasta quince mil litros de vino.

 

Usos. Las barricas de roble puede utilizarse infinidad de veces siempre y cuando se las mantenga limpias y sanas. Eso si, será en sus primeros usos que aporte más características al vino. En su primer uso, cede aproximadamente el 60% de su potencial y a partir del 4 uso solo aseguran micro oxigenación al vino.

 

Así y todo, los enólogos generalmente trabajan con barricas de diferentes usos y edades con la finalidad de contar con la mayor cantidad posible de componentes a la hora del corte final.

 

Orígenes, tostados y usos. Las combinaciones posibles detrás de las barricas son infinitas y resumir el tipo de roble utilizado a un solo origen o antigüedad es poco habitual. Los winemakers para asegurar la identidad y expresión de un vino trabajan con diferentes combinaciones según qué tipo de vino buscan embotellar. Cada uno de los componentes a los que pueda acceder le aseguran una mayor posibilidad de alcanzar el tipo de vino deseado.

Cómo es mi vino

Durante años, la degustación y cata de vinos fue una tarea exclusiva de enófitos y expertos y los consumidores se limitaban a leer con atención manuales, atlas y libros sobre vinos sin objetar la opinión de estos profesionales. Incluso, cuando las descripciones de los vinos o los términos utilizados eran casi ajenas a su vocabulario. Entenderlos parecía no importar, se les seguía al pie de la letra y se repetían términos que con el tiempo quedaron desactualizados.

 

Fue entonces que la degustación del vino y cuanta bebida exista de democratizo de la mano de internet y las redes sociales, un hecho que cambió la forma de comunicar el vino. De la mano de estos cambios aparecieron nuevos referentes que hoy buscan aggiornar el modo en que se explica el vino. Comunicadores que quieren hacer del vino algo fácil y por esto mismo recurren a términos más próximos a cualquier consumidor de a pie. Entre estos términos algunos igualmente necesitan explicación y por esto los elegimos para despejar cualquier duda. Toma nota y actualiza tus notas de cata.

 

Austero: la austeridad es un atributo en alza ya que hoy se valoran más que antes los vinos delicados y directos. Estos vinos son los que ofrecen frescura y sutilezas sin recurrir a la crianza o a la concentración para forjar carácter.

 

Delgado: otrora utilizado para describir a vinos débiles y faltos de carácter hoy este atributo tiene connotación positiva ya que se utiliza para vinos de estructura media o delicada.

 

Filoso: en otra época se llamaba nervioso a un vino de acidez elevada, casi incisiva, hoy este término resulta positivo ya que destaca el nervio y la frescura tanto en blancos como en tintos.

 

Fizz: antes denominado aguja, esta palabra hace referencia a la presencia de gas carbónico en el vino, gas que puede expresarse con un cosquilleo sobre la lengua o bien como una sensación casi punzante según la tolerancia del paladar o bien si el gas esta o no integrado al vino. No hablamos de vinos espumosos ni frizzantes sino de vinos donde esta cuota de gas carbónico colabora a la acidez para realzar la frescura.

 

Funky: en medio de la polémica por los vinos naturales, en el mercado aparecen botellas cuyos aromas y sabores presentan ciertas rusticidades que si bien son toleradas por los algunos consumidores a otros los lleva a fruncir el seño. Es en estos casos que se aprecia un dejo volátil o quizás algún detalle herbal para describir a un vino al que se le perdonan sus aristas en pos de la originalidad. De mas esta decir que es un termino que genera debates entre winemakers y consumidores.

 

Goloso: hasta no hace mucho, los vinos eran dulces o secos, ahora bien, sabemos que hay vinos que pueden presentarse secos para luego ser contundentes y envolventes en medio de paladar imprimiendo cierta sensación de dulzor que se afirma producto de la concentración, crianza en roble y azúcar residual. Obviamente que muchos disfrutan de esto mientras que para otros paladares atenta en contra de la elegancia.

 

Gordo: no es por hacerle bullying que se utiliza este termino, sino para describir aquellos que atacan el paladar llenando la boca con estructura, untuosidad, buen alcohol y acidez media o baja. Son vinos que quedan generalmente cortos.

 

Graso: sensación untuosa que afirma sabores sin contrarrestar frescura. Muy interesante a la hora de los blancos con crianza o fermentación en barrica.

 

Jugoso: se utiliza principalmente en tintos frescos y expresivos con buen nervio que dejan la sensación de haber dado un mordiscón a una fruta madura y jugoso.

 

Mineral: en principio se utiliza para vinos con aromas de asfalto, grafito o cemento.

 

Profundo: antes se utilizaba exclusivamente para describir el color y la concentración en la copa hoy además de usa para hablar de la complejidad aromática en aquellos vinos donde los aromas arrancan lentamente pero con buena definición.

 

Puro: en línea con la austeridad, la pureza del vino es cuando los aromas primarios dominan los aromas sin ninguna interferencia. Suelen ser vinos donde se combinan las familias frutales y florales en primer termino con tonos frescos.

 

Simple: en sintonía con la austeridad, este termino define a un vino de buena calidad, limpio y que gusta pero sin sorprender o entusiasmar el paladar.

 

Tiza: ligado a la mineralidad, este término hace referencia a una sensación táctil de paladar o textura polvorienta como la que se experimenta cuando ingresa polvo al paladar al borrar un pizarrón. Es secante pero seguida de buena acidez el paladar no tarda en recuperarse.

 

Versátil: con la antigua idea de encasillar los vinos para una gastronomía puntual, los vinos versátiles son aquellos que se pueden disfrutar en numerosas ocasiones sin tener en cuanta protocolos ni convenciones.

 

Vertical: se utiliza para aquellos vinos que abordan el paladar con frescura intensa mientras fluyen ligeros de manera directa al final de boca. También se los suele denominar lineales.

Degustar quesos como profesional

Al igual que los vinos, los quesos invitan a explorar un mundo interminable de sabores y aromas posible de descifrar del mismo modo que una copa. Así como evaluamos y clasificamos los vinos a partir de un método definido de cata, con los quesos podemos hacer lo mismo y hasta existe un mecanismo que los profesionales respetan al pie de la letra para concluir la calidad de un buen queso.

 

Este método cumple las mismas instancias que la degustación de las bebidas, es decir vista, aromas y paladar pero suma el tacto como un sensación clave. A continuación los expertos de El Club de los Quesos te dan los mejores tips para aprender a disfrutar e identificar tus quesos favoritos.

 

Visual y táctil: lo primero que vamos a observar es si el queso presenta algún tipo de corteza. Si así fuera describiremos su aspecto lo que ya podría ayudarnos a descifrar a qué familia pertenece el queso. Puede ser corteza lavada, texturada o bien de color. Luego prestamos atención al aspecto de la pasta, es decir, si se trata de una pasta lisa, con agujeros o bien con hongos o algún rasgo diferencial. Otros aspecto a considerar es si se observa seca o grasa y cuánto. El color también es muy importante ya que ayuda a acertar qué tipo de lecho puedo haberse utilizado, por ejemplo, los quesos de cabra suelen ser los más blancos mientras que los de vaca son algo amarillentos. Pero el color puede estar determinado no solo por la leche sino por condimentos, hongos o especias utilizadas durante el proceso. Todos estos aspectos siempre ayudan a saber anticipadamente qué tipo de queso se trata.

 

Una vez definido visualmente llega el turno de la textura y para eso se toma la pieza de queso con la mano y se comprueba la turgencia en primer lugar para luego quebrarla y así definir la resistencia. Puede ser pasta dura, blanda o de consistencia media y esto sigue aportando información vital para definir no solo el tipo de queso sino también su edad o bien cuanto tiempo pudo estar o no estacionado.

 

Fase olfativa: inmediatamente después de quebrar el queso se lo debe acercar a la nariz para evaluar sus aromas. Al igual que con los vinos, esta instancia es muy importante ya que aporta no solo información del tipo de leche sino también del proceso de elaboración y envejecimiento. Los aromas se relacionan con diferentes familias principalmente la láctica y luego la vegetal, la floral, los tostados y especias o frutos secos. Y esto continúa en paladar ya que la fase retronasal también en vital en esta evaluación.

 

Fase gustativa: lógicamente se inicia con un trozo de queso en el paladar que debe masticarse prestando atención a la textura y cremosidad, si es seco o graso y el grano de la pasta. En ese mismo instante es que comienzan a liberarse sabores y aromas de paladar. Justo este es el momento de prestar atención al picor, acidez, salinidad, duración de los sabores y untuosidad. Un quedo de buen sabor y persistencia deja una impresión de al menos 15 segundos.

 

De acuerdo a los diferentes estilos de quesos, la descripción deberá adecuarse al queso en cuestión y así es posible precisar que tan adecuada es la calidad y por ejemplo qué uso gastronómico se le podrá dar, cuál es la mejor ocasión para utilizarlo o bien con qué bebida acompañarlo.

 

El Club de los Quesos. Iniciado en 2007 como un emprendimiento familiar para compartir con amigos, El Club de los Quesos elabora sus productos en Rauch, provincia de Buenos Aires, con leche de tambos familiares que respetan el cuidado y bienestar de las vacas y todas las reglamentaciones sanitarias vigentes. Habitualmente desarrollan diferentes recetas de inspiración internacional para ofrecer a sus socios tres diferentes quesos cada mes de manera que sus miembros reciben al año más de 30 diferentes tipos de quesos. Visita el sitio de El Club de los Quesos y conoce su propuesta y comenzá a disfrutar de una propuesta única en el país.

 

 

 

 

6 consejos antes de descorchar una botella

Descorchar las joyas de la cava siempre genera preocupación. Estas botellas suelen no ser baratas o bien poden ser una compra especial o un regalo muy preciado. Ni hablar si se trata de un vino que no podemos reponer. Por todo esto, algunas veces nos cuesta decidirnos a abrir una botella y cada tanto la encontramos con la preocupación latente de que estará pasando dentro. Bueno, no dilatemos las cosas, pongamos manos a la obra y preparemos todo para que ese vino sea inolvidable. ¿Cómo? A continuación te lo contamos.

 

 

Temperatura. De todas las normas del protocolo más acartonado del vino, la temperatura es la que no te conviene desatender jamás. En muchas ocasiones contamos el por que, incluso en este link encontraras la temperatura indicada para cada vino pero lo importante es que sepas que es un asunto fácil de resolver. No importa de que vino se trate, con una frapera lo resolverás sin demasiados misterios. Si se trata de un blanco, un rosado, un epumoso o un vino dulce, sabemos que se beben fríos, basta que recuerdes qué tan fríos. Por lo tanto, lo pondrás en la frapera hasta que este en punto optimo y luego a medida que lo sirves lo regresas a la frapera para mantenerlo. Ahora, si se trata de una tinto, incluso si fuera encabezado, seguro necesites bajarle temperatura, como para refrescarlo, por que si esta a temperatura ambiente no va a resultar jamás. De vuelta, chequea a que temperatura conviene servirlo y hasta puede servirlo un poco más fresco total en copa la temperatura sube bastante rápido. Eso si, no tomes un tinto muy frio por que no te va a gustar.

 

Copas. Tenes a mano un vino que hace rato querés disfrutar pero en tu aparador solo tiene algunos vasos y copitas vaya uno a saber para que. Bien, ármate de paciencia y deja el descorche para otra ocasión. Y esto te lo decimos por que la forma y el material de la copa son vitales para disfrutar un buen vino. Si bien no es necesario que tengas una copa para cada estilo de vino si es bueno tener al menos un copón y bastará con regular hasta donde servimos. Las copas de vino siempre se sirven hasta su Ecuador, es decir, la parte más ancha y mayor superficie de contacto del vino con el oxígeno pero si tenemos un copón de tinto y queremos beber un blanco lo mejor es servir la mitad de manera que el vino se oxigenará igual y llegará a perder temperatura por estar mucho tiempo servido. Las copas de degustación son otra solución ya que sirven para todos los vinos aunque no son para saborear y deleitarse sino que reducen un poco la expresión con finalidad técnica. Si hubiese que comenzar con una colección de copas lo mejor es apuntar a formatos versátiles, digamos medianos, que sirvan para diferentes estilos de vinos.

 

Hagamos la tarea. Puede parecer algo nerd, pero cada botella sirve para aprender, de manera que cuando nos decidimos por un gran vino es bueno buscar la mayor información que podamos encontrar. El origen y las características del terroir son vitales ya que al probarlo podremos hacernos una idea de cómo el lugar influencia sobro el varietal o tipo de vino. La calidad o condiciones de la cosecha también permiten discernir sobre el efecto de la temperatura, lluvias, sol y otros factores de la añada en un vino. El proceso de elaboración con datos como crianza, si tuvo o no fermentación maloláctica o algún proceso diferencial y logicamente también los datos técnicos. Esta información podrá ser un buen puntapié o un respaldo al finalizar la botella. Contrastar toda esta información con nuestra percepción es un excelente ejercicio hacia el entendimiento del vino y la degustación.

 

Tiempo. Aquí debemos considerar dos aspectos del tiempo. Por un lado asegurarnos que podremos disfrutarlo con tranquilidad y no a las apuradas, el vino merece que le dediquemos tiempo. Por lo tanto, asegúrate abrirlo con tiempo si es que demanda oxigenación o decantalo y esperalo que se abra en copa para que puedas comprobar como sus aromas cambian con los minutos. Y el otro aspecto del tiempo se relaciona con hacer la tarea y para esto debemos averiguar cual sería el mejor momento para abrirlo de manera de no descorcharlo muy joven cuando aun tengo lo mejor por desarrollar o bien cuando ya se haya pasado su momento y no tenga nada interesante que ofrecer. Por esto último, es tan importante buscar información sobre los vinos que bebemos.

 

Espacio y compañía. El vino nos regala experiencias y momentos que cuando todo sale según lo planeado, son inolvidables. En la mejor de las ocasiones el vino con menos expectativas podría sorprendernos mientras que en un mal día o con la compañía equivocada hasta el mejor vino del mundo nos decepciona. Por lo tanto es clave elegir los mejores vinos para ocasiones a la altura y asegurarnos  que no falte nada, incluso una buena música y ricos platos.

 

¿Maridaje? Sabemos que el vino sabe mejor con un plato que le haga los honores. Pero no siempre estamos inspirados para cocinar o para ir a comer a un restaurante. En estos casos, no importa de qué vino se trate, lo mejor es recurrir a la simpleza de un buen pan y ricos quesos, aceite de oliva, frutos secos y hasta un fiambre. Estos son todos los aliados del vino que necesitamos para que cada sorbo sea glorioso.

 

Como dijimos al principio, estos son tips para que le saques el jugo a cada botella. ¡Cuantos más de estos consejos tengas presentes mejor resultará la experiencia!

Patagonia Austral, lo nuevos vinos argentinos

Patagonia, es una vasta región que ya cuenta con cuatro provincias vitivinícolas en plena actividad.

 

Lo más curioso de todo esto es que la actividad en esta región del sur argentino se desarrolló de manera totalmente independiente en cada uno de sus terruños.

 

Por ejemplo, en Río Negro, donde todo comenzó, fue Humberto Canale junto a otros intrépidos quien desarrolló la fruticultura en el Alto Valle de Río Negro en los albores del siglo XX. Más tarde esta actividad se expandió por otros rincones de la provincia gracias a la abundante agua de riego que asegura el curso del río.

 

Casi un siglo más tarde, a mediados de la década de 1990, Julio Viola desarrolló el polo vitivinícola de San Patricio del Chañar en Neuquén al que unos años más tarde la familia Loson sumaría el propio en La Pampa, precisamente en la localidad de 25 de Mayo. Y ya, entrados en el siglo XIX algunos productores sumaron vides en cercanías de Viedma, Río Negro, a muy pocos kilómetros de la desembocadura del río con el océano.

 

Con una vitivinicultura consolidada en la región de Cuyo, los productores patagónicos siempre fueron vistos como unos “locos” del negocio, pero bien sabemos que esa cuota de locura es siempre un buen diferencial. A fin de cuentas fortuna es de los intrépidos y éstos saben destacarse en el mundo del vino. Con vinos de excelente calidad e identidad propia, estas tres provincias son bien reconocidas en todo el mundo.

 

Pero las curiosidades patagónicas parecen nunca terminar. Allá por el 2010 y en total anonimato, un puñado de pobladores de la Comarca Andina (suroeste de Río Negro y norte de Chubut) comenzaba a soñar con nuevos viñedos en una región mucho más que extrema para la vid. Tras años de trabajar esos suelos y desafiar al clima hostil del pedemonte patagónico, estos bodegueros le aseguran al país los viñedos más australes del mundo en Chubut donde logran vinos que llegan para ocupar un lugar vacante en la oferta vínica local.

Panorámica de la Comarca Andina y las zonas de cultivo.

 

Chubut y sus vinos. Desafiando a las capacidades de adaptación de la vid, en la Comarca Andina, los viñedos se cultivan a partir del paralelo 43, una latitud como mínimo desafiante. En esta zona ya existe una docena de productores con cinco cuyos vinos ya pueden conseguirse en el mercado.

 

 

Entre las bodega y viñedos hay que marcar dos diferencias, están los que cultivaron en el faldeo de la Cordillera, es decir, a oeste y los que apuestan a la estepa patagónica, a esta altura, mucho más desértica que la neuquina. En este sentido, ambos terruños deben desafiar las fuertes heladas que supone estar tan al sur y mientras que la Comarca Andina cuenta con un clima húmedo y lluvioso en algunos momentos del año, la zona central es seca y ventosa.

Viñedos de Trevelin, Chubut.

 

El grupo de productores al oeste se concentran entre El Bolsón, Hoyo de Epuyén y Trevelin (región que ya solicitó su propia Indicación Geográfica). Aquí gracias al clima y hábitat boscoso las vides cumplen su ciclo sobre suelos ricos en materia orgánica y sin necesidad de riego aunque el agua llega al viñedo para proteger los frutos de las heladas que pueden llegar a contabilizar unas 20 en cada campaña. Por esto mismo, los productores plantan vides de ciclo corto, mayormente Chardonnay y Pinot Noir además de Sauvignon Blanc, Merlot, Gewurztraminer, Riesling y algunas otras rarezas propias de Alsacia y viñedos austríaco. Entre los productores más destacados al momento se encuentran Casa Yagüe Oak 2018, Contra Corriente, Nant y Fall y Familia de Bernardi.

 

 

Más al sur y rumbo al este y a los 45 grados de latitud Sur se encuentra Capitán Sarmiento donde bodega Otronia cuenta con 50 hectáreas de viñedo. En esta zona esteparia los suelos son pobres, el clima seco pero muy frio mientras que otro gran desafío es el viento cuyas ráfagas bien pueden arrancar las vides.

Vides congeladas para soportar los efectos de la helada en Capitán Sarmiento, Chubut.

 

Con vinos que ya sorprenden a entusiastas y expertos, todos estos proyectos escapan al encasillamiento de vinos cálidos o de sol que define a la vitivinicultura nacional. Se trata de vinos vibrantes con acidez elevada y filosa que puede tomar por sorpresa el paladar de muchos. Pero lo bueno de todo esto es que la diversidad vuelve a ser la excusa para apoyar a estos productores que lentamente se instalan en el mercado. Por otra parte, nace un nuevo terroir para espumosos de calidad con índices de madurez y concentración de acidez muy similares a los de Champagne, un aspecto que tiene a muchos muy entusiasmados.

 

 

Un dato a considerar. En superficie, la Patagonia es claramente más extensa que Cuyo sin embargo, sabemos que el corazón vitivinícola del país es Mendoza con algo así como el 75% del total nacional. Así las cosas, al sumar todos lo viñedos patagónicos se alcanzan apenas 3630 hectáreas de las cuales Chubut solo aporta 80, cincuenta de un único productor.