Compartir la nota

Uno de los grandes diferenciales de la vitivinicultura argentina con otras del mundo es la altura de sus viñedos. En nuestro país las vides se cultivan entre lo 400 y 3100 metros de altitud, un factor clave en el carácter de los vinos. Básicamente porque a mayor altura existe más exposición solar lo que asegura madurez, concentración y potencia, mientras también es el modo de dar con zonas frescas en los desiertos de montaña que permiten moderar la insolación. Pero en esto de la altura de la montaña también actúan los diferentes tipos de suelos que se formaron durante los últimos millones de años a partir de la formación de la Cordillera lo que aporta una factor más aun ecuación que puede dar lugar a perfiles infinitos de suelos.

El Valle de Uco es hoy el epicentro de la vitivinicultura de montaña en Mendoza pero lo propio sucede en los Valles Calchaquíes en Salta. Para interpretar mejor las posibilidades vitivinícolas de la montaña, para la Selección Exclusiva de febrero, en Club BONVIVIR elegimos dos vinos de Tunuyán en el Valle de Uco y un blanco de Cafayate, corazón de la vitivinicultura calchaquí.

Abras Torrontés 2017 es un blanco elaborado por Karim Mussi en Salta con uvas de Cafayate, un región del noroeste argentino ubicada a 1750 metros de altura. Al estar entre dos cordones montañosos este valle de suelos rocosos y arenosos de origen aluvial es el paraíso para el Torrontés ya que aquí esta cepa despliega todo su encanto con vinos de perfiles variados, para el caso de Abras se trata de un blanco de notas florales que recuerdan al jazmín, frutos blancos y tropicales con fondo cítrico y con dejo herbal. Carácter que se repite en boca junto a una frescura intensa.

Buenos Hermanos Cabernet Franc 2015 es un vino de perfil moderno, intenso y sabroso. La clave de su estilo es el origen, Los Chacayes, una de las indicaciones geográficas más novedosas y relevantes del momento. Ubicada en el pie de monte de la cordillera 1100 y 1400 metros de altitud, esta zona fresca y soleada antes formaba parte de Vista Flores. Pero sus condiciones diferenciales demandaron al división a partir de una identificación de suelos pobres y heterogéneos de gravas aluviales formados por viejos arroyos secos. A raíz de esto se logran vinos concentrados de expresión frutal y herbal con paladar potente y taninos firmes además de buena frescura. Un estilo que hoy diferencia a los vinos de esta micro región de Tunuyán a los de terruños más próximos como Vista Flores.

Justamente, Antucura Pukara Single Vineyard Cabernet Sauvignon 2016 es un vino de Vista Flores, creación de la bodega Antucura. Ubicados a 1050 metros de altura sobre suelos muy pedregosos de origen aluvional, los viñedos aseguran buena insolación, vigor equilibrado para las plantas y un carácter definido para los vinos. el Cabernet es una de las cepas que mejores resultados da gracias a una maduración lenta que permite concentrar la identidad especiada, balsámica y de fruta negra característica con un paladar elegante con potencial y personalidad.

Mirá con qué plato de comida podés acompañar