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El gran diferencial de la vitivinicultura argentina es, sin duda, la altura de sus viñedos. En ninguna parte del mundo las vides desafían las condiciones de la montaña como sucede en nuestro país donde las vides de baja altura serían la más elevadas en otras latitudes. Para nuestra selección Exclusiva Blanca de Noviembre pusimos atención en cómo la altitud afecta los vinos con tres etiquetas tan diversas como especiales.

Luján de Cuyo, con vides que rozan los 1000 metros de altura, se convirtió en el banco de prueba de la vitivinicultura de montaña durante los últimos cien años. Ugarteche, uno de sus tantos rincones, es origen histórico de grandes Bonarda y Malbec. En esta oportunidad esta microregión de la Primera Zona nos acerca el novedoso Ricardo Santos Bonarda 2017 vinos que lleva el nombre de uno de los próceres de la vitivinicultura argentina. Gracias a las condiciones climáticas, algo cálidas, y a los suelos profundos, este terruño brinda al Bonarda una expresión sabrosa, balsámica y jugosa que lo hace un vino versátil y muy fácil de beber.

A pocos kilómetros de allí, Perdriel es otro de los orígenes clásicos para la vitivinicultura mendocina. Próximo al lecho seco del viejo río Mendoza, esta área de Lujan de Cuyo goza de un clima moderado y algo más fresco que el de los viñedos vecinos. Para comprobar esto vale la pena descorchar el Perdriel Series Sauvignon Blanc 2017, un verdadero desafío enológico al tratarse de un blanco que demanda de climas fríos para lograr su mejor expresión. En este caso, podemos comprobar como los 970 metros de altura de Perdriel imprimen la frescura suficiente para hacer de este blanco un vino vibrante de riquísima tipicidad varietal.

Vista Flores, en Tunuyán, es uno de los rincones vitícola del Valle de Uco y muy próximo a la montaña. Aquí, la altitud promedia los 1100 metros y las vides vegetan sobre suelos pobres y rocosos. Es por esto que los vinos de esta zona son briosos y musculosos, en especial los tintos. Ejemplo de ello es Benmarco Plata Malbec 2017, nuestro vino Singular de noviembre elaborado por Susana Balbo y equipo. Un Malbec de perfil herbal frutado y muy fresco pero intenso y jugoso. Resultado de un lugar donde el sol y las noches frescas permiten concentrar sabor y aromas.

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