Selección

febrero
2021

Redescubriendo Luján de Cuyo

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Aunque se trata de una de las regiones más tradicionales e importantes de la vitivinicultura argentina, en los últimos años Luján de Cuyo cedió parte de su protagonismo al Valle de Uco y otros terroir más novedosos.

Sin embargo, en estos viñedos donde se gestó la última gran revolución vitivinícola del país los winemaker no se quedaron quietos y hoy dan cuenta de cómo lograron aggiornar el perfil de sus vinos, cambios que nuestra Selección Exclusiva de febrero permite comprobar con tres etiquetas muy originales.

Con la firma de Michel Rolland, Andillian by La Coste de Los Andes Malbec 2018 es un tinto elaborado con uvas de Alto Agrelo por un bodega con sede en Valle de Uco. Pero justamente, el atractivo de los viñedos de Luján de Cuyo hicieron que sumen este nuevo single vineyard a su porfolio que aporta un carácter intenso pero a la vez sabroso. Es un malbec de color violáceo profundo con aromas de frutos rojos y negros que se combinan con las especias y ahumados de la crianza. En boca avanza caudaloso con estructura media, taninos firmes y frescura justa que realza el sabor frutal.

Ugarteche es una zona cálida de Luján de Cuyo donde las cepas tintas logran un estilo caudaloso y sabroso. Por esto mismo, Lucas Giménez Bachiochi elige este terroir a la hora de buscar las uvas para Finca Iral Single Vineyard Bonarda Ugarteche 2019. Con una primera impresión tradicional, luego se abre para expresarse moderno con tonos balsámicos y especiados además de buen respaldo de ciruelas y cerezas maduras. En boca es amplio y sabroso, con rica tensión, cuerpo medio y final jugoso.

El merlot es una cepa que en Luján de Cuyo supo dar vida a vinos increíbles durante el siglo pasado, mucho antes del éxito del malbec. Hoy, este varietal conserva la admiración de los expertos que la eligen a la hora de beber sabores diferentes tal como sucede en bodega Staphyle que cuenta en su porfolio con un exquisito ejemplar de Agrelo, Staphyle Premium Merlot 2018. De color rojo rubí profundo con reflejos morados, despliega aromas de frutos negros como cerezas y arándanos maduros junto a especias aportadas por una crianza que eleva el vino y sirve de contraste para sus matices frutales. En boca es sobrio con buen cuerpo y sabor. Centro de paladar fresco con taninos de grano fino que apuntalan un final prolongado muy elegante.

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