¿Decantamos?

Comúnmente entre los primeros accesorios que compran quienes se fanatizan con el mundo del vino, están los decanter o decantadores.

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Por Alejandro Iglesias, sommelier.* (@AleIglesiasWine)

 

En la mayoría de estos casos es su atractivo diseño lo que motiva su compra para que finalmente se luzca como adorno en algún rincón del hogar. Pero también muchas veces se lo adquiere con la intención de usarlo por más que no se entienda bien su función. Por lo tanto, ¿es tan importante contar con un decantador en casa?

La respuesta correcta es que si bien es necesario, no es vital contar con un decanter en casa. Sucede que esta pieza nos ayudará a lograr un servicio adecuado pero esto no implica que sea indispensable. Por lo tanto lo más importante es comprender cuál es su función.

 

Por qué lo usamos
Como bien sabemos, durante su estadía en botella el vino evoluciona y durante este tiempo en su interior tienen lugar diferentes transformaciones producto de su madurez o envejecimiento. Entre éstas la que hoy más nos interesa es la formación de sedimentos que es más que la acumulación de pequeñas partículas de materia sólida que precipita dentro del envase formando lo que generalmente llamamos borras. Lógicamente que esto sucede principalmente en los tintos y luego de un largo tiempo en botella. No confundir estas borras con las partículas que pueden presentar los vinos sin filtrar, los cuales no necesitan de mucho tiempo para llevarlas a la copa.
Producto de la presencia de estas borras es que desde hace años el protocolo de servicio indica que estas partículas no deben llegar a la copa y fue así que surgió la técnica de la decantación que no busca otra cosa que separa el vino de estos depósitos.
Por lo tanto al momento de elegir un vino que deseamos decantar deberemos tomar las precauciones necesarias para que las borras que hayan decantado sobre las paredes de la botella no se integren nuevamente al vino. Para que esto sea posible se deberá evitar cualquier movimiento brusco que pueda alterar a las borras. Luego con mucha precaución se trasvasará el vino hacia el decantador buscando que las borras permanezcan en la botella, de esta forma el vino llegará a las copas limpio y sano.

 

Oxigenación
Durante el proceso de decantación el vino tendrá un importante contacto con el oxígeno, algo que no le sucedía desde el día en que fue encorchado. Por lo tanto esta incorporación de aire en el vino permitirá una intensificación de sus aromas que encontrarán un fuerte estímulo para expresarse. Por lo tanto si un vino lo descorcho y lo sirvo de la botella, se tomará un tiempo en lograr la misma expresión aromática que uno luego de haber sido decantado.
Ahora bien, estamos en condiciones de asegurar que estos botellones tienen dos usos. Por un lado el que le da nombre, es decir para decantar el vino y el otro sería simplemente oxigenarlo o trasvasar. Claro está que el primero incluye el otro mientras que si se trata de un vino joven que no presenta sedimentos pero queremos intensificar su aromática podemos trasvasarlo a fin de apresurar el fenómeno.

 

Con qué vino lo utilizamos
Saber qué vino será decantado y cuál sólo trasvasado demanda de experiencia y conocimiento. Por un lado todos los vinos añejos presentarán borras, por lo tanto siempre se sugiere decantarlos. Pero por otra parte cuando se trate de vinos jóvenes es importante conocer sus características ya que muchas veces es más agradable disfrutar las diferentes instancias de sus aromas directamente desde la botella.

 

Cuánto tiempo antes se decanta un vino
Suele confundirse el tiempo que el vino debe reposar en decanter con la sugerencia de las contraetiquetas de descorchar cierta cantidad de minutos antes de servirlo. Al decantar un vino, se genera una oxigenación del mismo por lo tanto una vez terminado el trasvasado, el vino se puede beber. Es cierto que cuanto más tiempo pasa en el decanter brindará una mejor aromática.

 

La limpieza
Si bien no es un arte ni una odisea limpiar un decanter, no podemos negar que sea sencillo. Sus formas suelen complicar bastante cuando uno quiere remover algún depósito en su interior. Para esto lo mejor es sacarlo una vez finalizado el servicio y enjuagarlo con agua caliente unas cuantas veces. Luego habrá que disponerlo boca abajo para que no quede agua en el interior que puede aportar feos aromas. Igualmente al momento de usarlo es conveniente envinarlo con una porción del vino a beber para remover cualquier aroma o polvo en su interior. Lógicamente el vino utilizado por el envinado se descarta.

 

Si decanter no hay…
¡A no desesperar! Si el vino en cuestión es añejo basta con saber con algún día de anticipación que se lo va a descorchar. De este modo se puede dejar la botella parada para que las borras precipitan hacia el fondo y al momento de servirlo sólo se deberá tener la precaución de mover la botella delicadamente para no incorporar las borras nuevamente al vino. Con 24 horas alcanza.

 

 

*Miembro de la Asociación Argentina de Sommeliers (www.aasommeliers.com.ar)