Menciones obligatorias

¿Cuál es la información obligatoria que debe figurar en las etiquetas de vinos de calidad?

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Por Verónica Gurisatti

Las etiquetas de vinos aportan una cantidad de datos muy superior a la de la mayoría de los productos porque el consumidor necesita saber varias cosas como quién lo produce, de dónde viene, de qué cosecha es y con qué variedad de uva fue elaborado para poder juzgar su calidad y su valor. Pero también tienen tanta información detallada porque deben respetar la legislación que reglamenta el mundo del vino: el control de calidad y la autenticidad.
Durante los últimos años, en nuestro país hubo una tendencia a la simplificación de las etiquetas y a eliminar datos que dificulten la elección. En general, a los reservas o vinos de crianza se les da una estética más clásica, a los varietales y espumantes, estéticas más vanguardistas y a otros más nuevos como los de autor, en los que se está buscando una estética propia.
En Francia, las etiquetas son más grandes, más blancas, con menos cosas escritas, de diseño antiguo y mucho más simples; en Estados Unidos tienen más color y a nosotros nos parecen de mal gusto, y en Argentina, en cambio, son más delicadas, más lineales y más chicas que las francesas y de papeles más opacos porque dan idea de vino más caro y elegante.

Información aportada por la etiqueta
La información que figura en la etiqueta no es tan difícil de entender gracias a que todos los países vinícolas establecieron lo que debe y no debe mencionarse y llegaron a varios acuerdos internacionales para que un vino pueda comercializarse en todo el mundo con una etiqueta conforme a la legislación del país importador. Los datos legales de un país concreto son los siguientes: el origen, la calidad, el contenido, la graduación de alcohol y la cosecha.

La importancia del lugar de producción
Es esencial saber de qué viñedo proviene el vino y un criterio tan importante que en Bordeaux, por ejemplo, los nombres de ciertas parcelas están protegidos por la ley. Por eso, la originalidad de la procedencia de un vino suele destacarse claramente en la etiqueta. Hay pocos productos agrícolas que entren en estas sutilezas, salvo quizá los quesos, que en algunos países gozan de la misma protección de denominación de origen controlada.

De la región al viñedo
Las etiquetas se complican cuando empiezan a dar más precisiones sobre el lugar de producción, por eso la mayoría de las legislaciones exigen una determinada escala de valores: un vino puede proceder de una región muy grande, de una localidad situada en esa región, de un sector bien definido, de una viña o de un productor específico. En materia de buen vino, la zona de producción y las uvas utilizadas son informaciones indispensables.

Menciones obligatorias
En la legislación de cada país de origen se definen las menciones que tienen que figurar obligatoriamente, las que pueden citarse y las que no deben aparecer. El INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura) se refiere a la etiqueta como “Marbete”, aunque suene anticuado, sin su aprobación no se puede poner el vino en el mercado. Los datos legales que exigen para el mercado interno deben figurar en la botella, en la etiqueta o en la contraetiqueta:

• Marca del producto
• Denominación
• Características cromáticas
• Componentes no vínicos
• Datos del fraccionador
• Sigla y número de análisis
• Grado alcohólico
• Contenido de azúcar
• Contenido neto
• Origen
• País de producción
• Beber con moderación y prohibida su venta a menores de 18 años

Hay otras menciones que son opcionales como el año de elaboración y la denominación varietal. Los productos para exportación se ajustan a las exigencias del país de destino.