Cabernet Franc, la gran apuesta

Se presenta como la cepa encargada de abrir nuevas puertas al vino argentino en el mundo, un apuesta que nos obliga a conocerla en profundidad.

 

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Por Alejandro Iglesias, sommelier.

El Cabernet Franc pertenece a la elite de las variedades tintas. Cultivados en los terruños más importantes del planeta sus frutos se vinifican tanto como varietalesypara componentes de cortes.

Como carta de presentación podemos mencionar su participación en los vinos de Burdeos. Allí, en la región de los tintos más famosos de Francia forma parte tanto de los vinos de Medoc como en los de Saint Emilion y Pomerol, origne de algunas de las etiquetas mas exclusivas de Francia. De hecho productores comoChateauCheval Blanc en algunos años puede involucrarla como mayoritaria en su corte final.

Otra región consagrada por sus Franc es Chinon dentro de la zona de Tourainea orillas del Loire. Allí sobre los suelos calcáreos que formó con los años el río más largo de Francia estas uvas dan origen a vinos muy expresivos, de importante carga frutal pero delicados en boca y con un notable potencial para la guarda.

Pero el Cabernet Franc también goza de un buen momento en varios rincones del planeta y principalmente entre los productores del Nuevo Mundo siendo Argentina uno de los que más promete.

Un viejo amigo. Si bien el cultivo consciente de Cabernet Franc en Argentina se inició a principios de la década de 1990 cuando Roberto de la Mota lo importó junto a otras cepas como Viognier, Gamay y PetitVerdot, lo cierto es que existen algunos viñedos bastante añejos en zonas de Mendoza.

Sin embargo, hay que destacar que fue en los últimos cinco años que comenzó a llamar la atención de los enólogos quienes encuentran en ella la oportunidad de ofrecerle al mundo más que Malbec.

Entre los históricos productores de esta cepa están Humberto Canale con su Marcus Gran Reserva, Benegas con su ícono Benegas Lynchy Catena Zapata en su línea Angélica Zapata, tres etiquetas míticas de nuestro mercado con fieles seguidores que hoy disfrutan que la cepa ya cuenta con decenas de nuevos exponentes.

Qué nos ofrece el Franc. La apuesta por esta cepa tiene varias explicaciones. Por un lado al tratarse de una cepa de gran reputación, codiciada en todos los mercados, lograr grandes vinos a partir de ella permitiría a la Argentina demostrar que no solo somos expertos en Malbec, una categoría propia con pocos parámetros de comparación. Es decir, el Franc ratificaría la habilidad enológica del país al medirnos con los más clásicos del mercado global.