¿Qué es un blend?

Un vino único que se elabora con más de una variedad, aunque también puede ser de la misma uva de distintos viñedos.

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Por Verónica Gurisatti

 

Igual que en la mayoría de los países con gran tradición vitivinícola, en la Argentina se consumieron los llamados “vinos de corte, blends o assemblage” desde el mismo inicio de la vitivinicultura. Con la moda de los varietales (a fines de los 70), el consumidor argentino que viajaba por el mundo se vio expuesto a este tipo de vinos que se destacaban por un marcado carácter de la variedad con la que eran elaborados y muy fáciles de identificar.

 

Pero a diferencia de los países europeos, donde los varietales se incorporaron al universo de vinos, en nuestro país se empezó a asociar la calidad al hecho de que el vino se hiciera con una sola variedad. Además, algo que reforzaba esto era el hecho de que los vinos tradicionales tuvieran un estilo con fruta muy madura, exceso de madera y oxidación (recordaban a los antiguos Rioja) y este estilo ya no era tan buscado por el consumidor.

 

Hoy en día, los enólogos aseguran que lo fundamental para hacer un blend es imaginar y diseñar en la mente las características del vino al cual se quiere llegar y reflexionar volviendo hacia atrás en el tiempo para definir cuál es el viñedo, el terroir más adecuado, el manejo diferencial que debe tener, el momento clave de la cosecha, el proceso de elaboración más adecuado, el tiempo de envejecimiento en barrica y en qué tipo de barrica.

 

Las mejores combinaciones
Según la mayoría de los enólogos todavía hay mucho por experimentar en esta materia y las mejores combinaciones son muy variables. Por ejemplo los tintos de Burdeos, con calidades irrefutables, no siempre son el mismo blend, ni lo que mejor combina en un lugar es lo que mejor combina en el otro. Médoc es básicamente Merlot-Cabernet Sauvignon-Petit Verdot, pero no todos los años ni en todos los casos intervienen los tres.

 

En Argentina el Malbec-Cabernet Sauvignon es un clásico, ya que el Malbec gana elegancia con el Cabernet, más complejo y estructurado. También el Cabernet Franc, el Merlot o el Petit Verdot, según el caso, aportan lo suyo a un corte como este. Pero lo más importante a la hora de hacer un blend es tener bien presentes las características del vino al cual se quiere llegar y conocer profundamente los componentes que van a ingresar al corte.

 

Las cepas que mejor combinan son las complementarias porque se potencian entre sí, pero también influyen el tipo de vinificación-crianza y la concentración. Además de las expresiones de cada variedad, deben tener cierta predisposición a la armonía de forma tal que el resultado final supere a las individualidades. Cada uno de los vinos que integra el corte debe hacer su aporte para alcanzar un equilibrio y un alto nivel de complejidad.

 

Tendencias mundiales
En general y en un espectro amplio de consumidores en los grandes mercados prevalece el interés por los vinos varietales, aunque en esta intención de descubrimiento, se están buscando cada vez más nuevas variedades. Esto ha representado una gran oportunidad para la Argentina en el caso del Malbec y en el futuro va a permitir el desarrollo de nuevas variedades como el Torrontés.

 

También van a seguir teniendo una presencia significativa los vinos de corte ya que las diferentes Denominaciones de Origen tampoco se quieren quedar atrás y están desarrollando una serie de actividades para seguir dando a conocer las maravillas de sus vinos. Por último, los conocedores que tienen esa voluntad de seguir probando, descubriendo y ampliando su “cultura” vitivinícola son los que más van a ayudar al desarrollo de los blends.