Cómo catar un vino: los aromas 2da parte

Apreciar los aromas será mucho más fácil con los siguientes consejos.

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Luego de entrenar el método de cata y comprender cómo y por qué llegan los aromas a la copa es hora de prestar atención a las condiciones necesarias para apreciar mejor cada copa.

 

Lugar y hora. Para que el olfato no sea alterado por estímulos ajenos al vino es importante que el ámbito esté libre de olores contaminantes. Por lo tanto cuartos ventilados son los ideales. En cuanto al horario, las primaras horas del día son las mejores ya que el olfato esta descansado y no se alteró con los aromas cotidianos.

Una recomendación importante es no consumir productos con aromas o sabores intensos antes de catar, por ejemplo, cigarrillos, café o chocolate. Mucho menos usar perfumes o desodorantes invasivos.

 

Los aromas y el tiempo. Muchas veces las etiquetas de los vinos aconsejan descorcharlo minutos antes de su consumo. Esto tiene mucho que ver con los aromas. Contenido dentro de la botella, el vino es protegido del oxígeno gracias al corcho o tapón. Una vez descorchado, el vino entra en contacto con el aire y así comienza a expresar su perfil aromático. Mayor tiempo de exposición asegura una mejor expresión.

 

El roble. La crianza en barrica siempre define el perfil aromático de un vino. Además de colaborar con el refinamiento del vino, las barricas aportan aromas de especias, madera y torrefacción. Entre los descriptores típicos del roble están la vainilla, canela, humo, clavo de olor, cedro, tabaco, café y cacao.

 

Si bien en un principio se intenta identificar individualmente los diferentes descriptores aromáticos contenidos en la copa, es importante analizar el caudal de aromas encontrado. Si se trata de una cantidad normal, unos cinco aromas nítidos, se puede definir al vino como expresivo pero si el número de aromas asciende se trata de un vino complejo. Este descriptor claramente habla de una mejor calidad de producto.

 

¿Hay diferencia entre tintos y blancos? Si, y muchas. En rasgos generales los vinos blancos son los más frutales y florales. Esto se debe a que son vinos siempre más frescos y jóvenes por lo que conservan mucho de la identidad primaria. Por su parte los tintos suelen presentar notas de frutos rojos, frescos y maduros, y si pasan por roble suman los matices de la madera.

 

¿La temperatura influye? Si. Siempre la temperatura es un factor clave para apreciar un vino. Si el vino está muy frio su expresión aromática se debilita mientras que si está demasiado caliente el alcohol puede desvirtuar su expresión. Siempre hay que atender los rangos de temperatura para cada cepa.

 

Los aromas de las cepas típicas. Cada cepa cuenta con su expresión varietal, veamos algunos casos:

 

Chardonnay, sus aromas típicos son cáscara de limón, lima, durazno blanco, miel, flores blancas y si recibe crianza se suman los tonos de almendras y avellanas.

 

Torrontés, jazmín fresco y azares son su diferencial, también los dejos de lima, nuez moscada y aromas a uva recién molida.

 

Sauvignon Blanc, su perfil es cítrico y herbal, se destacan el pomelo rosado, lima, albaca y frutos tropicales como ananá.

 

Malbec, las frutas son características de esta cepa. Se lucen las ciruelas, moras, cerezas y guindas maduras. También las bayas y las flores, entre éstas las violetas.

 

Cabernet Sauvignon, es una de las cepas más complejas y se destaca con aromas de cassis y regaliz, bayas, pimienta negra y flores como violetas y lavanda.