¿Qué tan saludable es una copa de vino?

Numerosos estudios aseguran que el vino es una de las bebidas más beneficiosas para la salud.

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Son varios los beneficios a la salud que se atribuyen al vino. Entre los más difundidos está la capacidad de acelerar el metabolismo y reducir el colesterol, un descubrimiento que a fines de la década de 1980 dio lugar a la Paradoja Francesa de la mano del descubrimiento del resveratrol y sus efectos. Desde entonces muchas universidades y laboratorios se ocuparon de investigar a este fenol que se aloja en los hollejos de la cepas de color y otros antioxidantes presentes en las uvas y el vino. Gracias a esto cada año se aprende más de los aportes que el vino puede dar al organismo con sus múltiples beneficios.

 

Pero antes de abordar al vino como una fuente de juventud y salud, es bueno entender que esta bebida que tanto placer nos genera es por definición un alimento. En cada sorbo de vino además de alcohol se ingieren nutrientes, minerales y vitaminas. En la lista se puede mencionar calcio, cloruro, cobalto, cobre, flúor, sodio, hierro, magnesio, manganeso, potasio, silicio, zinc, diversas vitaminas y ácidos además de antioxidantes.

 

Por lo tanto, veamos qué beneficios ocultos hay detrás de cada copa de vino.

 

Cuestión de cantidad. De todos modos vale destacar que estos estudios promueven el consumo de vino como ingrediente vital de una dieta saludable siempre que sea en dosis moderadas equivalentes a 30 gramos diarios, es decir, una copa por día.

 

Placer anti-estrés. Los aportes de manganeso que ofrece una copa de vino son suficientes para que el sistema nervioso contrarreste el estrés. Este mineral, también presente en el té, las legumbres y semillas, protege a las células de los efectos del agotamiento. Además, el placer que generan los aromas y sabores del vino incentiva la producción de endorfinas lo que ayuda a la relajación.

 

Mejora la memoria. El aporte de vitamina B que asegura una copa de vino tinto favorece al sistema cognitivo y esto ayuda a estimular la memoria, un beneficio también se atribuido al resveratrol. Entre los efectos observados se destacan la mejora en el flujo sanguíneo cerebral y los enlaces entre la áreas del cerebro vinculadas con los recuerdos de corto plazo además de una mejor oxigenación, un combo que actúan como paliativos para enfermedades como Alzheimer.

 

Facilita la digestión. La acidez natural de vino (acido málico, acido cítrico, ácido tartárico) estimula la producción de ácidos gástricos y estos colaboran con el proceso digestivo de las proteínas. No es capricho que sea el mejor compañero de la buena mesa. Además reduce la formación de cálculos renales.

 

Reduce el azúcar y las grasas. La presencia de ácido elágico en las uvas es la explicación de por qué el vino puede reducir el desarrollo de células grasas, además, está demostrado que el vino tinto reduce la glucosa en sangre ya que ciertos fenoles se encargan de metabolizar los azúcares. Por este último beneficio el vino hoy es materia de estudio en los tratamientos contra la diabetes de grado 2.

 

Mejora la circulación. Entre los primeros beneficios que la medicina le atribuyeron al vino fue su capacidad de prevenir enfermedades cardiovasculares. La combinación de resveratrol, ácidos y etanol ayuda al desarrollo de colesterol bueno, facilita la circulación sanguínea y reduce las adiposidades en las arterias un combo que disminuye los riesgos cardiovasculares. Además, al actuar como vasodilatador contrarresta las varices mientras que el aporte de potasio reduce la presión sanguínea.

 

Bueno para huesos y articulaciones. Algunos estudios ya aseguran que una copa de vino diaria reduce al 50% las probabilidades de sufrir artritis reumática. Además, el vino tinto esta relacionado con el aumento de densidad ósea, especialmente en mujeres, efecto que reduce los riesgos de padecer osteoporosis.

 

Efecto energizante. Los contenidos de melatonina presentes en el vino son suficientes para estimular el sistema nervioso, relajar los músculos, dilatar los vasos sanguíneas y estimular el ritmo cardiaco. También limita la toxicidad de las células. Considerado una de los beneficios mas novedosos, este conjunto de efectos fueron puestos a prueba recientemente en una maratón con buenos resultados entre sus participantes.

 

Antigripal. La quercetina, un polifenol presente en el vino tinto, actúa como antibiótico natural y ayuda a luchar contra infecciones y refuerza el sistema inmunitario evitando, entre otras cosas, la gripe.

 

Aliado contra el cáncer. Quizás una de las propiedades más importantes atribuidas al resveratrol sea la de reducir los niveles de hormonas masculinas como la testosterona, efecto que disminuye los riesgos de cáncer de próstata en los hombres. Además, el resveratrol junto a  los flavonoides, antocianidinas y proantocianidinas pueden reducir el desarrollo de células cancerígenas. Al momento se encontraron beneficios en la prevención de cáncer de pulmón, mama, estómago y garganta.