5 términos que debemos saber para disfrutar (mejor) del vino

El conocimiento que supone aprender de vinos suele marearnos y a veces ayuda a perder el foco de lo importante. A continuación cinco términos clave que debemos conocer.

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Al acercarnos por primera vez a una copa de vinos un nuevo mundo se abre a nuestros sentidos. Sabemos inmediatamente que descubriremos infinitas sensaciones que nunca antes experimentamos con otras bebidas y alimentos. No tardaremos entonces en hacernos infinidad de preguntas y cuestionamientos acerca del sabor del vinos, sus aromas y otros atributos que lo convierten en la bebida más compleja del planeta.

 

La respuesta a cada uno de estos interrogantes siempre esta en los libros pero también en la experiencia y en este sentido solo queda descorchar y probar. Pero es cierto que algunos conceptos y características de los vinos son preguntas recurrentes y por algunas, pro suerte, simples de explicar. A continuación enumeramos las cinco consultas más frecuentes de los que recién se inician en el mundo del vino.

 

Lágrimas. La vista es el primer sentido que utilizamos a la hora de degustar un vino y básicamente analizaremos el color que nos dará información tan importante como la sanidad o antigüedad del contenido de la copa. Pero hay un aspecto que siempre llama la atención de los consumidores y son las piernas o lágrimas del vino. Se llama así a las formas que el vino, tanto tinto como blanco, dibuja en las paredes de la copa que lógicamente se asemejan a las lagrimas. Si bien es un aspecto a considerar en la degustación, nunca la calidad de un vino dependerá estrictamente de ellas pero de algún modo siempre cautivan a los curiosos que intentan descifrar su significado. Este aspecto esta vinculado a la estructura y volumen alcohólico o de manera más gráfica, la densidad del vino. En resumidas cuentas importa saber que aquellos vinos cuyas lágrimas son densas y voluminosas suelen tener mayor concentración alcohólica (etanol y glicerol) que los de lágrimas ligeras. Sin embargo hay muchos otros aspectos que definen la formación de lágrimas tales como el material de la copa, su forma y la temperatura de servicio.

 

Bouquet. En nariz, el vino nos ofrece diferentes capas de aromáticas que debemos analizar y por ello hablamos de aromas primarios, secundarios y terciarios. Esta clasificación se refiere a los aromas propios de las uvas frescas que definen el carácter de cada varietal, a los aromas que surgen de la transformación del jugo de uvas en vino y por últimos a los que desarrolla el vino partir de la crianza y el tiempo en botellas. Pero existe una última instancia aromática que define la autenticidad de un buen vino, es decir su carácter diferencial. Conocido como bouquet, este atributo se desarrolla con el tiempo a partir de un paulatino proceso de oxigenación y envejecimiento que tiene lugar dentro de la botella gracias a la respiración que permite el corcho. Este proceso desarrollará aromas especiales y complejos que provienen de la fusión de los mencionados anteriormente y su transformación. El bouquet siempre depende del estilo de vino, elaboración, cepa y origen y puede ser herbal, balsámico, de frutos secos o confitados, animal o mineral entre otras tantas expresiones posibles.

 

Taninos. Presentes en los hollejos de las uvas y sus semillas, los taninos son polifenoles que podemos percibir principalmente en los vinos tintos. Solubles en alcohol, los taninos llegan al vino a partir de la maceración del jugo con los sólidos y son muy importantes por que además de definir la estructura y personalidad de la bebida también actúan como antioxidantes y colaboran a la sanidad del vino en el tiempo. Ahora bien, su presencia debe ser equilibrada y esto siempre dependerá del varietal, estilo y hasta de la edad del vino. Responsables de la estructura y textura, se perciben en el paladar en su parte posterior con cierta sensación rugosa, secante o astringente ya que tiene la capacidad de coagular la saliva. Considerados entre los atributos esenciales del vino, deben estar en armonía con el alcohol y acidez y cada varietal presenta una concetración tánica propia, por ejemplo, el Tannat es el más tánico de todos (de allí su nombre) mientras que el Pinot Noir podría ubicarse del otro extremos de la escala. Ahora bien, los taninos evolucionan junto con el vino y precipitan de manera que con los años se afinan y se vuelven más amables, de manera que también sirven para evaluar la evolución.

 

Sabor del vino. Suele haber una confusión entre gustos del vino y el sabor. Para comenzar a echar luces en esta cuestión debemos decir que el sabor esta compuesto entre otras cosas por los gustos básicos del vino (ácido, salado, amargo y dulce) y se complementa con los aromas y sensaciones somatosensoriales (temperatura y textura). De manera que hablar de sabor es resumir las sensaciones que el vino despierta en paladar y como perdura su recuerdo, también llamado largo de boca. Por esto mismo, al momento de definir el sabor acudimos a atributos aromáticos y del gusto.

 

Sedimentos. Es posible que algunos vinos presenten partículas en suspensión que al unirse formen una especie de borra de café en la copa o en las paredes de las botellas. Este material sólido del vino no es ni mas ni menos que la precipitación de su materia colorante, ácidos y taninos, componentes naturales que se forman con los años en botella o bien cuando el vino es embotellado sin filtrar. ¿Por qué se embotellaría un vino sin filtrar? Fácil, como producto de una mínima intervención en pos de conservar intactas las características del terroir y la naturaleza de los frutos. La función de estos sedimentos es imprimir con el tiempo el carácter del origen al vino y colaborar en su conservación.