Patagonia Austral, lo nuevos vinos argentinos

Con vides a partir de los 43 grados de latitud sur, los productores más australes del país comienzan a sorprender con vinos únicos. Conozcámoslos.

Compartir la nota

Patagonia, es una vasta región que ya cuenta con cuatro provincias vitivinícolas en plena actividad.

 

Lo más curioso de todo esto es que la actividad en esta región del sur argentino se desarrolló de manera totalmente independiente en cada uno de sus terruños.

 

Por ejemplo, en Río Negro, donde todo comenzó, fue Humberto Canale junto a otros intrépidos quien desarrolló la fruticultura en el Alto Valle de Río Negro en los albores del siglo XX. Más tarde esta actividad se expandió por otros rincones de la provincia gracias a la abundante agua de riego que asegura el curso del río.

 

Casi un siglo más tarde, a mediados de la década de 1990, Julio Viola desarrolló el polo vitivinícola de San Patricio del Chañar en Neuquén al que unos años más tarde la familia Loson sumaría el propio en La Pampa, precisamente en la localidad de 25 de Mayo. Y ya, entrados en el siglo XIX algunos productores sumaron vides en cercanías de Viedma, Río Negro, a muy pocos kilómetros de la desembocadura del río con el océano.

 

Con una vitivinicultura consolidada en la región de Cuyo, los productores patagónicos siempre fueron vistos como unos “locos” del negocio, pero bien sabemos que esa cuota de locura es siempre un buen diferencial. A fin de cuentas fortuna es de los intrépidos y éstos saben destacarse en el mundo del vino. Con vinos de excelente calidad e identidad propia, estas tres provincias son bien reconocidas en todo el mundo.

 

Pero las curiosidades patagónicas parecen nunca terminar. Allá por el 2010 y en total anonimato, un puñado de pobladores de la Comarca Andina (suroeste de Río Negro y norte de Chubut) comenzaba a soñar con nuevos viñedos en una región mucho más que extrema para la vid. Tras años de trabajar esos suelos y desafiar al clima hostil del pedemonte patagónico, estos bodegueros le aseguran al país los viñedos más australes del mundo en Chubut donde logran vinos que llegan para ocupar un lugar vacante en la oferta vínica local.

Panorámica de la Comarca Andina y las zonas de cultivo.

 

Chubut y sus vinos. Desafiando a las capacidades de adaptación de la vid, en la Comarca Andina, los viñedos se cultivan a partir del paralelo 43, una latitud como mínimo desafiante. En esta zona ya existe una docena de productores con cinco cuyos vinos ya pueden conseguirse en el mercado.

 

 

Entre las bodega y viñedos hay que marcar dos diferencias, están los que cultivaron en el faldeo de la Cordillera, es decir, a oeste y los que apuestan a la estepa patagónica, a esta altura, mucho más desértica que la neuquina. En este sentido, ambos terruños deben desafiar las fuertes heladas que supone estar tan al sur y mientras que la Comarca Andina cuenta con un clima húmedo y lluvioso en algunos momentos del año, la zona central es seca y ventosa.

Viñedos de Trevelin, Chubut.

 

El grupo de productores al oeste se concentran entre El Bolsón, Hoyo de Epuyén y Trevelin (región que ya solicitó su propia Indicación Geográfica). Aquí gracias al clima y hábitat boscoso las vides cumplen su ciclo sobre suelos ricos en materia orgánica y sin necesidad de riego aunque el agua llega al viñedo para proteger los frutos de las heladas que pueden llegar a contabilizar unas 20 en cada campaña. Por esto mismo, los productores plantan vides de ciclo corto, mayormente Chardonnay y Pinot Noir además de Sauvignon Blanc, Merlot, Gewurztraminer, Riesling y algunas otras rarezas propias de Alsacia y viñedos austríaco. Entre los productores más destacados al momento se encuentran Casa Yagüe Oak 2018, Contra Corriente, Nant y Fall y Familia de Bernardi.

 

 

Más al sur y rumbo al este y a los 45 grados de latitud Sur se encuentra Capitán Sarmiento donde bodega Otronia cuenta con 50 hectáreas de viñedo. En esta zona esteparia los suelos son pobres, el clima seco pero muy frio mientras que otro gran desafío es el viento cuyas ráfagas bien pueden arrancar las vides.

Vides congeladas para soportar los efectos de la helada en Capitán Sarmiento, Chubut.

 

Con vinos que ya sorprenden a entusiastas y expertos, todos estos proyectos escapan al encasillamiento de vinos cálidos o de sol que define a la vitivinicultura nacional. Se trata de vinos vibrantes con acidez elevada y filosa que puede tomar por sorpresa el paladar de muchos. Pero lo bueno de todo esto es que la diversidad vuelve a ser la excusa para apoyar a estos productores que lentamente se instalan en el mercado. Por otra parte, nace un nuevo terroir para espumosos de calidad con índices de madurez y concentración de acidez muy similares a los de Champagne, un aspecto que tiene a muchos muy entusiasmados.

 

 

Un dato a considerar. En superficie, la Patagonia es claramente más extensa que Cuyo sin embargo, sabemos que el corazón vitivinícola del país es Mendoza con algo así como el 75% del total nacional. Así las cosas, al sumar todos lo viñedos patagónicos se alcanzan apenas 3630 hectáreas de las cuales Chubut solo aporta 80, cincuenta de un único productor.