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En lo últimos años, los vino argentinos comenzaron a ganar frescura. Están los que la logran en los viñedos de altura, los que se alejan del roble y los que destacan la fruta fresca por sobre todos los descriptores. Con esta tendencia en ascenso, más evidente en los tintos, llegan vinos cada día más fáciles de beber y ya nadie se asusta con descorchar un Malbec o un Cabernet en verano. La definición ideal para estos vinos es: gastronómicos. Vinos que se acomodan a la mesa diaria con versatilidad para adaptarse a los más variados menús. Este mes rendimos tributo a estos vinos con tres etiquetas muy gastronómicas.

 

Navarro Correas Reserva Malbec 2013 se acomoda a los paladares clásicos. Con una cuota de crianza evidente, este Malbec gana elegancia gracias a una acidez tensa que aligera el paladar. Queda graso y envolvente, ideal para carnes asadas o grilladas.

 

Mientras tanto Guardado Syrah 2012 es un tinto versátil, de perfil frutal y cuerpo medio. Atributos que lo convierten en buen compañero de picadas, fiambres pero también carnes de cerdo grilladas y hasta alguna pesca carnosa. Importante beberlo fresco.

 

Los italianos son especialistas a la hora de elaborar vinos gastronómicos y entre sus especialidades se destaca el Chianti. La cepa ícono de estos vinos es la Sangiovese, tinta de textura amable, cuerpo medio y buen sabor. Características que se pueden encontrar en Mil Piedras Sangiovese 2015, un tinto original que además de partner ideal para pastas también lo es para un carpaccio o un salmón rosado a la plancha.

 

Tres vinos y una misma consigna: refrescar el paladar.

 

La selección exclusiva febrero 2016, contiene:

– 2 botellas de El Guardado Syrah 2012

– 2 botellas de Navarro Correas Reserva Selección de Parcelas Malbec 2013

– 2 botellas de Sangiovese 2015

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