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Recuperar los sabores más tradicionales desde viñedos añejos es una tendencia que cada día tiene más adeptos entre los winemakers argentinos. Más allá del Malbec nuestro país tiene una larga tradición con uvas como Cabernet Sauvignon y blancas que si bien fueron muy populares hoy se las considera entre las no tradicionales. Nuestra Selección Exclusiva Blanca de Septiembre recurre a estos sabores con tres vinos muy originales.

Como clásico, el Cabernet Sauvignon propone siempre un estilo intenso con personalidad definida y para demostrarlo seleccionamos Gauchezco Plata Cabernet Sauvignon 2015, tinto elaborado a partir de la combinación de uvas de Maipú con otras de terruños fríos de altura. Esta alquimia da como resultado un vino expresivo con buena calidad de fruta negra y dejos de ají morrón ahumado y en paladar es amplio con buen carácter. Ideal para paladares tradicionalistas.

Una apuesta que coquetea con modernidad y tradición es Agostino Finca Cabernet Sauvignon Cabernet Franc 2017, un exponente novedoso que suma dos potencias de la enología loca, el carácter de los dos Cabernet para dar vida a un tinto de aromática intensa y compleja con paladar caudaloso de final jugoso. Un blend que da cuenta de un futuro muy prometedor para los vinos de corte del futuro para nuestro país.

En cuanto a los blancos, una cepa que muchos enólogos miran con cariño es la Chenin Blanc, otrora un clásico argentino. Quienes invitan a descubrir su sabor y personalidad es la bodega Iaccarini con su Via Blanca Reserva de Familia 2018, un vino de aromática austera y perfil frutal con tonos florales que definen su complejidad.

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