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A lo largo de la historia algunas etiquetas lograron convertirse en clásicos. Se trata de vinos que lograron convertirse en hitos de la vitivinicultura argentina y se transformaron en referentes de la gran calidad que hoy ofrece el país.

 

Afortunadamente, la lista es extensa y en Club BONVIVIR hemos compartido a mas de uno en nuestras selecciones del mismo modo que lo haremos en la Selección Alta Gama de marzo con dos etiquetas de culto.

 

Antes que el Malbec se convierta la pieza clave de la nuestra vitivinicultura las bodegas apostaban por diferentes varietales. De este modo cada una tenía una especialidad y en el caso de Zuccardi uno de sus primeros grandes aciertos fue con el Tempranillo. Elaborado con uvas de su finca de Santa Rosa, en Mendoza, el Q Tempranillo es un clásico argentino desde 1998. Hoy, la añada 2013 es la que se encuentra es u punto más alto gracias a una cosecha que permitió elaborar grandes vino y al paso del tiempo que ayudó a refinar a este emblemático tinto que ofrece un atractivo color rojo rubí con reflejos granate y una aromática compleja que se vale de una buena calidad de fruto rojos y negros con trazos de confituras y especias. En boca es envolvente y sabroso, equilibrado de textura muy amable y final largo.

 

Federico Benegas Lynch es miembro de una de las estirpes fundadoras de la vitivinicultura mendocina. Su abuelo, Don Tiburcio Benegas, fundó El Trapiche, la primera bodega de la familia, en 1883 y desde entonces este apellido es sinónimo de grandes vinos.  Hoy, Federico conduce su propio proyecto, Bodega Benegas, que impulsó en el año 2000. La filosofía de esta bodega es la elaboración de grandes vino de perfil internacional  con uvas de viñedos históricos de Maipú y del Valle de Uco. Benegas Estate Single Vineyard Finca Libertad Blend 2017 es una de las expresiones mejor logradas de la bodega y responde a un estilo clásico a partir de un assemblage bordelés: 34% Cabernet Sauvignon, 33% Cabernet Franc, 33% Merlot provenientes de la Finca Libertad, ubicada en Cruz de Piedra, Maipú, en la Alta Costa del Río Mendoza, con viñedos de entre 65 y 130 años de edad. Finca con una calidad excepcional generada en su bajo rendimiento natural, suelos pobres rocosos y un microclima resultante de los vientos fríos que bajan de la cordillera por el cauce del río Mendoza. Es color rubí con tintes violáceos y aromáticamente profundo con frutos negros, hierbas y especias sobre un fondo de pimientos asados con dejo balsámico. En boca es intenso con buen cuerpo y carácter, ideal para atesorar en la cava.

 

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