Selección

marzo
2013

Una selección con mucha altura

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Nada influye más en un vino como el viñedo que le da vida. Será su ubicación la encargada de definir el estilo e identidad más allá del enólogo que trabaje en bodega o la barrica donde se lo madure. ¡Su origen será imposible de esconder!

En este sentido nuestro país fue testigo en los últimos años de la aparición de nuevas regiones o bien del redescubrimiento de antiguas viñas que dan origen a la diversidad de etiquetas que enriquece nuestras góndolas con vinos originales y sabrosos.

Según los expertos este será el camino a recorrer si Argentina pretende mantenerse en la elite del vino, descubrir nuevos terroirs  donde elaborar vinos novedosos.

Esta vez pusimos el foco en la altura de los viñedos salteños cuya historia se remonta cientos de años atrás, pero sin dudas mucho ha cambiado en los últimos tiempos.

Consideradas el Reino del Torrontés estas viñas también son óptimas para los tintos gracias al carácter único que desarrollan y delata el origen. Entre las cepas tintas las más destacadas son el Malbec, el Cabernet Sauvignon y el Syrah, mientras otras como el Tannat comienzan a mostrarse a gusto por encima de los 1700 msnm.

Aquí la diferencia de temperaturas entre el día y la noche es determinante ya que permite concentrar aromas y sabores mientras las jornadas soleadas definen colores intensos y profundos que luego observaremos en copa.

Para demostrar esto elegimos Amalaya 2009, un favorito de los amantes del vino que desde su aparición no deja de sorprendernos cosecha tras cosecha con el inconfundible sello del terroir salteño. Don David Syrah 2009 también permite descubrir la influencia de la altura en la cepa tinta del Ródano que evidentemente gusta de los calores salteños.

Mientras tanto desde Mendoza llega un vino con acento transandino, Kaiken Reserva Malbec 2009, elaborado por el consagrado enólogo chileno Aurelio
Montes. Este mago de las viñas chilenas, que cautivó al mundo con sus exquisitos vinos, no dudó en sumarse a boom de nuestra cepa insignia y para ello cruzó la cordillera en busca del mejor Malbec del mundo. El resultado no podía ser otro, un vino moderno y elegante que vale la pena descubrir.