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Son pocos productos que llegan a nuestra mesa que ofrecen la oportunidad de transportarnos al lugar que le da vida con sus aromas y sabores. Por esto mismo, en el mundo del vino el origen se ha convertido en el sabor primordial. Incluso los winemakers son cada día más meticulosos y no solo proponen los sabores de una región sino que esperan compartir un pedazo de su finca en cada botella.

Viticultura de precisión y microvinificaciones son la clave detrás de este movimiento de terroiristas dispuestos a acercarnos el ADN de sus vinos. y como para muestra basta un botón, la Selección Alta Gama de Agosto 2018 acerca una de las creaciones de Alejandro Sejanovich desde su finca de Altamira, Tinto Negro Finca La Escuela La Piedra Malbec 2015, un varietal que tiene como particularidad que esta elaborado solo con las uvas que cosechan en un sector del viñedo donde el perfil del suelo en básicamente pedregoso. En esta sección de la viña el Malbec resulta complejo y combina las notas de frutos rojos y negros con hierbas silvestres y un perfil terroso y mineral que en boca da lugar a taninos de textura polvorienta y un largo regusto de frutos negros. Un carácter muy diferente al que arrojan los sectores arenosos o con limo.

Pero esto mismo también sucede en Luján de Cuyo donde, por ejemplo, Luigi Bosca elabora su Grand Pinot Noir 2014, vino que logra una impecable tipicidad varietal pero con el sello de esta región de altura donde logra un color rojo cereza brillante con tonos morados y aromas de cerezas, guindas y cherries junto a tonos de trufa y tierra húmeda con paladar delicado y terso. Un expresión que no solo habla de origen sino también del savoir-faire y la tradición que la bodega de la familia Arizú ofrece en cada una de sus etiquetas.

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